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Espectáculos|Jueves, 6 de enero de 2005
KASBAH, DE MARIANO BARROSO

Contacto en Africa

Por Horacio Bernades

Con cuatro años de atraso se estrena esta película española, que quiere ser muchas películas a la vez y al final casi no es ninguna. Con dos actores argentinos al frente del elenco (Ernesto Alterio, hijo de Héctor, y Natalia Verbeke, la chica de El hijo de la novia) y producción del ubicuo Gerardo Herrero, Kasbah trabaja una idea afín a El pasajero o Refugio para el amor (el desierto africano como lugar en el que el hombre occidental se extravía), adosándole elementos de culebrón, de film noir, de thriller hitchcockiano, de western, de historia de amor y de alegato antifascista. Como era de esperar, el resultado tiene más de paella que de cuscús, plato típico del norte de Africa.
Musicalizada por el argentino Iván Wyszogrod, la película dirigida por Mariano Barroso presenta a Alterio –en pleno ascenso dentro del cine español– como Mario. A cargo de la productora de manganeso de un poderoso hombre de negocios español en Tánger, justo cuando estaba a punto de retirarse para volver a España, Mario recibe un último pedido de parte de aquél. Deberá hacer de cicerone de su hija, Laura, que está llegando a la capital marroquí. Como le sucede en 9 de cada 10 películas a todos los que tienen intención de retirarse, el último trabajito resultará el más peligroso de todos. En medio de las intrincadas callejuelas de la casbah, Laura se evapora en el aire. Como si fuera el protagonista de una película de Hitchcock, el inocente será el acusado: tanto el padre de la muchacha como la sospechosa policía local lo hacen cargo de haberla asesinado. Entonces deberá salir al desierto, en su busca.
Por allí anda también, con el encargo de seguir a Mario, un fachas hispano. Asquerosamente misógino y racista, el tipo odia a los “moros” porque uno de ellos violó a su madre y colecciona orejas de árabe como los indios lo hacían con el cuero cabelludo de carapálidas. También resulta que el empresario del manganeso es papá de Mario, por lo cual él y la chica son hermanos. De todos modos, no hay mucho riesgo de incesto, ya que Mario pone los ojos en Verbeke, una linda autostopper, colgada y fumona. A lo largo de su viaje hacia las fronteras con Mauritania, el muchacho se cruzará con ella por todas partes, dando la sensación de que el desierto africano es un pañuelo.
Por lo demás, los locales le desconfiarán, engañarán, estafarán y robarán, en una verdadera suerte para la desgracia, que hace pensar también en Kasbah como posible versión magrebí de Después de hora. Para aventar toda posible sombra de racismo proyectada por semejante suma de iniquidades arábigas, allí está el personaje del ex combatiente franquista, para quien los judíos son “los peores moros”. Entre lo monstruoso y lo patético, el pobre tipo (y la película toda) termina(n) orillando el ridículo, cuando se devela el secreto de su odio racial, en una escena totalmente fuera de tono.

Kasbah España, 2000.

Dirección: Mariano Barroso.

Guión: M. Barroso y Luis Notario.

Música: Iván Wyszogrod.

Intérpretes: Ernesto Alterio, Natalia Verbeke, José Sancho y Elena Ballesteros.

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