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Martes, 21 de enero de 2014
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En su nuevo disco, Marcelo Boccanera se dio varios gustos

“Yo me debía cantar tangos”

Boccaneratango le dio la oportunidad de entrar a títulos que canta desde chiquito y probar suerte con otros que le resultaron nuevos. El disco le permitió contar con la dirección musical de Esteban Morgado y cruzar armas con el enorme Leopoldo Federico.

Por Cristian Vitale
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“Si te metés a cantar tango, te van a comparar con Goyeneche o con Julio Sosa... o sos bueno o no.”

Canta tango desde los seis años, cuando su padre, el cantor del palo Roberto del Mar, lo subió a la mesa de un bar para solfear “Por la vuelta”. Una vez dedicado, siguió en la senda con algún arrebato tanguero por show, pero recién hoy –tras seis discos y treinta y dos años de quehacer– Marcelo Boccanera le dedica un trabajo entero: se llama Boccaneratango –así, todo junto– y consta de doce piezas “lado A”, bajo la dirección musical de Esteban Morgado y las intervenciones especiales de Leopoldo Federico y Franco Luciani. “Era un camino a recorrer que me debía, no sólo por mi viejo sino porque lo he cantado muchísimo debajo de los escenarios”, enmarca él, a punto de mostrarlo en plan verano: este viernes 24 en la milonga El Motivo, de Bahía Blanca, y el sábado 25 en el Teatro Centro Cultural de Monte Hermoso. “Grabé tangos que ya tenía masticados desde hace mucho tiempo, ‘La última curda’, ‘Los mareados’, ‘Yuyo verde’, ‘Nada’ y otros como ‘El último café’ o ‘Canción desesperada’, que no había hecho, y que tuve que cantar con mis pinceladas, mi estilo. Creo que se logró, qué sé yo, al menos no dejó de ser un desafío importante al que le puse mucho huevo”, desarrolla el cantautor nacido en Bahía Blanca, en 1960.

Boccanera arribó de lleno al tango luego de componer y grabar centenares de canciones “melódicas” –alguna, como “Del cielo a los andenes”, tomada por Silvio Rodríguez–; girar por México, Costa Rica, Brasil y Uruguay; y cantar junto a varias figuras de la música popular latinoamericana como Pedro Aznar, Luis Mejía Godoy, León Gieco, Teresa Parodi y Canario Luna, entre muchos otros. Pero hoy casi monologa sobre Federico. “La verdad es que fue como pedirle a Maradona jugar un rato con él. No sabía cómo encarar semejante bandoneón. Yo era pibito y escuchaba en el Winco de casa a Julio Sosa, acompañado por Leopoldo... ¡y ahora estoy tocando con él! Es una adrenalina tremenda la que se siente, sobre todo cuando es sólo tu voz y su bandoneón... sentís el compromiso de responderle al tipo, ¿no?”, dice sobre la versión de “Canción desesperada”, que hicieron entre ambos.

–Grabó un disco y también lo vivió desde la cuna, pero, ¿se siente un cantor de tango o un “cantor de tangos”?

–Voy a ser medio ácido, pero mucha gente se largó a cantar tangos y me sobran los dedos de una mano para decir que son cantores o cantoras de tango. No sé, pienso en María Graña o Lidia Borda, por ejemplo.

–¿Y en hombres?

–No sé. Si te metés a cantar tango, al toque te van a comparar con Goyeneche o con Julio Sosa, ¿no? Digo, o sos bueno o no, y la verdad es que respeto algunos nombres nuevos, pero me voy a poner el escudo de Flash Gordon y voy a repetir lo que dice Leopoldo: no hay cantores nuevos buenos. En este sentido, me siento un cantor de tango en singular, porque más allá de haberlo heredado, de haberlo mamado desde muy pibe, bueno, así como no podría cantar salsa como Vicentico, o chacarera como los Carabajal, sí puedo con el tango. Y si encima te emocionás hasta las bolas en los ensayos y explotás cuando lo cantás en vivo... no sé, cartón lleno.

Boccanera presentó el disco en Buenos Aires, el mismo día que se murió su padre. “Apenas tres horas después, sí, porque se murió como dejándome la posta, y sentí la obligación de tocarlo igual. Me hizo muy bien, fue catártico, de una energía doble, digamos”, sostiene y recala en tres versiones en un intento de explicar el todo por la parte. “Hacer ‘Después’ luego de la versión de Rubén Juárez fue un desafío de la gran puta, porque era un maestro. Es un tango en el que tenés que laburar mucho el abdomen y la respiración, porque no te deja respirar... te caga a trompadas. ‘Canción desesperada’ también, porque el hecho de haberlo grabado en vivo con Leopoldo fue como si me inyectaran treinta pichicatas de kriptonita. Terminé de cantar y caminaba por arriba de las paredes”, se ríe Boccanera. “Y si tendría que elegir otro es ‘Fuimos’, porque no es un tango fácil. Hay que chamuyarlo, decirlo mucho.”

–Dado que es un cantautor prolífico, ¿por qué no se anima a componer tangos?

–Me animo, sí, pero hay tantos tangos con una letra de la gran puta, que voy a descansar en ellos un tiempo.

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