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Domingo, 20 de octubre de 2002
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Baúl I y II

Pacha Mama

Hoy Día de la Madre. El aporte de la madre a su hijo es una totalidad, pero cabe separar, como hacen organizaciones internacionales dedicadas a la infancia o la salud, la función nutricia para la que biológicamente es preparada durante el embarazo y primeros tramos de la infancia. Se trata, pues, de una función pasajera. Al cabo de un lapso determinado el niño deja de alimentarse del pecho de su madre. ¿Y cuál es su fuente nutricia hasta el resto de su vida, no sólo para él, sino para todos los demás seres humanos? Alimentarse es la primera necesidad material de todo ser humano, y su fuente última es lo que los economistas clásicos llamaban “tierra” o “naturaleza”, que incluye de un modo muy amplio praderas y bosques, ríos y mares, valles y montañas. Y desde formas arcaicas de alimentación, como la cacería, pesca y recolección de frutos, hasta la agricultura y la ganadería. Por tanto la preservación de la fuente nutricia de todos es condición necesaria para la continuidad de la vida humana en el planeta. Ya los antiguos habitantes de Sudamérica habían desarrollado una creencia orientada a impedir la sobreexplotación de la tierra: tomar de ella más de lo necesario para subsistir, decían, era desconfiar de la tierra misma –la pacha mama– y su capacidad para dar alimento a sus hijos. Prohibían la acumulación. La tierra es el único factor productivo cuyo ingreso no deriva de una prestación, sino de un derecho otorgado a unos con exclusión de los demás: la propiedad de la tierra. Según la forma de propiedad, así ha sido el modo de explotar la tierra. Entre nosotros prevaleció el otorgamiento masivo de tierras a ex guerreros o a comerciantes, es decir a no productores, que se hicieron propietarios ausentistas, y que obtenían de la tierra una renta entregándola a terceros en contratos de arrendamiento o aparcería. Como tales contratos eran por un tiempo fijo, los productores trataban de sacar a la tierra el máximo rinde, sobreexplotándola y sin reponerle sustancias inherentes a su fertilidad. Claro, debían pagar la renta al propietario y además sacar la propia subsistencia y alguna ganancia. El resultado era empobrecer el suelo y volverlo improductivo. Y lo que vale para el suelo agrícola vale también para las reservas arbóreas, faunísticas e ictícolas. ¿Es la generación de excedentes económicos a partir de la explotación del suelo, compatible con su conservación?


La paridad

El vagido del recién nacido se representó, desde tiempo inmemorial, por la partículo ma. Así ocurría en el indoeuropeo, donde, por agregado del sufijo de parentesco te, formó mater, que asimismo originó la voz griega meter (madre) y las voces latinas mater y matris (madre) y materia (materia). Aristóteles opuso materia a forma. Sus obras fueron escritas en griego, pero desaparecieron al quemarse la biblioteca de Alejandría. Recuperadas en otros lugares por personas de otras culturas, que las buscaban con el fin de conciliar sus propias religiones con los principios filosóficos, fueron traducidas al árabe y al latín. En esta lengua pasaron a la cultura occidental, encerrada por varios siglos en los monasterios, donde se desarrolló la filosofía artistotélico-tomista. En 1637 el jovencito inglés William Petty fue admitido por los jesuitas de Caen, con quienes perfeccionó su latín y aprendió a Aristóteles. Años después, tras haber colaborado en la invasión de Irlanda por Cromwell (1649), publicó Tratado de impuestos y contribuciones (1662) y escribió Anatomía política de Irlanda (publicada póstumamente, en 1691). El cruento proceso de anexión y de supresión de la identidad del vencido, daba a Inglaterra una gran masa de riqueza, formada por cosas y personas. ¿Cómo medirla? ¿Cómo saber el valor de una cosa? Una cosa, por ejemplo un plato de tallarines, no es harina ni trabajo, pero resulta de transformar una materia prima mediante el trabajo. La materia originaria de los tallarines es harina, ysu forma le es dada por el trabajo. Pero no podemos sumar harina y trabajo: la harina es un peso en gramos o kilos, y el trabajo es duración o tiempo. Para pasar de uno a otro, y expresar ambos en una sola unidad de medida, necesitaríamos una “relación” o “paridad”, que nos diga, por ejemplo, a cuántas hectáreas de tierra equivale el trabajo de un hombre promedio durante un año: “una paridad natural entre tierra y trabajo, de modo que pudiéramos expresar el valor a través de sólo uno de ellos cualquiera y reducir el uno al otro”. Añadió Cantillon: “Petty considera esta paridad, o ecuación de la tierra y el trabajo, como la consideración más importante de la aritmética política”. La creación de valor nuevo era semejante al nacimiento de seres, donde la madre –que aporta la materia– es la tierra, y el padre –que aporta la forma– es el trabajo.

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