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Domingo, 18 de enero de 2015
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C贸mo opera el sistema bancario

La industria financiera

Los bancos dejaron de ser un sost茅n para la producci贸n para convertirse en un negocio en s铆 mismo. Para modificarlo, es necesario cambiar la Ley de Entidades Financieras.

Por Nicol谩s R. Taiariol *
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Con el golpe de Estado c铆vico-militar de 1976 se instal贸 en Argentina un nuevo paradigma, que luego se llamar铆a Valorizaci贸n Financiera y que no era otra cosa que reemplazar el proyecto industrializador vigente por otro basado en las recetas neoliberales, generando una de las reestructuraciones socioecon贸micas m谩s dr谩sticas y significativas de nuestra historia. El objetivo de estos cambios fue generar una transformaci贸n de la estructura productiva.

La implementaci贸n del nuevo r茅gimen de acumulaci贸n no se origina en el agotamiento de la Industrializaci贸n por Sustituci贸n de Importaciones, ya que durante la d茅cada anterior (1964-74) se produjo un crecimiento ininterrumpido del PBI interno, registr谩ndose una acentuada expansi贸n industrial y habi茅ndose modificado la naturaleza del ciclo corto sustitutivo. Ese cambio se origina en una nueva puja en el interior de los grupos de poder. Ya que las dictaduras anteriores fracasaron al intentar disciplinar a las clases populares, sumado a que en el mundo se establec铆a el predominio de la obtenci贸n de renta financiera, esta vez la estrategia elegida por la dictadura fue implantar un nuevo orden (neo)capitalista modificando dr谩sticamente la estructura econ贸mica y social para as铆 disolver las bases materiales de la alianza entre la clase trabajadora y la burgues铆a nacional mediante la desindustrializaci贸n, la concentraci贸n del ingreso y la represi贸n.

Uno de los pilares de la Valorizaci贸n Financiera fue la reforma de las entidades financieras (Ley 21.526) de 1977. La nueva ley gener贸 un mercado libre del dinero, priv贸 al Estado de mecanismos reguladores, las tasas de inter茅s pasaron a definirse por el libre accionar del mercado, se intensific贸 una tendencia a la reducci贸n de la cantidad de entidades y la extranjerizaci贸n del negocio financiero derivando en un proceso de concentraci贸n y extranjerizaci贸n del sistema financiero. A mediados de los a帽os 鈥70 exist铆an alrededor de 730 entidades financieras, hoy se estiman en alrededor de 85.

Esta concentraci贸n del sistema bancario ofrece para aquellas entidades que logren mantenerse una gran ventaja, en tanto que ahora gozan de un mayor poder de mercado, determinan los costos de financiamiento en que se endeudan las empresas y establecen (a m铆nimo) el rendimiento de los dep贸sitos de los ahorristas, reducen el pr茅stamo productivo y aumentan el pr茅stamo de consumo, entre otras, sin contar los abusos y las presiones que puedan generar y los negocios ilegales que pudieran realizar.

Los bancos han dejado de ser un servicio de cara a la producci贸n del pa铆s para transformarse en un negocio en s铆 mismo que busca incrementar su rentabilidad sin importarle las consecuencias que pudiese generar.

Es necesario que los bancos sean parte de las pol铆ticas de competitividad, rentabilidad y crecimiento de la econom铆a en su conjunto, pero esto no sucede con todo el potencial que deber铆a y en muchos casos existen abusos. Prueba de esto es el 33 por ciento que se cobra para cr茅ditos hipotecarios (sumado a que solo financian el 70 por ciento del inmueble), el 33,5 por ciento para cr茅ditos prendarios, 50 por ciento para pr茅stamos personales, el 80 por ciento para tarjetas de cr茅dito y el 100 por ciento para giros en descubiertos. Vale destacar adem谩s que los grandes pr茅stamos para financiar a la industria est谩n subsidiados por el Estado nacional o son realizados por los bancos de manera compulsiva (el BCRA obliga a las entidades financieras a que presten a empresas a tasas bajas el 6,5 de sus dep贸sitos). Este sistema financiero volcado a los cr茅ditos de corto plazo y con altas tasas de inter茅s se expresa en que, aproximadamente, el 50 por ciento de los pr茅stamos que se otorgan se destina a empresas y el otro 50 a familias, y dentro de las familias el 40 se otorgan a tarjetas de cr茅dito y pr茅stamos personales y 5 a cr茅ditos hipotecarios.

