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El país|Miércoles, 2 de noviembre de 2005
DESMINTIERON LA PARTICIPACION DE SINDICALISTAS

Dos visiones desde los gremios

Por Santiago Rodríguez
Salvo porque aseguraron que ningún sindicalista participó en los hechos, los principales gremios ferroviarios convalidaron el discurso del Gobierno sobre lo que ocurrió en la estación de trenes de Haedo. Dirigentes de La Fraternidad acusaron por los incidentes a “agentes de izquierda” y el titular de la Unión Ferroviaria, José Pedraza, avaló incluso lo dicho por la empresa TBA: “Eran grupos organizados que viajaban con destino a la anticumbre en Mar del Plata”, repitió ante Página/12. Edgardo Reynoso, de la seccional Oeste de la Unión Ferroviaria, fue uno de los gremialistas señalados por el ministro del Interior: “En cuanto me enteré de los problemas fui a interiorizarme sobre la situación, bajo ningún concepto puedo aceptar que nos acuse de participar de los desmanes”, señaló.
Tanto desde La Fraternidad como desde la Unión Ferroviaria, de todos modos, se cuidaron de no quedar pegados a la concesionaria del ferrocarril Sarmiento y se quejaron de las deficiencias del servicio. Mientras ardía la estación de Haedo, los ferroviarios se manejaron con cautela. Frente al silencio de radio por el que optó el gremio de Pedraza, La Fraternidad mostró un poco más de osadía: el secretario del prensa del sindicato de maquinistas, Horacio Caminos, anunció un paro por 24 horas de los trabajadores de TBA en reclamo de medidas de seguridad para sus afiliados. La huelga, sin embargo, no duró mucho. No fue Caminos, sino el mismo titular del gremio, Omar Maturano, quien horas después recapituló: “La conducción de La Fraternidad dispuso la reanudación de las tareas desde las 16.30”. El sindicalista precisó que si los servicios no eran reestablecidos era por “exclusiva responsabilidad” de TBA y aclaró que ese sindicato no haría paro hoy.
A esa hora, Maturano y Pedraza ya habían estado reunidos con el ministro del Interior, Aníbal Fernández, y con el secretario de Transporte, Hugo Jaime. “Hicimos un repaso de lo que estaba pasando y expresamos nuestra inquietud por los trabajadores”, contó después a este diario Pedraza, quien agregó que en la reunión también “deslindamos nuestra responsabilidad y dejamos en claro que ningún trabajador ferroviario participó en los hechos”.
Es evidente que los sindicalistas no convencieron a Fernández, quien más tarde acusó de participar en los incidentes a Reynoso, de la Unión Ferroviaria, y a Armando Vivas, al que identificó como dirigente de La Fraternidad, aunque luego el gremio aseguró que se había desvinculado en 1989.
Reynoso salió al cruce de la acusación de Fernández: responsabilizó al Gobierno y a la policía por no controlar los incidentes y cuestionó a TBA por “no realizar las inversiones” necesarias. “Yo estuve en Haedo porque en cuanto me enteré de los problemas fui como delegado gremial a interiorizarme sobre la situación de los compañeros, bajo ningún concepto puedo aceptar que Aníbal Fernández nos acuse de participar de los desmanes, es un inconsciente”, aseguró.
Fernández no terminó convencido de que no hubo participación de gremialistas en los incidentes, pero parece que sí convenció a los caciques de la Unión Ferroviaria y La Fraternidad de la versión oficial de los hechos, porque ambos la ratificaron. Así como los maquinistas señalaron a “agentes de izquierda”, Pedraza acusó a sectores minoritarios amparados en “las necesidades que aún anidan en el seno de la sociedad” y en sintonía con TBA añadió que “viajaban con destino a la anticumbre en Mar del Plata”.

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