La escenograf铆a muestra una especie de edificio de cuatro pisos construido con armarios de doble puerta. Una sacrist铆a, un espejo, una virgen que abre su manto para quedar desnuda frente al p煤blico, una mujer crucificada. O, simplemente, el lugar por donde aparecen 鈥搊 donde permanecen鈥 los personajes. Ese es el paisaje de la formidable puesta de Calixto Bieito para Pepita Jim茅nez, de Isaac Alb茅niz. Y si en esos armarios, que ocultan, en rigor, la historia de Espa帽a, se cifra toda una 茅tica de lo no dicho, en esta visi贸n de la 贸pera, tambi茅n, lo que se cuenta aparece en los intersticios. Cada interludio instrumental es aprovechado para abrir el texto. Para llevarlo hacia un terreno nuevo. Pero, sobre todo, cada palabra cantada es comentada de alguna manera, en un incesante y extraordinario contrapunto, por acciones que las completan o desmienten, que las ponen entre par茅ntesis y logran hacerles decir otra cosa. Y estas acciones pueden ser tanto de otros (alguna puerta de alg煤n otro armario que se abre) como de los mismos que las cantan.
El libreto, que sigue bastante literalmente a la novela original de Juan Valera, plantea el enfrentamiento entre el amor terrenal, y sus casi insoportables tentaciones, y el espiritual. Bieito no hace nada demasiado distinto, pero lee aquello que los personajes, espa帽oles al fin, no se atreven a pronunciar. Y lo que sucede en escena, consumaci贸n o fantas铆a, no acaba de ser lo mismo que lo que las palabras enuncian. Para 茅l, 鈥渁mor espiritual鈥 se traduce como 鈥渞epresi贸n sexual鈥 y, entonces, el enfrentamiento cobra otra dimensi贸n. Con mucho de Bu帽uel y algo del primer Saura, hay una escena, aparentemente festiva, que condensa la oscuridad y densidad de la puesta. Hay una fiesta; se recuerda la del a帽o anterior. Los ni帽os cantan. Pero, vestidos de monaguillos y de peque帽as lloronas, aprisionan a Pepita en una ronda tan terror铆fica como sobrecogedora. El sacerdote que sienta a un monaguillo sobre sus rodillas y le habla seductoramente al o铆do, los azotes, las figuras de prisioneros y de inquisidores, una gigantesca cruz arrastrada sobre los hombros de un penitente y las peque帽as cruces que, en las manos de algunos de los personajes, cumplen m谩s el papel de instrumentos de opresi贸n que de fe, completan el marco indiscutiblemente espa帽ol con que Bieito cuenta su historia. Una narraci贸n signada por los silencios y las traducciones incompletas, en una 贸pera donde, lejos del 煤ltimo lugar en importancia, lo espa帽ol se canta en ingl茅s. M谩s all谩 de la an茅cdota 鈥搇as 贸peras de Alb茅niz fueron financiadas por su libretista, un rico ingl茅s con veleidades literarias鈥, esa distancia idiom谩tica de origen aparece cargada de significados.
La puesta estrenada en La Plata es, en rigor, la primera en que se la presenta con su libreto original, en los m谩s de cien a帽os que separan el presente de la composici贸n de esta 贸pera. Coproducida con los teatros del Canal de Madrid 鈥搎ue fueron los que la pagaron鈥 y construida impecablemente en los talleres del Argentino, sirvi贸 para exhumar un t铆tulo de notable inter茅s y belleza musicales, y en una versi贸n que logra convertir en atractivas sus debilidades teatrales. El trabajo de Bieito, desde ya, no se limita al dispositivo esc茅nico 鈥搎ue fue magn铆ficamente dise帽ado por Rebecca Ringst鈥, sino que abarca un detallad铆simo trabajo con los cantantes, que conformaron un elenco verdaderamente excepcional. Nicola Beller Carbone 鈥揺n una Pepita Jim茅nez descomunal鈥, Enrique Ferrer 鈥揷omo el torturado seminarista al que ella declara su amor鈥 y Adriana Mastr谩ngelo 鈥搎ue, m谩s all谩 de su personaje de asistente de Pepita, funciona como verdadera demiurga鈥 unieron actuaciones vocales impecables a una entrega y una convicci贸n en escena asombrosas. Gustavo Gibert compuso adecuadamente el papel del pretendiente desplazado por su propio hijo, y V铆ctor Castells, Sebasti谩n Angulegui, Francisco Bugallo y Juan Pablo Labourdette se desempe帽aron correctamente, al igual que el Coro Estable, preparado por Miguel Mart铆nez. El Coro de Ni帽os, que dirige M贸nica Dagorret, fue absolutamente convincente en lo teatral pero, en la funci贸n del estreno, mostr贸 una afinaci贸n sumamente imprecisa. La Orquesta del Argentino, independientemente de algunos desajustes, tuvo un buen rendimiento y se destac贸 su solista de cello en el di谩logo final (en realidad es un mon贸logo de ella ante 茅l) de los protagonistas.
9-PEPITA JIMENEZ
Opera de Isaac Alb茅niz con libreto de Francis Money-Coutts, basado en una novela de Juan Valera.
Direcci贸n musical: Manuel Coves.
Direcci贸n de escena: Calixto Bieito.
Dise帽o escenogr谩fico: Rebecca Ringst.
Dise帽o de vestuario: Ingo Kr眉gler.
Dise帽o de iluminaci贸n: Carlos M谩rquez.
Dramaturgia: Bettina Auer.
Elenco: Nicola Beller Carbone, Enrique Ferrer, Adriana Mastr谩ngelo, Gustavo Gibert, V铆ctor Castells, Sebasti谩n Angulegui, Francisco Bugallo y Juan Pablo Labourdette.
Orquesta Estable, Coro Estable (director: Miguel Mart铆nez) y Coro de Ni帽os (directora: M贸nica Dagorret) del Teatro Argentino de La Plata.
Teatro Argentino de La Plata. Domingo 28.
Nuevas funciones: viernes 2 (a las 20.30) y domingo 4 (a las 18.30) de noviembre.
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