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Domingo, 22 de mayo de 2016
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La relaci贸n Argentina-Brasil en el 25潞 aniversario del Mercosur

Balance y perspectivas

La irrupci贸n de gobiernos neoliberales en los dos socios m谩s grandes del Mercosur abre una nueva etapa en el proceso de integraci贸n regional. Regreso a una fase que privilegia el comercio.

Por Mercedes Botto *
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Mauricio Macri y Michel Temer no apuestan a un Mercosur para el desarrollo, sino solamente como una zona de libre comercio.

Argentina y Brasil son m谩s que socios comerciales, pero aun hoy son menos que hermanos. A diferencia de los lazos familiares, la integraci贸n regional es una relaci贸n construida desde la voluntad y el inter茅s de las partes. Los factores ex贸genos, como los procesos de democratizaci贸n y la reforma estructural de los a帽os 90 junto con la globalizaci贸n econ贸mica y tecnol贸gica, contribuyeron enormemente a su creaci贸n. Sin embargo, el recorrido seguido por el Mercosur, con sus avances y contramarchas, son y seguir铆an siendo el resultado de las prioridades planteadas por los gobiernos que lo componen. Por eso, al plantearse los escenarios presentes y futuros del Mercosur, es importante entender la din谩mica que caracterizaron sus recientemente cumplidos 25 a帽os de vida.

Para analizar este recorrido empecemos por se帽alar que entendemos al Mercosur como un proceso de construcci贸n social y no meramente econ贸mico o pol铆tico. Tambi茅n lo entendemos como un proceso con agenda abierta y no meramente un acuerdo comercial, como son los tratados de libre comercio. Empecemos diciendo que existe un amplio consenso entre los estudios del Mercosur sobre la necesidad de separar este recorrido en dos etapas o fases. Una fase inicial o comercial en la que el objetivos eran los de promover el crecimiento del comercio y las inversiones a trav茅s de una liberalizaci贸n selectiva y el establecimiento de un arancel externo com煤n. La segunda fase, en cambio se inicia en el a帽os 2002 y en ella adquieren prioridad y protagonismo discursivo la integraci贸n social y productiva, a trav茅s de pol铆ticas de cooperaci贸n econ贸mica, social y pol铆tica.

Tambi茅n es generalizada la conclusi贸n de que los resultados, en cualquiera de estas dos etapas, no alcanzaron los objetivos o expectativas generadas por ellos. En materia de integraci贸n comercial, si bien los primeros resultados mostraron altos 铆ndices de crecimiento del comercio intrarregional con beneficios para todos los pa铆ses miembros, los objetivos de consolidar y profundizar la interdependencia productiva no logro profundizarse en el tiempo. Lejos de romper los patrones tradicionales de exportaciones de comodities agr铆colas y minerales, se gener贸 una patr贸n dual con rendimientos decrecientes de exportaciones de manufacturas industriales para el mercado regional 鈥揺n donde Brasil se impuso como principal proveedor鈥; y en paralelo, exportaciones crecientes de comodities sin valor agregado a terceros pa铆ses.

Lo mismo ocurri贸 con el Mercosur social y productivo. En este caso, las expectativas iniciales giraron en torno a la idea de generar un desarrollo m谩s equitativo a trav茅s de la integraci贸n de cadenas de valor de alcance regional y la creaci贸n de una pol铆tica de compensaciones entre los socios. Sin embargo, los resultados en este caso tambi茅n fueron magros y simb贸licos, con la conformaci贸n de un fondo de reducci贸n de asimetr铆as que solo alcanz贸 los 100 millones de d贸lares anuales.

Donde no parecen existir consensos entre los estudios del Mercosur es en las razones de estos fracasos y en las motivaciones que explican el giro de la agenda comercial a una agenda de car谩cter m谩s centrada en el desarrollo y en la cooperaci贸n social. Para algunos, el giro de un Mercosur comercial a uno m谩s social y productivo se explica con la llegada de los l铆deres populistas (o progresistas) en el que para algunos autores 鈥渁dem谩s de la perdida de sentido econ贸mico-comercial inicial, gan贸 fuerza la visi贸n bolivariana de que el Mercosur deb铆a ser un basti贸n anti estadounidense, en torno al cual todos los pa铆ses de la regi贸n se reunieran para luchar contra las envestidas del 鈥渋mperio鈥 en Am茅rica latina鈥.

Para otros, dentro de los que me incluyo, entendemos este cambio o mejor dicho proliferaci贸n de nuevas agendas que se fueron amalgamando a la inicial fue la respuesta a la ausencia de voluntad de los gobiernos de ceder soberan铆a en pos de un proceso de integraci贸n pol铆tica y econ贸mica. El desinter茅s de los gobiernos y de los sectores productivos nacionales por consolidar y profundizar este proceso se reflej贸, sin embargo de distinta formas, en virtud al tama帽o y responsabilidades de las partes.

