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Viernes, 13 de junio de 2008
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JOSS STONE Y UNA CEREMONIA DE RITMOS NEGROS EN EL LUNA PARK

Una muchachita con todo el soul

Ante un auditorio lleno que mostr贸 toda clase de perfiles de edad y look, la cantante inglesa recre贸 canciones de sus tres discos y dej贸 bien claro que es mucho m谩s que una cara bonita.

Por Facundo Garc铆a
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Cinco metros cuadrados del Luna Park reun铆an a la rellenita de boina 鈥渜ue hace teatro鈥; los adolescentes rumiando chicles y la pareja de metaleros maduros que rescataron del placard sus trajes de terciopelo. Alrededor, grupitos aislados entonan 鈥淥hh, vamo鈥 Joss Stone...鈥, emulando el tono de cancha que se impone en visitas de los Rolling. La protagonista de la noche, sin embargo, es de otro palo: el primer concierto en Argentina de la cantante brit谩nica (habr谩 otro el 21) tuvo brillo propio y satisfizo por igual a mel贸manos y ratoneados. Rubia de nuevo, descalza y con las piernas apenas cubiertas por un vestidito, la muchacha se plant贸 ante la multitud mediante un combo de canciones que sigui贸 el orden y la cadencia fluida de Introducing Joss Stone, su tercer disco. En 鈥淕irl they won鈥檛 believe it鈥 pareci贸 burlarse de quienes dudaron de que una soulera nacida en Devon (Reino Unido) pudiera vender siete millones y medio de discos en el planeta. Pegadito sigui贸 鈥淗eadturner鈥, donde empez贸 a exhibir la soltura de cualquier chica de pelo enredado que se pone a bailar en un fog贸n de playa. Ese cross inicial le hubiera dejado la mand铆bula en el suelo a Ringo Bonavena.

Despu茅s se fue al fondo para pedirle al tecladista que le tradujera, y volvi贸 intentando el castellano. 鈥淕recias (sic) por tenerme aqu铆. Son tan dulces鈥, prob贸. Suficiente para que desde la platea dos o tres fans se acercaran con regalos y cartitas, disimulando su aparatosidad. Ah铆 estaba ella, menos delgada que en los afiches 鈥揺fectos del marketing鈥, sosteniendo una flor y el micr贸fono. Cuando sonri贸 no era descabellado preguntarse qu茅 se sentir谩 tener veintiuno, estar mostrando esa voz descomunal y ser as铆 de bella sin necesidad de parafernalia. Una posible respuesta vino con 鈥淭ell me what we鈥檙e gonna do now鈥, que seg煤n la artista se refiere a 鈥渓as emociones que surgen al enamorarse por primera vez鈥. La siguiente estaci贸n fue 鈥淪uper Duper鈥: los que andaban con ganas de participar se prendieron, acicateados por intermezzos hiphoperos como la visita a 鈥淩apper鈥檚 Delight鈥, aquel hit de Sugarhill Gang que luego sirvi贸 de base para el hoy olvidado 鈥淎serej茅鈥 de Las Ketchup. Stone 鈥搎ue, como las espa帽olas, tambi茅n supo transitar el mundo de los realities adolescentes鈥 dej贸 en claro que tras presentarse en The Soul Sessions, afirmarse en Body, Mind and Soul y ganar identidad en Introducing..., ya no entra en hormas prefabricadas. Caminando sobre alfombras mientras tomaba algo en una tacita blanca, fue de un extremo al otro con esa mezcla de apuro y equilibrio que invade a las mujeres que corren en vestido y sin zapatos; pero nunca dej贸 que su despliegue opacara el n煤cleo de la propuesta, un c贸ctel de rhythm & blues, soul y funk de buena cepa.

鈥淥k, si me dejan 鈥揹ijo鈥 voy a volver a una canci贸n que hice a los diecis茅is, en mi primer show.鈥 As铆 ech贸 a rodar 鈥淐hokin鈥 Kind鈥, capullo de penas popularizado por Waylon Jennings que se fue deshojando con una madurez sorprendente. 鈥溌縎aben? Yo en realidad he encontrado el amor m谩s indestructible, el m谩s poderoso, el que m谩s te devuelve mientras m谩s le das鈥, explic贸, p铆cara. 鈥淟o llamo m煤sica.鈥 Y se larg贸 con 鈥淢usic鈥. Sigui贸 la conocida 鈥淔ell in love with a boy鈥, que record贸 la vigencia de los White Stripes y se ameset贸 en un aire de dub para que agitara varias veces, al grito de 鈥渜uiero que cada alma cante esta mierda bien fuerte鈥. 鈥淏ig ol鈥 Game鈥, una que habla de los amigos y la familia, fue la previa para que Joss se hiciera la inocente y anticipara que se ten铆a que ir a la cama porque su mam谩 la iba a retar. Si en ese momento se hubiera hecho una radiograf铆a del espectador masculino promedio, le habr铆an encontrado en el interior del cr谩neo dos hamsters corriendo en rueditas de alambre.

De todas formas, Stone timonea con sutileza eso que genera. Salud贸 con cuatro dedos haciendo puchero, y eso no le impidi贸 sacar una versi贸n impecable de 鈥淟ess is more鈥. Por supuesto, nunca falta el desorbitado que s贸lo atina a dar alaridos cada vez que hay un silencio, a lo que la estrella respondi贸 en un espa帽ol c贸mico: 鈥淪铆, yo tami茅n te quero鈥 (sic).

El 茅xito 鈥淵ou had me鈥 y 鈥淭ell me bout鈥 it鈥 sirvieron para que se luciera la banda, otro ejemplo de buen criterio. Tres coristas, saxo, trompeta, guitarra, bajo, dos teclados y bater铆a complementaron a la voz principal con cierto aire dandy y un leve virtuosismo que no llegaba a distraer. A las diez se fueron todos y la masa quer铆a bises. 鈥溌縐n poquito m谩s?鈥, sugiri贸 la joven. Y lleg贸 鈥淩ight to be wrong鈥, que en uno de sus versos dice 鈥渟o just leave me alone鈥, 鈥渆ntonces s贸lo dejame sola鈥. Stone jug贸 con esa frasecita porque todos sab铆an que si la completaba no habr铆a vuelta atr谩s. 鈥淪o just leave me...鈥, se fren贸. Angustia generalizada. 鈥溌s que tengo que decirlo, si no vamos a estar ac谩 para siempre!鈥, coquete贸. La respuesta fue m谩s vehemencia de los presentes, que se sent铆an 煤nicos y no quer铆an soltar el hueso. A las diez y veinte finalmente pronunci贸 la palabra 鈥渁lone鈥, se acab贸 el tema y s贸lo quedaron algunos acordes de 鈥淣o woman no cry鈥, de Marley. Fue imposible no ir corriendo a YouTube y fijarse a cu谩ntos les hab铆a hecho el cruel jueguito del 鈥渟贸lo dejame sola鈥 interrumpido antes de partir. Qu茅 golpe al coraz贸n ver que en Lisboa, Nueva York y Amsterdam la doncella se hab铆a despedido de manera muy parecida. 驴Tanto idilio, s贸lo una ficci贸n? No hay derecho.

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