El guitarrista Marcelo Calderón, más conocido como “el Duende”, camina desde hace años el circuito peñero de Cosquín. Este no es un año más para él. Perdió a su hermano y a su sobrino en la tragedia de Cromañón. La tragedia lo convirtió, involuntariamente, en un portavoz mediático de la causa de los familiares, por su fuerte postura en cada aparición y por lo terrible de un caso que implicó a toda una familia (su cuñada y su sobrinita también estaban esa noche en el recital de Callejeros, y fueron internadas en terapia intensiva). Cuenta que durante estos días tiró toda su bronca en cuanto canal y radio lo llamó, puteó a cuanto funcionario se le cruzó, se plantó frente a todo ofrecimiento que buscara acallar las protestas. Aturdido, atendía a la prensa de todo el mundo por la mañana y a los familiares que lo llamaban para sumarse a sus denuncias por la noche. Hasta que no pudo más y se vino a Cosquín. Recién aquí pudo empezar a llorar.
A un mes de la tragedia, el Duende quiere homenajear a su hermano en una peña. ¿Por qué? Porque una peña fue el lugar en el que lo vio por última vez con vida, y ese es el recuerdo que intenta empezar a cuidar. “Yo sé que mi hermano desde el cielo me quiere ver cantando y bailando chacarera, como la última vez que estuvimos juntos”, explica. Por eso, Calderón organizó para este domingo una juntada especial en la peña que frecuenta, Fisura Contracultural, a la que se sumarán varios compañeros musicales. Ese día, además, estará en la peña del Dúo Coplanacu, invitado por el músico Emiliano Zerbini, para hacer su homenaje desde allí.