“Me parece una absoluta vergüenza”, fue la frase con que reaccionó el ministro de Justicia, Gustavo Beliz, cuando se enteró de que Julio Nazareno había intentado ascender a su hija Florencia –su actual secretaria privada– a prosecretaria administrativa de la Corte Suprema.
La movida del presidente del alto tribunal, de todos modos, no consiguió apoyo suficiente, ya que la resolución que había redactado necesitaba cinco firmas y sólo la suscribieron Eduardo Moliné O’Connor y Carlos Fayt. Beliz, además, advirtió que “Nazareno se vaya o no de la Corte, renuncie o no, yo creo que también va a tener que responder penalmente por el caso Meller que le está costando al Estado una gran cantidad de recursos”.