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El país|Domingo, 23 de julio de 2006
MILITARES Y VIVILLOS EN UNA HISTORIA BIZARRA

El Código Da Vinci argentino

Un condenado por estafa formó una fundación para realizar megaproyectos millonarios en nombre del Priorato de Sión, la sociedad secreta que es eje de El Código Da Vinci. Participaron militares retirados y se hicieron reuniones en el Círculo Militar. Finalmente, nada se concretó. Cómo fue la maniobra. Quiénes participaron.

Por Sergio Moreno
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Por una tradición acaso sanmartiniana y mitrista (no siempre bien entendida), muchos militares argentinos son dados a pertenecer a alguna logia. Lejos de la masonería, que no es católica, algunos uniformados se han entregado a participar de círculos no menos herméticos. Muchos de ellos son hoy activos ideólogos de las doctrinas más ultraconservadoras que circulan por las Fuerzas Armadas, participantes de la avanzada contra la política de derechos humanos y justicia del Gobierno. Algunos han participado de una curiosa secta muy de moda en estos días por el éxito editorial y cinematográfico de El Código Da Vinci. La organización secreta es el Priorato de Sión, que sirve de sostén argumental tanto del libro como de la película. Una extraña historia que llegó a costas argentinas de la mano de personajes civiles y militares.

Las logias tienen un sistema jerárquico muy estricto y vertical. Supuestamente, según refieren los propios interesados en sus páginas de Internet (y la suposición responde a que la historia es leyenda y no hay evidencias científicas de su existencia), en el Priorato de Sión desde sus orígenes y hasta nuestros días se sucedieron entre 40 y 43 Gran Maestres que gobernaron hasta su muerte, a excepción del Gran Maestre 42: Thomas Plantard de Saint-Clair que renunció el 27 de febrero de 1997. Algunos de los Gran Maestres de esta sociedad habrían sido, según sostienen los seguidores de esta sociedad, Leonardo Da Vinci, entre 1510 y 1519; el mentalista Nostradamus, 1556/66; el físico inglés Isaac Newton, 1691/1727; el escritor francés Victor Hugo, 1844/85; el compositor clásico Claude Debussy, 1885/1918, y el escritor y cineasta, padre del surrealismo Jean Cocteau, 1918/63. El último registrado fue Leigh Feabing, 1981/93. En 1989 apareció una segunda lista de líderes del Priorato que nada tiene que ver con la mencionada y se considera apócrifa.

Según llegó a estas tierras del fin del mundo, el supuesto actual Gran Maestre sería Eduardo Fernando Girerd, un argentino. El hombre es ex empleado del Banco Ciudad de Buenos Aires. El 24 de julio de 1989 fue condenado en la causa número 25.381 a dos años y seis meses de prisión en suspenso, por el delito de “Estafa mediante falsificación de documento privado y reiterada violación de los artículos 5, 26, 29 Inc. 3, 40, 41, 45, 54, 55 174 Inc. 58, en función del artículo 172, 292 del Código Penal y 143, 144, 146 del Código de procedimientos en materia Penal”. Pero antes de avanzar con el capítulo argentino del Priorato de Sión, resulta necesario hacer un poco de historia.

La leyenda

Según se expone en el documentado site sirauras.iespana.es, a partir de 1960 Francia conoció la existencia de una sociedad semisecreta autodenominada Priorato de Sión. Desde esa fecha se han publicado sus estatutos y material procedente de las más diversas fuentes, no siempre contrastables. Aunque parece indudable la existencia actual de la organización, así como la de una antigua Orden de Sión en la época de las Cruzadas, la continuidad entre ambas a través de los siglos no está tan clara.

Las crónicas históricas relatan que en 1099, tras la conquista cristiana de Jerusalén a manos de Godofredo de Bouillon, este triunfante noble creó una misteriosa orden sobre la abadía de Nôtre Dame du Mont Sión. Poca documentación hay sobre eso, pero se supone que dicha sociedad habría sido crucial en la creación de la Orden de los Pobres Caballeros de Cristo, más conocidos como Templarios. Los historiadores propensos a dar crédito a la leyenda sostienen que la unión entre la Orden y los Caballeros Templarios duraría unos 60 años, hasta 1188, un año después de la caída de la ciudad santa a manos de los musulmanes. La Orden y los Templarios se separaron entonces definitivamente ya que la primera acusó a los segundos de haber sido responsables centrales de la pérdida de Jerusalén. La Orden de Sión se trasladó a Francia y la ruptura “se simbolizó mediante la tala de un olmo de ochocientos años en la ciudad de Gisors”. Desde entonces, la Orden de Sión cambió su nombre por el de Priorato.

¿Qué objetivo perseguía? ¿Qué la impulsaba a existir?

