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Sociedad|Jueves, 18 de julio de 2002

Soluciones posibles

“La solución inmediata pasa por deprimir en forma urgente las napas de las zonas más críticas, dándole un uso industrial al agua de napa o enviándola al Río de la Plata”, aseguró en diálogo con Página/12 Omar Curcio, arquitecto representante de la Defensoría de la Ciudad de Buenos Aires.
Mientras la empresa sostiene que la causa de la suba de las napas se debe al aumento en las precipitaciones registrado en los últimos años, el especialista manifestó que “el problema fundamental se encuentra en que se dejó de utilizar el agua de napa para proveer a los consumidores –como lo hacía la estatal Obras Sanitarias– y ahora sólo se extrae agua del Río de la Plata”.
“La empresa no quiere admitir esto porque hacerlo implicaría responsabilizarse de lo que sucede, con lo que estaría obligada a invertir en obras de infraestructura que no está dispuesta a realizar”, opinó Curcio. Y concluyó: “Aguas Argentinas argumenta que el agua de napa no se puede potabilizar debido a una alta presencia de contaminantes, lo cual es absolutamente falso y esconde una razón económica: la de que es mucho más barato potabilizar aguas menos contaminadas, más allá de las consecuencias para la población”.

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