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Domingo, 16 de noviembre de 2008
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La clase media

Por Bernardo Kliksberg*
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Una tercera parte de la poblaci贸n latinoamericana pertenece a las clases medias. Pero su peso real en la sociedad es mucho mayor que su tama帽o. Las clases medias tienen roles clave en el aparato productivo. Son la principal fuente de empleo; se estima que el 95 por ciento de las empresas de la regi贸n son peque帽as y medianas; ellas generan 160 millones de puestos de trabajo. Tambi茅n son el gran mercado de consumo y quienes dinamizan el mercado de la cultura, componen las audiencias masivas de los teatros, leen libros, compran peri贸dicos. Pesan fuertemente en las elecciones. Participan masivamente, activan, se mueven. Empujaron el terremoto pol铆tico que ha cambiado en los 煤ltimos ocho a帽os la distribuci贸n de poder en la regi贸n. Se ha caracterizado, entre otras, por las siguientes vivencias hist贸ricas:

1. Vulnerabilidad. En los ochenta, la d茅cada perdida para el crecimiento, y en los noventa, la d茅cada perdida para la equidad, las pol铆ticas econ贸micas ortodoxas debilitaron sus bases econ贸micas. Redujeron y complicaron las posibilidades de ser peque帽o y mediano comerciante o industrial, profesional independiente, funcionario p煤blico estable; concentraron el cr茅dito, degradaron las jubilaciones, aumentaron el desempleo y la informalidad; desarticularon el Estado, privatizaron la salud y buena parte de la educaci贸n. En los noventa, las tasas de desempleo profesional se duplicaron en Brasil, Colombia y Ecuador, se multiplicaron por 5,5 en Argentina. La distribuci贸n del ingreso vari贸 sustancialmente. En Argentina, el coeficiente Gini que la mide salt贸 de 0,50 a 0,59 entre 1990 y 2002. En los a帽os de Menem, siete millones de personas, el 20 por ciento de la poblaci贸n, dejaron de ser clase media para convertirse en 鈥渘uevos pobres鈥. Amplios sectores de los estratos medios acorralados optaron por la migraci贸n. En los noventa, un mill贸n de ecuatorianos, el 8 por ciento de la poblaci贸n, dej贸 el pa铆s.

2. Impactos psicol贸gicos devastadores. En pocos a帽os, gruesos sectores de los sectores medios que so帽aban con movilidad se convirtieron en 鈥渘uevos pobres鈥. Conservaban la cultura, los modales, los valores y las aspiraciones de la clase media, pero sus realidades eran de cruda pobreza. Se produjeron da帽os severos. Seg煤n un estudio de la Universidad de Buenos Aires, muchas familias 鈥渋mplosionaron鈥. El c贸nyuge masculino, con la autoestima semidestruida, se atribuy贸 la culpa y tendi贸 a 鈥渄estruirse a s铆 mismo y destruir el n煤cleo familiar鈥. Por otra parte, como lo hab铆a previsto el Nobel de Econom铆a Robert Solow, al rev茅s de lo que suponen los economistas ortodoxos, en situaciones de desempleo de extensa duraci贸n, en lugar de buscar afanosamente trabajo, muchos se retiraron del mercado laboral por el temor de seguir siendo rechazados una y otra vez. Las pol铆ticas sociales deben aprender que trabajar con pobres no es lo mismo que con 鈥渘uevos pobres鈥.

3. La resistencia. La clase media invent贸 estrategias in茅ditas para sobrevivir. En algunos grandes centros urbanos se extendi贸 la 鈥渆conom铆a de canje鈥. Se canjeaban 鈥渟aberes鈥. Los dentistas y contables atend铆an y eran pagados en especies u otros conocimientos por artesanos, productores caseros de alimentos o electricistas. Se lleg贸 a crear una moneda para los canjes.

4. La protesta. Los sectores medios fueron clave en los grandes movimientos por el cambio del fundamentalismo de mercado hacia modelos inclusivos que se dio en la d茅cada en curso. Fueron muy activos en que 13 presidentes latinoamericanos no pudieran terminar sus mandatos entre 1993 y el 2006. Alentaron una renovaci贸n profunda de los liderazgos, las pol铆ticas econ贸micas, el rol del Estado y el refortalecimiento de la pol铆tica social.

5. La tentaci贸n autoritaria. Cuando se pregunta en el latinobar贸metro qu茅 problemas les preocupan m谩s, los latinoamericanos, y en proporciones a煤n mayores las clases medias, contestaron que la inseguridad laboral (la desocupaci贸n baj贸 sensiblemente pero temen por la estabilidad de su trabajo) y la inseguridad ciudadana. Algunos de los grupos m谩s reaccionarios de las sociedades de la regi贸n est谩n proponiendo un alivio f谩cil para esa ansiedad real: la mano dura. La propuesta incluye bajar la edad de encarcelamiento de los ni帽os, reducir las garant铆as procesales, dar m谩s mano libre a la polic铆a, multiplicar los recursos en seguridad, ampliar las c谩rceles. No da resultados. Ciertos sectores de las clases medias han asumido con facilidad las ilusiones de respuesta simplificadora e inmediata que da la mano dura, y le est谩n sirviendo de respaldo social. La opci贸n mano dura frente a la de enfoque integral ante la inseguridad, arrancando de sus ra铆ces sociales, es uno de los dilemas que tienen los estratos medios por delante. Urge mejorar la calidad del debate en este tema crucial para la democracia en la regi贸n.

6. El cambio de referencia. Las duras experiencias que padeci贸 la clase media latinoamericana derribaron muchos mitos bastante antes que las actuales implosiones de Wall Street y el sistema financiero mundial. De ah铆 que las encuestas regionales hayan mostrado desde el 2000 su viraje de la confianza ciega en la 鈥渕ano invisible鈥 del mercado hacia modelos m谩s equilibrados.

La situaci贸n mejor贸 significativamente para los estratos medios en el marco de los nuevos modelos y la prosperidad de la regi贸n en los 煤ltimos cinco a帽os. En Argentina, la clase media recuper贸 posiciones r谩pidamente; en Brasil ser铆a hoy, seg煤n estimaciones, el 52 por ciento de la poblaci贸n. Sin embargo, est谩 muy distante de estar consolidada. As铆, s贸lo el 11 por ciento de los j贸venes de Chile y M茅xico se grad煤a en la universidad. Las nuevas realidades econ贸micas mundiales pueden afectar severamente a un continente altamente vulnerable, donde, a pesar de los avances, 200 millones (37 por ciento de la poblaci贸n) viven en pobreza, y que es el m谩s desigual de todos (el Gini es 0,51 comparado con el muy malo 0,40 mundial).

Algo est谩 claro. La clase media no ser谩 m谩s 鈥渃arne de ca帽贸n鈥 de experimentos econ贸micos como las pol铆ticas ortodoxas dogm谩ticas. Se ha concientizado, aumenta su participaci贸n y ser谩 un actor decisivo en la modelaci贸n del futuro de la regi贸n.

* Especial de El Pa铆s para P谩gina/12.

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