A contramano de los an谩lisis habituales que suelen estudiar el peronismo y comparar a sus dirigentes casi exclusivamente en funci贸n de los estilos pol铆ticos de liderazgo, Bruno Susani traza l铆neas de continuidad entre el peronismo original y el kirchnerismo (sobre todo de N茅stor Kirchner) por senderos que atraviesan el contenido (y no solamente la forma) de las pol铆ticas econ贸micas, sociales y culturales de ambos fen贸menos.
De ese modo, aborda cuestiones centrales que permiten comprender a esta corriente pol铆tica, tan protag贸nica en la historia argentina de posguerra. El autor rescata, a su vez, a los gobiernos kirchneristas como los que recuperaron las banderas y sentidos genuinos del primer peronismo (y en parte del de los inicios de los a帽os 鈥70), luego de toda una larga d茅cada de los noventa donde ese contenido fue tergiversado en funci贸n de una concepci贸n neoliberal que no hizo m谩s que ajustar el escenario nacional a las necesidades del capitalismo mundial globalizado.
Seg煤n Susani, son diferentes las coyunturas econ贸micas en las que asumen uno y otro. La de Per贸n tiene caracter铆sticas singulares. Su aspecto m谩s relevante es sin duda el hecho de que se asocia a un proceso de crecimiento econ贸mico 鈥揵asado en el desarrollo del sector industrial que, gracias a la crisis del 鈥30 y luego a la guerra mundial, comienza a fabricar en el pa铆s productos que antes se importaban鈥 una grave crisis pol铆tica originada por la existencia de un r茅gimen desacreditado e incapaz de seguir gobernando, y un marcado d茅ficit social. Per贸n delimita as铆 la base de su proyecto pol铆tico: una alianza de obreros e industriales bajo el control del Estado. Y esto lleva a recordar dos elementos que contribuyen a hacerlo viable en ese momento.
Por un lado, la creciente dicotom铆a entre la expansi贸n del mercado interno y el nivel de consumo de las masas, y por otro la ausencia de leyes sociales que pudiesen garantizar un marco de vida m谩s digno, mejores condiciones de trabajo y una proporci贸n m谩s justa en el reparto de la nueva riqueza generada. Vac铆o que cubren las medidas reformistas de Per贸n (aumentos salariales, aguinaldos y vacaciones pagas, r茅gimen de jubilaciones para todos). Luego, un cambio de sentido en el ya acentuado grado de intervenci贸n del Estado en la econom铆a proveniente de los gobiernos conservadores, orient谩ndolo hacia un desarrollo econ贸mico m谩s planificado y con bases nacionales (nacionalizaci贸n de servicios p煤blicos y de empresas extranjeras que ya no reinvert铆an en el pa铆s), con la consiguiente ampliaci贸n del aparato burocr谩tico estatal, que acrecienta su rol no s贸lo pol铆tico sino tambi茅n social.
Como bien dice Susani, el proyecto de Per贸n, esencialmente industrialista, encontr贸 sus l铆mites, luego de su 茅xito inicial, en la falta de creaci贸n de industrias b谩sicas y, sobre todo, en la debilidad del sector externo, debido las restricciones en divisas que afectaron notoriamente la balanza de pagos y produjeron una seria crisis. Esto se debi贸 en parte al Plan Marshall, que afect贸 los tradicionales mercados europeos, y en parte a conflictos con factores vinculados al poder econ贸mico existente: terratenientes, capital extranjero, comercio de exportaci贸n e intermediario y bancos privados. Cierto grado de autoritarismo del gobierno surgi贸 de ese enfrentamiento.
Para Susani, a diferencia de Per贸n, Kirchner asumi贸 el gobierno en el contexto de una tremenda crisis econ贸mica, la peor de la historia argentina. Por ello, las transformaciones operadas deben medirse tambi茅n teniendo en cuenta el escenario anterior. Era necesario responder, en el plano material y de manera urgente, a las acuciantes necesidades de los vastos estratos sociales ca铆dos en el desempleo o sumergidos en la pobreza o la indigencia. Tambi茅n desplazar el eje de la econom铆a desde lo financiero hacia la esfera productiva. En este sentido, el rechazo a lo acontecido durante los a帽os noventa constituy贸 el n煤cleo central del planteo que N茅stor Kirchner enarbol贸 desde su discurso de asunci贸n, que sonaba muy distinto de la ideolog铆a neoliberal que hab铆a dominado hasta all铆 por interminables d茅cadas el panorama pol铆tico y econ贸mico del pa铆s.