Los hijos de Cristo

La misión del Priorato consistiría en proteger un gran secreto relacionado con los descendientes de la dinastía de los reyes merovingios y restaurar en la monarquía de Francia a uno de sus miembros. Su legítima descendencia, que se cree extinguida, habría sido demostrada por unos pergaminos descubiertos en el pueblecito francés de Rennes-le-Château. Esta historia se enlaza con algunas tradiciones acerca de María Magdalena. La leyenda sostiene que “tras la crucifixión de Jesús llega a las Galias, escoltada por José de Arimatea y portando el Santo Grial”. La concepción del Priorato afirma que María Magdalena sería la esposa de Jesús, y cuando viajó lo hizo embarazada o acompañada de su progenie. Bajo esta interpretación de la historia, el término “Santo Grial” debe comprenderse como “Santa Sangre” o “Sangre Real”, es decir “como la descendencia física de Jesús, que se trasladó a las Galias y se continuó allí”.

Siguiendo a las mismas fuentes, una vez en Francia el linaje de Cristo se unió matrimonialmente con los reyes francos, creando la dinastía de los merovingios. Estos siempre oscilaron entre la fe cristiana y sus viejas creencias arrianas, inquietando a la Iglesia cristiana con la cual los merovingios tenían un acuerdo. Cerca de 700 d. C., el rey Dagoberto II fue asesinado por el mayordomo de palacio, Pipino de Heristal, que crearía la dinastía carolingia, la cual, con Carlomagno, haría de Francia el imperio más grande de la Edad Media, aliado fielmente a la Santa Iglesia católica.

Ahora bien, el Priorato de Sión no cejó en sus empeños y, hasta el día de hoy, sigue reivindicando la existencia de una progenie de Jesús y María Magdalena. Eso se lee y se ve en el libro y la película El Código Da Vinci. ¿Cómo llega la acción del Priorato de Sión a la Argentina?

Cosas vederes

La orden siempre estuvo supuestamente financiada por empresas y personajes que mantuvieron su anonimato, pero que, por el desarrollo y despliegue de su acción, nunca careció de fondos. Todo lo contrario. Obviamente, ninguna vinculación guarda con el Vaticano. En la Argentina, el ya mencionado Eduardo Girerd, supuesto último Gran Maestre, había hecho circular la versión de que el Priorato pretendería realizar un megaproyecto con una inversión multimillonaria, enmarcada en un plan global de la Orden a desarrollarse en más de 120 países. El emprendimiento estaría centralizado en Argentina a través de la “Fundación del Santísimo Cristo de la Victoria de la Cruz de Lorena y los Hidalgos de Godofredo de Bouillon”, desde donde se impulsarían más de 90 proyectos de tipo social. Tales labores serían financiadas con la afectación de las utilidades producidas por un holding de empresas a formarse.

La fundación, cuyo nombre original era el más breve “Fundación Godofredo de Bouillon”, comenzó sus actividades en un departamento en la avenida Rivadavia 969, piso 6º, departamento B de la ciudad de Buenos Aires. El titular del inmueble era el militar retirado Gustavo Armando Argañaraz Luque. Entre los primeros integrantes de la fundación se encontraban, entre otros:

- El conocido ideólogo ultraconservador general de brigada retirado Heriberto Justo Auel.

- El mencionado titular de la sede de la fundación, también militar retirado, Gustavo Armando Argañaraz Luque.

- Claudio Alejandro Izaguirre, presidente de la Asociación Antidrogas de la República Argentina.

- Eduardo Fernando Girerd, supuesto 43º Gran Maestre del Priorato de Sión.

Según sostuvo Girerd en su momento, el último merovingio descendiente de Jesús y María Magdalena sería el actual Presidente de la Asociación Antidrogas de la República Argentina: Claudio Izaguirre.

Durante 2004, Girerd prometió a los integrantes de la fundación contratos millonarios, con lo que atrajo a gran cantidad de adherentes, mayormente empleados públicos y personal de las FF.AA. Las reuniones de la sociedad se realizaron, por la gran incorporación de militares y retirados, en diferentes salones del Círculo Militar, tanto en su sede central como en Olivos.

Pero la ilusión se desvaneció un año después. En 2005 se produjo un cisma en la Fundación, si bien lejano al de los Templarios y la Orden de Sión en la edad media, igualmente definitivo. Claudio Izaguirre, supuesto descendiente de la progenie de Jesús y María Magdalena (tal como lo había revelado Girerd) taló su añejo olmo al comprobar que el Gran Maestre no poseía ninguna prueba que corroborase su “sangre divina” y tal descendencia. Como era de prever, las jugosas y seductoras contrataciones nunca se concretaron. Todo terminó siendo lo que finalmente siempre había sido, humo. Por esos motivos, Izaguirre y la mayoría de los adherentes civiles se consideraron engañados en su buena fe, renunciaron y dejaron de concurrir a las reuniones.

Tras estos derrapes con un tufillo de trampa, la fundación, nacida con el pomposo y místico nombre de “Fundación del Santísimo Cristo de la Victoria, de la Cruz de Lorena y los Hidalgos de Godofredo de Bouillon”, languideció rápidamente, su mentor salió por bambalinas y los planes quedaron para mejor oportunidad, incluida la necesaria credulidad de otros incautos. Una instructiva historia que muestra que nunca falta material militar dispuesto a incorporarse a un estilo de sociedades que, por lo general, por no decir siempre, mezcla objetivos ideológicos con promesas de suculentas recompensas económicas. Todo un síntoma de un país que no debería repetirse a sí mismo.

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