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Domingo, 27 de enero de 2008
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Moneda e inversion. Autonomia y riesgos de quedar atado a otras divisas

Capitales para el desarrollo

La presente crisis en Estados Unidos muestra la vulnerabilidad del sistema financiero. Estrategia para lograr cierta autarqu铆a frente a un escenario mundial convulsionado.

Por Moises Resnick Brenner *

Nadie pone en duda que para que el pa铆s crezca y se genere el deseado desarrollo se debe aumentar la inversi贸n. Pero cuidando su aplicaci贸n a proyectos de calidad y que contengan el mayor porcentaje de moneda dom茅stica. De esa manera se pueden imprimir cantidades en forma aut贸noma para garantizar la concreci贸n de los proyectos que el pa铆s necesita. La 煤ltima crisis de las hipotecas ha mostrado c贸mo puede afectar al sistema financiero el apalancamiento de los pr茅stamos. Esa debacle ha llevado a que la Reserva Federal (banca central estadounidense) y el Banco Central Europeo inyecten en el sistema cantidades fabulosas de dinero. Dinero cuyo respaldo nadie puso en duda y que s贸lo depende de la confianza que el p煤blico tenga en el d贸lar o el euro. Esto es as铆 porque no hay banco en el mundo que pueda responder al 100 ciento de los dep贸sitos si sus depositantes se presentan simult谩neamente a retirarlos. Ya John K. Galbraith, en su libro El Dinero, dec铆a: 鈥淢ucha gente que necesita desesperadamente su dinero del banco deja de necesitarlo cuando est谩 segura de que lo tiene a su disposici贸n鈥.

Se debe desarrollar el pa铆s utilizando nuestra moneda sin necesidad de respaldo de otras monedas. Iniciativa que podremos lograr de varias formas y mecanismos. Para ello es necesario conocer un poco de historia econ贸mica. La generaci贸n de dinero en una econom铆a para invertir en la construcci贸n, sea de vivienda como de infraestructura, la convierte en la herramienta ideal para lograr el despegue econ贸mico interno. Ese sector genera una elevada cantidad de empleo y un impacto derivado en un gran n煤mero de industrias colaterales, adem谩s del efecto confianza. La liquidez generada como resultado de una inyecci贸n de circulante aumenta notablemente la actividad econ贸mica, generando m谩s pagos de impuestos y un alza en la recaudaci贸n fiscal.

鈥淒esarrollo sin necesidad de respaldo en otras monedas鈥, propone Resnick Brenner. Foto: Leandro Teysseire

Una forma de introducirnos en el tema es recordando un viejo relato sobre los tiempos en que el comercio internacional se transaba con oro, y las operaciones se desarrollaban con las dificultades y lentitud propias de ese manejo. Por ejemplo, si Argentina le vend铆a a Inglaterra tantas toneladas de carne que se enviaban por barco, Inglaterra en pago le enviaba en otro barco como contravalor tantas onzas de oro. As铆 se operaba. Cuenta ese relato que con el fin de agilizar el comercio, los pa铆ses compraron una isla en la mitad del oc茅ano, construyeron una gran estanter铆a donde cada pa铆s que quisiera operar en ese mercado ten铆a asignada una gaveta, y donde cada pa铆s envi贸 por 煤nica vez su oro para ponerlo en su gaveta. Adem谩s se dispuso que hubiese un tercero responsable de total confianza y con una buena paga encargado de recibir los mensajes que daban cuenta de las transacciones. As铆 se simplific贸 el sistema, ya que la misma operaci贸n comentada se desarrollaba sin necesidad de que el comprador, en este caso Inglaterra, tuviera que enviar el oro en barco, sino que para el pago avisaba al empleado de la isla que sacara de su gaveta tantas onzas de oro y se las colocara en la gaveta de Argentina.

De esa manera el oro s贸lo se mov铆a de las estanter铆as, de la gaveta del pa铆s comprador a la del pa铆s vendedor, registr谩ndose cada operaci贸n en un libro de registro. Se logr贸 de ese modo que el mercado internacional operara fluidamente sin necesidad de mover el oro m谩s all谩 de las estanter铆as. Se cuenta que un d铆a un maremoto hundi贸 la mitad m谩s pesada de la isla, que era obviamente la que soportaba la estanter铆a, produci茅ndose as铆 la p茅rdida total del oro. Ante el dilema de perder su puesto, el operador decidi贸 no comunicar lo sucedido y el comercio sigui贸 funcionando, pues todas las operaciones estaban registradas en el libro y as铆 se sigui贸 haciendo, sin necesidad de mover el oro de gaveta en gaveta.

El oro ya no exist铆a y sin embargo el comercio internacional segu铆a operando fluidamente, pues la operaciones estaban registradas, sin que hubiese un material tangible. Esto trajo como consecuencia la pregunta: 驴para qu茅 se necesita el oro, si lo que vale son los registros, que dan la posici贸n de cada pa铆s?

Aqu铆 rescato nuevamente la idea de utilizar nuestra moneda con la confianza en el pa铆s derivado de su crecimiento continuado durante los 煤ltimos cinco a帽os.

* Presidente de la Comisi贸n de Econom铆a del Centro Argentino de Ingenieros.

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