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Martes, 10 de agosto de 2010
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Adrian Belew en el Samsung Studio, una maquinaria de alta precisi贸n

Tres de un par de veladas perfectas

El guitarrista, la bajista Julie Slick y el baterista Marco Minnemann entregaron una performance demoledora, que combin贸 el material solista con cl谩sicos de King Crimson..., y hasta una jugosa an茅cdota sobre la vida familiar de Frank Zappa.

Por Eduardo Fabregat
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Belew le da otra dimensi贸n al instrumento, pero no pierde de vista nunca la canci贸n.

Todav铆a resonaban los 煤ltimos arm贸nicos de esa crimsoniana andanada final de 鈥淭hree of a Perfect Pair鈥 y 鈥淭hela Hun Ginjeet鈥, y la gente se desparramaba por las callecitas de San Telmo unificada por el mismo sentimiento de incredulidad. No puede ser, se repet铆an unos a otros. Son extraterrestres, comentaba uno. Quien esto escribe, con la piel a煤n erizada, le comentaba a un perfecto desconocido: 鈥淣o puedo escuchar m煤sica hasta ma帽ana, cualquier cosa que ponga me va a parecer una bosta鈥. Ojos de par en par, mand铆bulas desencajadas, las costillas doloridas de tanto codazo del vecino: 驴Fue para tanto? 驴Fue tan as铆?

Fue para tanto. Fue m谩s. Aun los avezados, los que vieron a Adrian Belew con Bowie, y con Crimson, y en su show ac煤stico, no lograban salir de su asombro. 驴C贸mo hacen los tipos como Belew, que han superado toda barrera, para seguir super谩ndose? Bueno, as铆: se juntan con una bajista de sonido monol铆tico y dedos m谩gicos y un baterista capaz de reinventar su instrumento, lustran una guitarra que les permite ampliar a煤n m谩s su paleta sonora y salen a volar cabezas. En un lugar ideal para el consumo de m煤sica como el bolichito del pasaje 5 de Julio, la combinaci贸n es impecable. Porque adem谩s el guitarrista se pone a repasar perlas a帽ejas como 鈥淵oung Lions鈥 y rarezas como 鈥淥f Bow and Drum鈥 (de Op Zop Too Wah), y 鈥搊bviamente鈥 revisita el universo King Crimson. Y se luce solo, y les da rienda suelta a esos dos salvajes que lo rodean: Julie es una sola entidad con su instrumento, para acariciarlo, para masajearlo y (si es preciso) para reventarlo a trompadas. El gigant贸n de la bater铆a da una clase magistral de precisi贸n y musicalidad, y cuelga en la pared un cuadro en forma de solo que incluye un uso sorprendente de los platos, algo de malabarismo en el buen sentido y hasta 鈥淟a cucaracha鈥 en suite para parches. La gente estalla y Belew sonr铆e sin canchereada. El tambi茅n disfruta de una leg铆tima sorpresa por el perfecto funcionamiento de la maquinaria.

El t茅rmino 鈥渕aquinaria鈥 es ineludible. Este tr铆o de Belew es un artefacto musical de alta precisi贸n, en el que cada instrumento apoya e ilustra el otro, encajando piezas hasta conformar un bloque macizo en el que el virtuosismo y la deformidad r铆tmica no anulan la melod铆a. Puede volver con total soltura a 鈥淣eurotica鈥, uno de los grandes pasajes del Discipline de KC, y embarcarse en ese viaje al m谩s all谩 que significa 鈥淕uitar Box鈥, donde un simple leit motiv de guitarra va disparando segmentos cada vez m谩s deformes. Puede apoyarse en las canciones de Side One y Side Two, salir a todo gas con 鈥淲riting in The Wall鈥 y 鈥淎mpersand鈥, pasar por el Crimson modelo 鈥94 con 鈥淒inosaur鈥, rescatar la perla de Here 鈥淔uturevision鈥 (las dos 煤ltimas, en la funci贸n del s谩bado) y hacerse puro presente con 鈥淓鈥, de su disco m谩s reciente. Y cada final despierta una nueva explosi贸n en un p煤blico cada vez m谩s asombrado, cada vez m谩s entregado.

Belew, adem谩s, no se deja seducir por el basquetbolismo que empalaga en otros guitar heroes. Es un virtuoso, s铆, pero en sus construcciones no hay onanismo, sino una apasionada b煤squeda de la musicalidad y el riesgo. 鈥淣unca toqu茅 tanto como con esta banda鈥, le confes贸 a Leonardo Ferri en el reportaje publicado la semana pasada en P谩gina/12, y es rigurosamente cierto. Su guitarra a medida concentra toda clase de sonidos, y el recurso de autosamplearse en tiempo real le permite ir dibujando capas y capas mel贸dicas que van formando un paisaje progresivamente detallado, siempre impredecible, a veces inquietante. O de enorme belleza, como cuando se queda solo en escena y entrega una hipn贸tica versi贸n del 鈥淲ithin You Without You鈥 de The Beatles. A veces dulce, a veces chirriante, a veces embarcado en una tormenta de distorsi贸n, el se帽or de las cuerdas le da otra dimensi贸n al instrumento pero no pierde de vista la canci贸n, aunque venga en un envase pocas veces visto.

Por las calles de San Telmo, la gente sali贸 pellizc谩ndose, sin ponerse de acuerdo consigo misma en qui茅n la descosi贸 m谩s. A esta altura, apenas pasadas unas horas, empieza a primar la sensaci贸n de si no habr谩 sido un sue帽o. Belew, Slick y Minnemann, dos noches de excepci贸n: tres de un par perfecto.

Un Zappa en miniatura

En un momento del show del domingo, Belew se qued贸 sin sonido en su monitor. Mientras arreglaban el desperfecto, el guitarrista accedi贸 a un pedido del p煤blico: 鈥溌縌ue cuente algo?... Bueno, les voy a contar algo. Una tarde est谩bamos hablando con Frank Zappa en su casa y entr贸 su hijo Dweezil, que ten铆a 4 a帽os, andando en triciclo. Dweezil ten铆a un cabello abundante, con unos bucles hermosos, el tipo de pelo con el que yo solo puedo so帽ar. Al verlo, dije 鈥楩rank, qu茅 lindo pelo tiene tu hija鈥. Y Dweezil dio otra vuelta con el triciclo, par贸 delante m铆o, me mir贸, elev贸 el dedo medio y me dijo: 鈥楩uck you!鈥. Ya era un peque帽o Zappa鈥. Las carcajadas del p煤blico retumbaron en el sal贸n, los monitores se arreglaron y el show pudo seguir.

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