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El país|Jueves, 5 de junio de 2003
EL GOBIERNO “ORDENARA” EL PAMI

Manos a la obra ya

González Gaviola y Granero, quienes asumirán hoy en el instituto, prometieron cambios de fondo.

Por Diego Schurman
Luego de barrer con la cúpula barrionuevista del PAMI, Juan González Gaviola y Ramón Granero asumirán formalmente hoy como nuevos representantes del Estado en la obra social de los jubilados. Lo harán a las 16 y con el expreso mandato de “meter mano y poner orden”, pese a que en los papeles el instituto figura como “normalizado”.
Gaviola y Granero jurarán hoy ante Ginés González García en el Salón Ramón Carrillo del Ministerio de Salud. Y, “bisturí en mano” –tal la expresión que utilizaron– pondrán manos a la obra para terminar con un paquete de irregularidades de la dirección del PAMI, que voceros oficiales se encargaron de difundir. A saber:
u Gastos del orden de los 1400 pesos en concepto de remises para trasladar a un director a su provincia natal.
u Designaciones a dedo de familiares con sueldos cercanos a los 4 mil pesos.
u Nombramientos masivos –hablan de cerca de 400– poco antes del cambio del gobierno.
Anoche el Gobierno festejaba los desplazamientos de Héctor Pacheco y Benjamín Surace, quienes presentaron tal resistencia que el propio Ginés llegó a hablar de “rebelión”.
Pacheco, que se hizo conocido como pediatra de los hijos de Eduardo Duhalde, estaba molesto por la “manera” en que fue expulsado del cargo, aunque ayer mismo mostró un cambio de actitud y manifestó su predisposición a colaborar con el PAMI desde donde sea.
Surace, en cambio, sorprendió al presentar su renuncia recién ayer, una vez que supo por los diarios la existencia de un decreto que disponía su cesantía. El día anterior el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, le había solicitado expresamente a Pacheco que interviniera para lograr una salida negociada con Surace. Pero este directivo, estrechamente ligado a Luis Barrionuevo, desapareció de escena –hizo una sugestiva visita al Senado– y después nadie lo pudo ubicar. Ayer, finalmente, sorprendió al Gobierno acercando su dimisión.
A lo largo de la jornada, Fernández asumió un discurso duro y marcó el camino que desde hoy adoptarán los representantes del presidente Néstor Kirchner en el PAMI. “Se trata de romper con todo eso. Romper el cártel y el sistema”, subrayó el funcionario, admitiendo que es un “secreto a voces” el control que mantiene Barrionuevo sobre la estructura del instituto.
En declaraciones radiales, Fernández agregó: “No puedo decir que la influencia de Barrionuevo es de un 90 por ciento, lo que sí puedo decir que es un secreto a voces y si esto existe y la trenza la hace Barrionuevo, o Juan Pérez, hay que terminar con la trenza”.
Granero se manifestó en el mismo sentido. “Está demostrado que hay alguna influencia” de Barrionuevo sobre Surace que marca “la falta de independencia de estos personajes”. Y concluyó: “Tenemos noción de las dificultades que vamos a enfrentar y tenemos noción de que el desafío no es menor”.
Quizás por temor a perder sus cargos, por el que reciben un sueldo de alrededor de 10 mil pesos –que se reduciría a 3 mil si el Gobierno cumple su promesa de “ajuste”–, los 7 representantes de los jubilados y los dos de la CGT en el PAMI se mostraron en público condescendientes con los cambios. “Vamos a trabajar todos juntos”, dijeron. Sin embargo, nadie les garantizó hasta ahora la conservación de sus sillas.

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