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El país|Sábado, 5 de abril de 2003
CARRIO, DE CAMPAÑA EN MISIONES, DIJO QUE GANARA

Sembrando fe en tierra roja

La líder del ARI dialogó con productores misioneros y luego habló en un acto. Profetizó su victoria “contra el establishment”. Y explicó qué pasará con el Banco Nación si ella pierde.

Por Felipe Yapur
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Elisa Carrió está realizando una de sus últimas salidas al interior antes de los comicios.
En diálogo con mujeres misioneras explicó cuáles serán sus primeras medidas sociales si gobierna.
Desde Posadas, Misiones

Lo repitió una y otra vez. Primero frente a los productores agropecuarios y profesionales de la ciudad de Oberá. Luego, ante un grupo de vecinos de un barrio de las afueras de Posadas y, por última vez, frente a unas 600 personas en el acto que presidió en el club Mitre: “Hay que animarse a cambiar. Ojalá que esta calma y el silencio ante la cercanía de las elecciones sea para vencer el miedo que nos quieren imponer las mafias”, dijo antes de asegurar que será la próxima presidenta “a pesar de lo que pretende el establishment”.
Misiones amaneció nublada, llovió de a ratos y ya nadie recordó los 35 grados del jueves. Ayer los misioneros desempolvaron los pulóveres y se lanzaron a las calles a disfrutar el primer fresco del otoño. A esta provincia llegó Carrió a realizar su penúltimo viaje de campaña antes de los comicios. No había carteles anunciando su presencia, manos apresuradas bajaron temprano los pasacalles y en su reemplazo aparecieron los de Néstor Kirchner, el candidato que apoya el gobernador Carlos Rovira, actualmente enfrentado con el mandamás provincial Ramón Puerta, quien renovó su devoción por Carlos Menem y tiene lubricados lazos con Mauricio Macri.
A poco de llegar, Carrió se dirigió hasta Oberá, la segunda ciudad de Misiones. Fueron 100 kilómetros por una ruta gris teñida de rojo por la arcilla de la tierra misionera. En esa localidad la esperaban medio centenar de dirigentes agrarios, empresarios y profesionales que uno a uno fueron entregando carpetas con sus reclamos y propuestas. Escucharon y cocinaron a preguntas a la candidata. Carrió habló de su decisión de implementar un contrato social y económico al que consideró la última oportunidad para sacar al país frente al conflicto mundial en Medio Oriente porque, según la candidata, “el mundo va a necesitar alimento” y allí reside la necesidad de recrear un desarrollo agroindustrial que para Carrió debe beneficiar directamente a los pequeños y medianos productores y “el Estado, a través del Banco Nación, la mejor herramienta para garantizar un desarrollo sustentable”. En ese momento se escuchó el primer aplauso de la jornada. “Yo no tengo problemas de esperar 4 años más, pero les aviso, ya no habrá Banco Nación y mucho menos tierras en manos argentinas”, aseguró antes de retornar a Posadas.
Por la tarde, la líder del ARI realizó la actividad que dice disfrutar más: se reunió con un grupo de vecinos en un patio de una casa del barrio Oeste o Chacra 233, como la llaman sus habitantes. Un villorrio ubicado a unas 30 cuadras del centro de Posadas. Allí la esperaban unas 50 personas donde prevalecían las mujeres. Zulema Silva acunaba en sus brazos a uno de sus cinco hijos. Pidió la palabra con timidez y preguntó “¿cuándo la gente como yo tendrá trabajo?” “No te voy a mentir, antes prefiero perder las elecciones, pero te digo que no será fácil. Primero necesitamos restaurar la familia con una asignación universal por hijo. A partir de allí se pueden desarrollar organizaciones productivas que contarán con el apoyo del Estado”, dijo. La justicia, el combate a la corrupción y la deuda externa fueron algunas de las inquietudes que le hicieron llegar a la candidata mientras desde atrás de la tapia un chamamé asomaba.
“Creo en ustedes. Crean en ustedes, crean en su fuerza para derrotar el miedo que nos quieren imponer las mafias. Sólo así podremos triunfar”, les dijo antes de partir para el acto que el único diputado provincial del ARI, Carlos Esperanza, había organizado en el club de básquet Bartolomé Mitre. Carrió llegó al estadio pero antes cumplió con un ritual que suele hacer a solas y alejada de sus colaboradores: rezar en una iglesia cualquiera.
De muy buen humor, Carrió aceptó los vítores y los aplausos del pequeño estadio que se encontraba colmado para beneplácito de sus organizadores.Habló con tono pausado y de sus contrincantes justicialistas dijo que son la garantía de la continuidad de la matriz mafiosa. “Lo que pasó con el ARI es un milagro. En un año armamos el partido y hoy formamos parte del cuádruple empate”, advirtió. Luego destacó que “estamos empatados y sólo gastamos 50.000 pesos sin financiación privada. El dinero que utilizamos en un año es apenas un tercio de la movilización que se realizó días atrás en River”, dijo en referencia al acto del santacruceño Kirchner.
El conflicto en Irak atravesó buena parte del discurso de Carrió. Señaló el valor estratégico que tienen los próximos comicios: “Argentina representa la llave para la integración de América del Sur. Pero también puede la llave romperla si es que gana (Carlos) Menem porque seremos el ariete de la mafia de (George W.) Bush que no es otro que el Hitler del siglo XXI”.

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