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Sociedad|Lunes, 28 de febrero de 2011
Construyen un conducto de 4 kilómetros en Mar del Plata para efluentes cloacales

Una legua de viaje submarino

Con aportes del Ministerio de Planificación Federal, construyen en Mar del Plata una planta de tratamiento de efluentes cloacales, que luego serán arrojados a 4 kilómetros de la costa, mar adentro, a través de un tubo difusor de dos metros de diámetro.

Por Carlos Rodríguez
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Se realizaron estudios sobre los microorganismos que se desarrollan en toda la zona costera.

Desde Mar del Plata

Todos coinciden en que se trata de la obra de saneamiento ambiental más grande de la historia de Mar del Plata. “En este momento es la más importante de Sudamérica y la primera en su tipo en el país. El propósito es darle una solución permanente al tratamiento de residuos cloacales para los 700 mil habitantes permanentes que tiene la ciudad y las más de tres millones de personas que vienen durante el verano.” Mario Dell’Olio, titular de Obras Sanitarias Sociedad del Estado (OSSE), es el responsable máximo de la construcción del llamado Emisario Submarino, un conducto de dos metros de diámetro y 3810 metros de longitud por donde serán expulsados al mar los efluentes cloacales de la ciudad, previo tratamiento en la planta de saneamiento instalada en la zona de Parque Camet. La obra, que cuenta con aportes del Ministerio de Planificación Federal de la Nación, alcanza un costo superior a los 178 millones de pesos y se prevé que será inaugurada antes de fin de año.

“Era preocupante la situación ambiental en Mar del Plata y por eso, en 2008, cuando asumió el actual gobierno (municipal encabezado por Gustavo Pulti), comenzamos la aplicación de un programa de obras sanitarias que se llama Virtual Beach”, explicó Dell’Olio a Página/12. El funcionario comentó que mediante “el conocimiento de las variables atmosféricas, podemos predecir el grado de contaminación en cada una de las playas y se viene aplicando, en consecuencia, un sistema de cloración en los niveles y en los días que resulten necesarios”.

Dell’Olio sostuvo que el problema de los residuos que se arrojan al mar ha crecido en los últimos tiempos “porque tenemos 75 mil nuevos vecinos que hoy se han sumado al sistema cloacal de la ciudad, a la vez que se suma el crecimiento de la industria”. Por eso era necesario buscar “un sistema definitivo para trabajar en conjunto con la planta de tratamiento de Camet. Hoy tenemos un caudal para el tratamiento de 4,5 metros cúbicos por segundo en los días de mayor demanda y vamos a llegar a un nivel de 9 metros cúbicos por segundo. Por eso entendemos que se trata de una respuesta definitiva al problema que se venía planteando”.

Las advertencias sobre la contaminación en las costas marplatenses, desde Santa Clara del Mar hasta el Torreón del Monje, y sobre todo en la zona de Camet, se vienen registrando desde hace varios lustros. A partir del año 2007, primero el Departamento de Ciencias Marinas de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, y luego la Universidad Nacional de Mar del Plata, realizaron estudios sobre los microorganismos que se desarrollan sobre toda la zona costera, a partir de la descarga, sin el tratamiento adecuado o sin ningún tratamiento, de los efluentes producidos por los habitantes de la ciudad. El problema se hacía más notorio y peligroso durante las temporadas veraniegas.

Dell’Olio insistió en que por esas razones decidieron emprender la construcción del Emisario Submarino, en la búsqueda de “un sistema definitivo para luchar contra la contaminación”. El Emisario Submarino tendrá, como se dijo, una extensión total de 3810 metros de longitud y será conectado a la planta de tratamiento que funciona en Camet. La cañería, de dos metros de diámetro, se internará en el mar sobre la plataforma submarina.

De los 3810 metros de longitud, 3284 estarán conformados por el caño emisario o alimentador, y 526 metros por un caño difusor. Este último tramo producirá la salida de los efluentes a través de un sistema de difusión, mediante 130 tubos de elevación con salidas de 150 milímetros de diámetro. Esto significa que no descarga todo el contenido al final del recorrido, como un caño común, sino que produce la descarga horizontal mediante diferentes válvulas ubicadas, cada una, a una distancia de cuatro metros, a lo largo del difusor.

La construcción del Emisor Submarino comenzó en abril de 2009. El plazo original para la finalización de la obra es de dos años, pero esto “ha sido modificado porque depende mucho de las condiciones climáticas”, aclaró Dell’Olio. “Hubo muchos días de lluvia y de condiciones adversas en el mar, lo que dificulta el traslado de las cañerías. Ya se han terminado diez de los doce tramos que componen la obra.” El peso de cada 200 metros de cañería es de 1100 toneladas, igual que un barco de 200 metros de eslora (largo). El desplazamiento de los caños, para hundirlos en el mar, es un proceso lento para el que se utiliza una estructura similar a la de una plataforma petrolera.

Cada 600 metros los caños son unidos con una máquina de termofusión importada de Chile que alcanza un calor de 200 grados centígrados. Se utilizan grúas para ir conduciendo a los caños, en forma lenta, hasta el lecho del río y en el tramo final se cuenta con la participación de dos buzos. “Digo que el Emisario Submarino es una solución con futuro, porque con el tiempo, se le pueden adosar nuevos tramos. Ahora, por ejemplo, estamos articulando una futura conexión con las obras que se están realizando en Mar Chiquita, en Santa Clara del Mar, a siete kilómetros de Mar del Plata. Tenemos en claro que la calidad de las playas está más allá de las mejoras en el saneamiento y estamos trabajando en todos los sentidos buscando las mejores respuestas”, concluyó Dell’Olio.

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