Imprimir|Regresar a la nota
Domingo, 28 de enero de 2007
logo cash
MODELO Y CRISIS DE REPRESENTACION

Corporaciones en mutaci贸n

La protesta de FAA y CRA con la amenaza de un nuevo lockout se manifiesta en un per铆odo de abundancia.

Por Claudio Scaletta
/fotos/cash/20070128/notas_c/agro.jpg
El reclamo del campo es por obtener el precio pleno de sus productos.
[email protected]

Cuando se habla de econom铆a es sumamente probable que los conflictos entre los actores sean m谩s agudos en per铆odos de escasez que de abundancia. La relaci贸n entre el campo y el Gobierno parece pasar, en cambio, por su peor momento. Esta semana, CRA y FAA amenazaron con un nuevo lockout. Y ello sucede cuando cosechas y exportaciones alcanzan niveles record. Es predecible que ning煤n empresario salte de contento si le restan rentabilidad con nuevos tributos. La lucha del campo por obtener el precio pleno de sus productos es hist贸rica y raz贸n de ser de sus entidades gremiales hasta la d茅cada del 鈥90, pero es posible tambi茅n que las manifestaciones de descontento tengan una ra铆z m谩s compleja. En un reciente libro, Acci贸n colectiva y corporaciones agrarias en la Argentina (Universidad Nacional de Quilmes, 2006), el investigador del Conicet, Mario Lattuada 鈥揺specialista en estudios sociales agrarios鈥 presenta algunas claves que pueden ser de utilidad para desentra帽ar la trama de los conflictos actuales.

La obra de Lattuada rese帽a que las paradojas no son nuevas: durante los 鈥90, el campo duplic贸 su producci贸n y exportaciones, a la vez que aceler贸 su modernizaci贸n tecnol贸gica. Al mismo tiempo, su estructura se concentr贸 a partir de un vertiginoso proceso de endeudamiento y expulsi贸n de peque帽os y medianos productores. El nuevo escenario plante贸 a las llamadas 鈥渃uatro entidades鈥 un conjunto de problemas. Por un lado, los temas centrales de sus luchas 鈥搑etenciones a las exportaciones, tipo de cambio, precios sost茅n鈥 dejaron de ser parte de la agenda de gobierno, y los espacios oficiales reservados al sector, como la Secretar铆a de Agricultura, perdieron relevancia en el organigrama estatal. Muchos espacios de decisi贸n para las cuestiones agr铆colas se trasladaron fuera del 谩mbito nacional (OMC, FMI), y otros fueron desmantelados (JNG, JNC). A esta p茅rdida de espacios se sum贸 la disminuci贸n de la importancia del triple rol estrat茅gico que hasta el momento hab铆a desempe帽ado el campo 鈥損roveedor de divisas, de recursos fiscales y de bienes salarios鈥 y con ello, el principal sustento de su poder corporativo.

En esta nueva etapa, contin煤a Lattuada, se esperaba que los interlocutores sectoriales fueran m谩s espec铆ficos (por producto o actividad), que las asociaciones reivindicativas desplazaran el contenido pol铆tico-ideol贸gico de sus funciones gremiales y sus acciones defensivas por una actividad propositiva y de colaboraci贸n, con car谩cter m谩s t茅cnico-profesional y de prestaci贸n de servicios a sus asociados.

En el plano de la producci贸n, los cambios tambi茅n fueron profundos. A diferencia de la etapa anterior, el ingreso y viabilidad de las explotaciones pasaba por la eficiencia microecon贸mica de los productores en el mercado. De este modo, los productores se vieron impulsados a la b煤squeda de formas de organizaci贸n y asociaci贸n que dieran respuestas adecuadas a necesidades concretas e inmediatas, predominantemente aquellas de car谩cter productivo, tecnol贸gico o comercial, que otorgaran viabilidad a sus explotaciones.

Todo esto exig铆a una nueva red de representaci贸n de intereses m谩s amplia y heterog茅nea en cuanto a sus actores, y que diera cuenta de sus nuevas y diversas necesidades y demandas; en consecuencia, presionaba a una adaptaci贸n de las corporaciones hist贸ricas para satisfacerlas ante el riesgo de perder sus clientelas y su rol de interlocutor v谩lido en los 谩mbitos p煤blicos y privados.

Estructuradas durante medio siglo para dirigir su actividad central sobre el aparato estatal, las corporaciones agrarias manifestaron cierta incapacidad para defender en forma eficiente a sus asociados ante los restantes intereses privados, condici贸n que exig铆a la nueva etapa. En particular fueron ineficaces para dar una respuesta adecuada a los problemas de rentabilidad, capacidad de reproducci贸n de las peque帽as y medianas explotaciones y deterioro de las condiciones de vida en el mundo rural.

De todas maneras, no puede negarse que lentamente las entidades comenzaron a redefinir sus posiciones de acuerdo con el nuevo escenario y con 鈥渢em谩ticas que pasaron a ocupar un lugar destacado en sus agendas: la manipulaci贸n oligops贸nica de los precios, calidades y condiciones de pago en la comercializaci贸n; los costos de fletes y peajes; los altos intereses presentes en los planes de financiaci贸n de los insumos; las deficientes condiciones de recepci贸n de los granos por los puertos privados en per铆odo de cosecha; y otros mecanismos de apropiaci贸n y redistribuci贸n del excedente agropecuario por los distintos actores privados鈥.

Lentamente, asumiendo ineficiencias y retrasos, las entidades intentaban adaptarse, pero lleg贸 2001 y se produjo un nuevo cambio abrupto en las reglas de juego con una suerte de retorno al escenario pre-convertibilidad en la relaci贸n Estado-corporaciones agrarias. Es probable que, en algunos a帽os, las actuales movidas de la dirigencia de CRA y FAA sean le铆das como un intento, quiz谩 desesperado, de readaptaci贸n a los nuevos tiempos.

© 2000-2022 www.pagina12.com.ar|República Argentina|Todos los Derechos Reservados

Sitio desarrollado con software libre GNU/Linux.