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Domingo, 29 de enero de 2006
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Por Manuel Fern谩ndez L贸pez

Patria rentista

Para cualquier productor o empresa, su ingreso bruto es igual a la cantidad colocada en el mercado (K), multiplicada por el precio de venta de cada unidad (P). Si se trata de art铆culos de exportaci贸n, que se venden en el exterior a cambio de d贸lares, y P es el precio en d贸lares fijado por los mercados internacionales, entonces cu谩nto representa P para el exportador, en moneda nacional, es P.T, donde T es el tipo de cambio, o n煤mero de pesos que se cambian por un d贸lar. El ingreso bruto del exportador es, pues, K.P.T. Si los art铆culos en cuesti贸n pueden colocarse indistintamente en el mercado interno o en el externo, y el mercado interno es libre y competitivo, el precio de los art铆culos en el mercado interno (P鈥) no puede ser distinto del precio, en pesos, que se conseguir铆a export谩ndolo: P鈥 = K.P.T. Una devaluaci贸n, que llevase el tipo de cambio de $ 1 a $ 1,4 (40 por ciento), hace subir T a T(1,4). La igualdad anterior de inmediato ajusta el precio local de los art铆culos exportables a P鈥(1,4) = K.P.T(1,4). El salario real (supongamos que con el salario se adquieren los art铆culos que tambi茅n se exportan), S/P鈥, cae a S/P鈥(1,4). Una experiencia hist贸rica, de devaluaci贸n y ajuste de salarios, fue la del primer gobierno peronista (1946-55). Para mitigar la penuria de d贸lares, y dado que los bienes agropecuarios eran la 煤nica exportaci贸n, el gobierno intentaba fomentar la exportaci贸n entregando m谩s ingresos al sector rural a trav茅s de devaluaciones cambiarias. Pero el campo, con ese mayor ingreso, no incrementaba el 谩rea sembrada ni tecnificaba la producci贸n. El incremento de ingresos quedaba en pura renta. Pero en el mercado interno el trigo y la carne se encarec铆an, y ca铆a el salario real. El gobierno, con base pol铆tica en los trabajadores, calmaba la situaci贸n social otorgando aumentos masivos de salarios (nominales), lo que volv铆a todo al punto inicial, sin aliciente diferencial a la exportaci贸n. Tal pol铆tica econ贸mica era tambi茅n una pol铆tica de distribuci贸n del ingreso. A la luz de esa experiencia, en marzo de 1967 se hizo una devaluaci贸n del 40 por ciento. Se busc贸 promover las exportaciones industriales, y s贸lo a ellas se les permiti贸 capturar la mejora de ingresos, y a las exportaciones tradicionales se les impidi贸 apropiarse de tal renta. Se le llam贸 鈥渄evaluaci贸n compensada鈥. Su efecto fue reducir la inflaci贸n e incrementar la tasa de crecimiento.

Ajuste del salario

La ausencia de juicios de valor es admisible s贸lo en el laboratorio, o en la discusi贸n de art铆culos acad茅micos. Pero es inadmisible en la pol铆tica econ贸mica. El hombre de Estado no puede decidir sin tener en cuenta lo bueno o lo malo de los resultados de esas decisiones. Y en estos d铆as, no terminamos de sorprendernos, al ver la frialdad de coraz贸n del empresario. La devaluaci贸n de 2002 puso en los bolsillos de los exportadores una ingente masa de ingresos, sin haber hecho el menor esfuerzo a cambio. El efecto inmediato fue la suba de los art铆culos de exportaci贸n y sus derivados industriales: el pan, la carne, el aceite, etc. Los millones de argentinos, angustiados y acongojados por la incautaci贸n de sus ahorros, encima se ve铆an restringidos en sus alimentos. 鈥淓ncima de cuernos, palos鈥, como se dice. Ahora, al despuntar la inflaci贸n, se les pide a algunos productores un compromiso, el m谩s elemental del mundo: no aumentar los precios por un tiempo. Y la respuesta ha sido: aceptamos, pero a cambio queremos menos retenciones y la acci贸n del Estado para que no aumenten los salarios. La respuesta es tan salvaje y brutal que no necesita la menor ex茅gesis. Podr铆a traducirse como: 鈥渜ueremos m谩s ganancia鈥. Al respecto, recordamos una propuesta de Ra煤l Prebisch en 1955-56, reiterada en el gobierno del doctor Alfons铆n: reconstituir los ca铆dos salarios reales a partir de la transferencia de una parte de las ganancias empresarias a los trabajadores. La idea, de alguna manera, se convirti贸 en letra constitucional con el art铆culo 14 bis. Prebisch procuraba evitar que los aumentos de salarios se hicieran por incrementos masivos, financiados por emisi贸n monetaria, y el consiguiente agravamiento de la inflaci贸n. Suger铆a lograr esta transferencia de ganancias mediante negociaciones con los sindicatos. Pero 驴qu茅 sindicatos de trabajadores puede haber en las faenas rurales, que apenas emplean personal? A la desmesura se a帽ade la amenaza: no remitir hacienda al mercado una vez a la semana. Vale decir, cada tanto impedir que la tierra cumpla su funci贸n de proveedora de alimento a la sociedad, 煤nico aspecto que podr铆a legitimar la tenencia de una tierra que desde siempre perteneci贸 a los pobladores originarios. Los domingos leemos la Biblia, y decimos: 鈥渆s palabra de Dios鈥. Pues bien, la Biblia estipula el Jubileo cada 50 a帽os, y ya han pasado m谩s de dos veces 50 a帽os.

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