As铆 por ejemplo, la principal econom铆a de la regi贸n fue reacia a la creaci贸n de instituciones regionales que buscaran distribuir los beneficios de manera m谩s equitativa y reducir las asimetr铆as entre las partes. Las razones que explican este rechazo, se encuentran seguramente en el hecho de que en t茅rminos relativos a su comercio total, el Mercosur en sus mejores a帽os s贸lo representaba un 16 por ciento de sus exportaciones absolutas. Por otro lado, las econom铆as m谩s peque帽as tambi茅n eludieron la implementaci贸n de normas y de instituciones regionales en los marcos legales y en las operativas nacionales. Tambi茅n en este caso existieron razones valederas: los costos de ser parte de una uni贸n aduanera eran mayores a las compensaciones econ贸micas y pol铆ticas recibidas, que en principio ni siquiera exist铆an.

En esta ecuaci贸n de costos y beneficios, en donde no hab铆a un claro ganador, era previsible que ninguna de las partes quisiera asumir la carga y que el proceso de construcci贸n de un mercado regional lejos de consolidarse en el tiempo, se construyera en t茅rminos de sus compromisos iniciales. Muchos estudiosos demuestran que en sus peores momentos 鈥搇a crisis de 1999 y la de 2001鈥 el Mercosur se mantuvo vivo no por el inter茅s econ贸mico del proceso, sino por motivaciones geopol铆tica por parte de sus dos principales socios: Argentina y Brasil. Siendo 茅ste el panorama realista del Mercosur en sus primeros diez a帽os de vida, no es improbable sino m谩s bien beneficioso, que el proceso hubiera ampliado e incluido a nuevos actores gubernamentales, sociales y pol铆ticos en la agenda, con el consabido efecto de derrame en nuevas y m谩s variadas agendas de cooperaci贸n, como ocurre en materia de migraciones, educaci贸n, salud, derechos humanos y justicia y seguridad, para citar los casos m谩s importantes.

La importancia de identificar y analizar las l贸gicas de acci贸n y la din谩mica que caracterizaron la historia del Mercosur se impone hoy d铆a. No s贸lo porque el proceso cumple 25 a帽os de vida sino porque estamos asistiendo a un nuevo escenario pol铆tico y econ贸mico en la regi贸n, con la llegada de gobiernos de corte liberal que rechazan expl铆citamente las pol铆ticas expansivas e inclusivas de las anteriores gestiones, acompa帽ados por una contexto econ贸mico signado por tasas decrecientes de crecimiento a nivel global.

No obstante ello, algunos giros discursivos y gestos nos permiten hablar de un redireccionamiento en favor de una agenda m谩s comercialista y menos social y pol铆tica. En esta direcci贸n, hay algunos elementos que parecen novedosos y que nos permiten hablar de una agenda aggiornada. El primer elemento se refiere a la necesidad de diversificar destinos y socios. Si bien por una parte y en continuidad con el pasado, se habla de reiniciar y cerrar acuerdos de libre comercio con potencia del norte, como la Uni贸n Europea cuya negociaci贸n comenz贸 este mes; tambi茅n se habla de fortalecer los v铆nculos con los vecinos de la regi贸n, como Chile y otros miembros de la Alianza para el Pac铆fico. Tambi茅n se habla de profundizar la especializaci贸n en recursos naturales.

Una segunda novedad se refiere a la agenda de integraci贸n/cooperaci贸n. Desaparece toda menci贸n expl铆cita a la Unasur, a la que impl铆citamente se asocia con la ideolog铆a y la ineficacia (vis a vis otros foros multilaterales); pero al mismo tiempo se rescatan algunas agendas, como la de infraestructura, en la que parece existir un amplio consenso p煤blico-privado en torno a la necesidad de cooperar para alcanzar este nuevo bien regional.

Algunos posicionamientos profundizan a煤n m谩s sobre la necesidad de reconsiderar el acuerdo inicial del Mercosur, redefiniendo sus alcances a una mera zona de libre comercio y as铆 blanquear una situaci贸n de hecho, en la que los gobiernos puedan recuperar la autonom铆a de derecho, sin cargar con la pesada deuda de compensar a los m谩s pobres.

Si bien a煤n es temprano para hablar de una tercera fase o etapa del Mercosur, lo cierto es que los gestos y la declaraciones de los distintos gobiernos de la regi贸n parecen indicar una vuelta al Mercosur comercial, en donde la integraci贸n es valorada por los gobiernos como un instrumento de negociaci贸n externa (con beneficios diferenciales entre los pa铆ses), m谩s que un mecanismos de gobernanza que asegure un desarrollo econ贸mico, social y pol铆tico m谩s equitativo y sustentable entre los pa铆ses de la regi贸n.

Sin embargo, la crisis pol铆tica que se ha venido desatando en Brasil, con un lamentable desenlace de impeachment a Dilma Rousseff, nos obliga a ser cautos y a plantear m谩s interrogantes que respuestas. La probable inestabilidad del nuevo gobierno de Temer, acompa帽ado por el desaceleraci贸n de la econom铆a brasile帽a (ca铆da del PIB de 3,2 por ciento en 2015) y las pujas de los distintos lobbies internos en favor y en contra del Mercosur, hacen m谩s probable que Brasil busque mantener su liderazgo y protagonismo en los foros globales como el Brics m谩s que en el escenario regional.

* Conicet. Flacso.

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