La contracara de los pr茅stamos que realizan las entidades financieras son los costos que asumen por ese dinero que prestan. Los bancos suelen captar dinero de los ahorristas y prestarlos a sus clientes, los captan en partes iguales de los plazos fijos (por los cuales pagan cerca del 23 por ciento anual) y de las cuentas corrientes y de cajas de ahorro (por las cuales pagan 0). Es decir, que el costo de tomar dinero para luego prestarlo es de 12 por ciento y lo prestan al 30, 50, 80 y hasta m谩s del 100.

Este abuso de posici贸n dominante tiene su correlato en los resultados financieros que presentan los bancos. Su rentabilidad, medida sobre el patrimonio neto o medida sobre los activos que poseen, se ubica como de las m谩s altas a nivel mundial. La participaci贸n de las ganancias de los bancos como porcentaje del PBI se elev贸 de 0,33 por ciento en 2005 a 1,08 en 2013, representando un aumento del 221 por ciento. Luego de un per铆odo con altibajos fruto de los coletazos del corralito en donde acumularon p茅rdidas por 19.773 millones de pesos, seg煤n el BCRA desde 2005 hasta 2013 tuvieron ingresos por 61.323 millones. Sumando a los bancos p煤blicos, el ingreso acumulado de todo el sistema bancario en los primeros ocho meses del a帽o alcanza los 32.782 millones de pesos, unos 4344 millones m谩s de lo obtenido en todo 2013.

La discusi贸n que urge es qu茅 sistema bancario queremos. Ante la multiplicidad de respuestas que tiene esta discusi贸n, surge como cierta la necesidad de que las entidades financieras est茅n reguladas celosamente por el BCRA de manera que evite (o minimice) los abusos, la usura y la ilegalidad. Y as铆 como son necesarios los bancos comerciales, son necesarios los bancos de inversi贸n y los bancos de desarrollo/industriales.

Los bancos de desarrollo tienen por objeto obtener y canalizar los recursos de manera de poder implementar los proyectos que hagan al desarrollo industrial nacional ajust谩ndose a las directivas, planes y programas del gobierno nacional en materia econ贸mica. Por lo tanto, promueven, participan y financian mediante operaciones a corto, mediano y largo plazo las inversiones que se realicen en obras de infraestructura, instalaci贸n y desarrollo de industrias de base y la instalaci贸n, fomento, equipamiento y modernizaci贸n de empresas industriales de capital nacional. Pueden y deben financiar sectores que suelen quedar marginados del cr茅dito, como son las peque帽as y medianas empresas, el sector rural, proyectos de medio ambiente y actividades de innovaci贸n tecnol贸gica. De esta manera, el banco de desarrollo puede convertirse en un instrumento del cual se valen los Estados para guiar los procesos industrializadores. Las modificaciones de la Carta Org谩nica del BCRA han servido para orientar y segmentar el cr茅dito hacia la producci贸n, el consumo y el ahorro en moneda nacional, sin embargo falta mucho por hacer. Para poder avanzar m谩s en el sistema bancario argentino es necesario establecer una nueva Ley de Entidades Financieras que reemplace a la vetusta ley de la dictadura.

Las entidades financieras no s贸lo act煤an como freno al proyecto industrialista sino que tambi茅n se han convertido en un factor de poder que juega su propio partido. En el inicio del 132潞 per铆odo legislativo, Cristina Fern谩ndez de Kirchner dijo: 鈥淓ste gobierno ha soportado 8 corridas bancarias, 70.700 millones de d贸lares se fueron en corridas bancarias鈥. Tambi茅n son una pata fundamental para la fuga de capitales al exterior, los cuales se calculan en 374.000 millones de d贸lares. Sumado a las recientes movidas para desestabilizar al Gobierno a trav茅s de operaciones cambiarias como el contado con liqui y el d贸lar Bolsa.

Es imperioso realizar un cambio estructural y profundo en el sistema bancario y financiero argentino.

* Centro de Econom铆a Pol铆tica Argentina (CEPA).

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