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Sociedad|Miércoles, 12 de noviembre de 2008
Un policía preso en el caso del triple crimen de General Rodríguez

Tras las huellas del teniente

El jefe de calle de la zona de General Rodríguez fue detenido en relación con la muerte de los tres jóvenes empresarios. Los investigadores buscaban anoche la casa donde habrían estado secuestradas las víctimas antes de morir.

Por Raúl Kollmann
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Familiares y amigos de Damián Ferrón, en un reciente reclamo frente al Ministerio de Justicia.

Un teniente primero de la Policía Bonaerense, jefe de calle de la zona de General Rodríguez, fue detenido anoche en relación con el asesinato de Sebastián Forza, Damián Ferrón y Leopoldo Bina. Por orden del juez Federico Faggionatto Márquez y el fiscal de Mercedes, Juan Ignacio Bidone, se hicieron varios allanamientos a última hora de ayer, en especial buscando la casa en la que las tres jóvenes víctimas fueron mantenidas cautivas antes del triple crimen. Las viviendas que se registraban anoche están ubicadas en las inmediaciones del galpón del funcionario municipal Manuel Poggi. Allí se encontraron restos de metaanfetamina. No está claro qué papel jugó el teniente primero en el homicidio, pero la investigación llegó hasta él a raíz de un testimonio, aparentemente de una mujer.

Uno de los mayores misterios del triple crimen es el lugar donde retuvieron a Forza, Ferrón y Bina antes de matarlos. Está claro que el jueves 7 de agosto, día en el que los secuestraron, los tres estuvieron en el Wal Mart de Sarandí, de allí partieron juntos hasta algún domicilio de Quilmes y luego se dirigieron a General Rodríguez. Sus celulares se accionaron en Sarandí, Quilmes y, en la última vez que respondieron una llamada, en General Rodríguez. Después de eso, no hubo ninguna otra comunicación. La fiscal porteña Ana María Yacobucci logró recrear todo el trayecto, incluyendo los pasos de las víctimas por cada uno de los peajes. Si el rastro de los celulares se evaporó en General Rodríguez y los cuerpos aparecieron allí mismo, la lógica indica que estuvieron en alguna casa o quinta de esa localidad. Eso es lo que se buscaba anoche, tanto por orden de Faggionatto como por instrucciones del fiscal Bidone, que es el que investiga el triple crimen en sí mismo.

La mayoría de los que han trabajado en la pesquisa del múltiple homicidio consideran que el móvil está relacionado con la venta de efedrina a los mexicanos que en ese momento instalaban laboratorios para enviar drogas sintéticas o la efedrina misma a su país. Sin embargo, no hay unanimidad en las hipótesis de la mano de obra. Están los que consideran que el triple crimen fue ordenado por mexicanos, tal vez aduciendo que fueron traicionados, y hay quienes creen que hubo una competencia entre los proveedores argentinos de la efedrina y que los tres jóvenes fueron asesinados por matones autóctonos, tal vez policías. Eso remite a la detención del teniente primero, pero ningún funcionario de alto nivel en el Ministerio de Seguridad quiso revelar el nombre del apresado ni su relación con el triple crimen. Por ahora, todo está en el terreno de las suposiciones, porque lo cierto es que la investigación no logró trasponer la línea de las hipótesis. Es distinto con el expediente de la efedrina y el laboratorio de Maschwitz. En ese caso hay detenidos, procesados e incluso procesamientos confirmados por la Cámara de Apelaciones.

Respecto de la casa en la que estuvieron cautivos Forza, Ferrón y Bina hay versiones que hablan de una especie de bunker, o sea una construcción bajo tierra. La idea parece descabellada, pero este diario ya escuchó la especie en reiteradas oportunidades y de boca de quienes están muy cerca de la investigación. Lo que se dice es que se trata de una propiedad en la que hay una piscina y una vivienda, pero que en realidad la parte más importante está debajo de esa construcción, en un enorme sótano. Los policías que anoche realizaban los allanamientos buscaban exactamente eso: un bunker.

En el caso del triple crimen se abrió ahora una polémica que ya había sido saldada por la fiscal Yacobucci. La funcionaria, después de un análisis muy cuidadoso de las autopsias y la escena del crimen, determinó que Forza, Ferrón y Bina fueron asesinados en el descampado de General Rodríguez donde se encontraron los cuerpos. Por ejemplo, allí se encontraron numerosas vainas de proyectiles e incluso se extrajo de la tierra una bala con restos óseos, lo que probaría –para Yacobucci en forma indudable– que a los jóvenes los mataron en ese lugar. Sin embargo, Bidone y Faggionatto afirman que las ropas estaban demasiado limpias, las víctimas afeitadas y que, si se tiene en cuenta que en los días previos llovió, no podían estar en esas condiciones si los hubieran matado en el descampado unas 36 horas antes del hallazgo de los cuerpos. La polémica no es sólo teórica. Por ejemplo, si esta última hipótesis fuera cierta, hay que encontrar una casa donde se puedan haber realizado 16 disparos sin que los vecinos escucharan. De ahí viene la teoría del bunker.

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