Kirchner retom贸 diversos aspectos de la experiencia vivida durante la industrializaci贸n sustitutiva. Entre otros, el objetivo del pleno empleo, el desarrollo de la industria nacional, la recomposici贸n del mercado interno, la reivindicaci贸n de la soberan铆a pol铆tica y el af谩n de emancipaci贸n respecto de intereses extranjeros, ahora representados por el FMI y favorecidos por la gran deuda externa. Se planteaba tambi茅n terminar con el default, ampliar la presencia comercial en el mundo y, sobre todo, revertir una situaci贸n social cr铆tica. La profundizaci贸n de los mecanismos de integraci贸n regional y otros aspectos de la pol铆tica exterior acompa帽aron este proceso.
En t茅rminos pol铆ticos podemos pensar que tanto Per贸n como Kirchner emergieron en el contexto de una crisis total de legitimidad y ambos enfrentaron en lo econ贸mico fuerzas del establishment. Tal como lo explica Susani, el kirchnerismo surge como una resignificaci贸n del peronismo en un contexto de total crisis de su identidad partidaria, producto de la influencia neoliberal. La falta de la legitimidad de la 茅lite pol铆tica era total. Recordemos el lema principal de las enormes movilizaciones del a帽o 2001: 鈥淨ue se vayan todos鈥. La poblaci贸n subsumida en el desempleo y la pobreza o en la expropiaci贸n de sus ahorros por los bancos mostraba su absoluta disconformidad con una dirigencia pol铆tica que hab铆a sido art铆fice y/o c贸mplice de las pol铆ticas que provocaron esa situaci贸n. El sistema pol铆tico en su conjunto estaba desprestigiado como canal de orientaci贸n de las demandas sociales.
Sin embargo, 鈥搒e帽ala Susani鈥 Per贸n tuvo antes de asumir su 17 de Octubre, mientras que Kirchner construy贸 su legitimidad luego de llegar al gobierno, ya que hab铆a triunfado con un menguado caudal de votos. Al mismo tiempo que comprendi贸 acertadamente la necesidad de aprovechar el contexto econ贸mico favorable a los precios de las materias primas para desendeudar al pa铆s y dar un nuevo papel al Estado, plante贸 pol铆ticas de reindustrializaci贸n, disminuci贸n del desempleo y de la pobreza y redistribuci贸n de los ingresos. En este proceso, puso siempre la pol铆tica delante de la econom铆a, y jug贸 como conductor un rol clave, con aciertos y errores, empujado por una f茅rrea voluntad de cambio cuyo signo principal fue el acento puesto en los derechos humanos, y en el enjuiciamiento de las c煤pulas de la cruel dictadura militar que produjo treinta mil desaparecidos, y hab铆an sido perdonadas por los anteriores gobiernos civiles.
Su sucesora, Cristina Fern谩ndez de Kirchner, consolid贸 el proyecto, pese a la oposici贸n creciente de intereses corporativos y medi谩ticos internos y externos pertenecientes al poder econ贸mico y pol铆tico tradicional, con medidas sociales que le hicieron ganar dos elecciones presidenciales. Ambos se apoyaron en un escenario latinoamericano renovado, donde junto con Lula, Ch谩vez, Morales y otros presidentes inauguraron un nuevo proyecto regional.
El peronismo de los dos primeros gobiernos de Per贸n tuvo que enfrentarse a sus propias limitaciones, por llevar al l铆mite el modelo de industrializaci贸n sustitutiva sin haber transformado del todo determinadas estructuras econ贸micas y pol铆ticas anteriores y con una coyuntura externa cada vez m谩s adversa. Ello llev贸, de la mano de sus fervientes opositores, a la reversi贸n de sus pol铆ticas y a su proscripci贸n durante d茅cadas del escenario p煤blico argentino. La trayectoria del kirchnerismo es distinta en muchos aspectos y parecida en otros. Pero las se帽ales del pasado deben servir para elaborar el futuro y defender las conquistas existentes. En caso contrario los pa铆ses y pueblos est谩n condenados a repetir experiencias infaustas, como tambi茅n lo explica Bruno Susani en su valioso, bien escrito y documentado libro.
* Profesor em茅rito de la Universidad de Buenos Aires.
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