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El país|Jueves, 21 de junio de 2007

Macri cronometra lo que falta para las elecciones

El candidato de PRO inició su cierre de campaña con “24 horas de acciones”. Regaló cronómetros para que controlen “en tiempo real” y también les pidió a los indecisos “que no tengan miedo”.

Por Werner Pertot
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Mauricio Macri y Gabriela Michetti repitieron el cierre.

Tic-tac, tic-tac, parecía sonar el cronómetro y los seguidores de Mauricio Macri se movían a su ritmo, mientras el candidato lo alzaba en alto. “Es hora de hablar menos y decir más”, recitó su frase de campaña. La misma que estaba pegada en un sticker amarillo chillón a los cronómetros que repartieron entre los periodistas y la tropa del macrismo para que midieran las “24 horas de acciones” en tiempo real, que el diputado de licencia eligió como cierre. Era un cronómetro PRO. Pero el reloj digital marcaba también otro tiempo: el que resta para la derecha, a la espera de propinarle una derrota al presidente Néstor Kirchner en el distrito más visible del país. “No vemos otro resultado”, sintetizó Gabriela Michetti.

Como la fiebre amarilla, las remeras de ese color se expandieron entre los macristas. Una vez más, la sede de PRO estaba tapizada con las fotografías de las pequeñas recorridas, casi como happenings, con las que Macri surfeó la campaña sin hacer largos discursos. Algo que pone en aprietos sobremanera al presidente de Boca (de licencia), que ayer se mostraba más preocupado por la final en Brasil que por la disputa por la jefatura de gobierno. “Antes de que empiece el partido me pongo muy nervioso; con esto, estamos muy tranquilos”, reconoció poco después del inicio de las 24 horas. Aunque no pudo viajar, su sonrisa era imborrable.

“Son cronómetros austeros, como es el PRO. No sé si son muy precisos, pero bueno”, advirtió Macri, con el reloj en la mano. Su equipo había salido algunas horas antes rumbo a Once y le había provisto una buena cantidad. Si alguien hubiera usado su cronómetro PRO para medir el tiempo que duró la largada, los números no hubieran llegado a las dos cifras:

0:00:14 Las fans de “Gaby” estallaron apenas entraron los dos candidatos: “Estás herrrrrrrrmosa, Gaby”, le gritaron. La legisladora saludó a diestra y siniestra y subió al palco con Macri. Al empresario lo esperaba un sillón marrón, un tanto formal, rodeado por las banderas de la ciudad y de la Argentina (entre paréntesis, ¿remitía al sillón que piensa ocupar?).

0:02:46 Michetti explicó que “nuestras 24 horas no serán de propuestas, sino de pequeñas acciones, símbolos chiquititos de que las cosas pueden cambiar”. De fondo, seguían los cantitos de los más jóvenes:

–¡PRO!, ¡PRO!, ¡PRO!, ¡PRO!

0:03:09 Macri los retó, en broma: “A ver, la barra brava de Gaby”. Y empezó su breve discurso, mientras su compañera de fórmula se distraía saludando con la mano. El candidato a jefe de Gobierno enumeró en dos palabras sus promesas de salud, educación, “seguridad y libertad para todos”. “Son diez años de mucha promesa y poco cumplimiento”, criticó.

0:05:56 Con la ayuda de cartelitos que le mostraban desde abajo del escenario, el líder de PRO fue enumerando las doce actividades de las otras 24 horas, como limpiar la basura de una cuadra a medianoche, pintar un mural hasta las tres y media de la mañana, distribuir bolsas para basura a los autos a las 5.30 o construir una rampa de acceso a una vereda.

Algunos de los candidatos a los que les tocaba participar rezaban para que el diluvio amainara mientras recogían restos de basura o blanqueaban una pared con pintadas en Villa Riachuelo a las cuatro de la mañana. Debajo de esa actividad, en la planilla de actividades de PRO –amarilla, por supuesto– había un cartel tranquilizador: “Se suspende por lluvia”.

0:07:22 “¡Comienzan las 24 horas de acción!”, culminó Macri, que encendió su cronómetro y tocó con ganas una campanita idéntica a la del cierre de la primera vuelta, con su listón amarillo huevo haciendo juego.

Y fin del acto. Fue veloz, escueto, sin definiciones. Como una remake del cierre de la primera vuelta. Luego Macri despachó cámaras, noteros, movileros, a todo tren: “No vamos a privatizar ningún hospital, ninguna escuela”, les prometió. Y, de paso, les dejó un mensaje para los indecisos con los que sueña Filmus: “A los que dudan a último momento, les pido que no tengan miedo”.

Por último, sufrió una única pregunta sobre su socio político el falso ingeniero Juan Carlos Blumberg: ¿Irá al bunker de PRO? Tras enarcar las cejas, el empresario se tomó unos segundos del cronómetro PRO para resolver. “No sé, está en la lista de los que pueden entrar”, dijo finalmente el ingeniero, que atesora su título en la UCA.

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