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Domingo, 23 de septiembre de 2007
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HEROES DEL SILENCIO, ANTE 30 MIL PERSONAS

Un regreso heroico para un grupo que ya juega de local

La reunida banda espa帽ola inaugur贸 el viernes el Festival Pepsi Music.

Por Yumber Vera Rojas
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Como solista o con su banda, Enrique Bunbury est谩 acostumbrado a la buena relaci贸n con el p煤blico.

Nadie sabe realmente c贸mo H茅roes del Silencio lleg贸 a convertirse en un grupo de culto en la Argentina, si ni siquiera son贸 en la radio. Se trata de uno de esos fen贸menos raros de exitismo ciento por ciento local, puesto a prueba inicialmente con el rock argentino y que, tras el registro del copyright y la afinaci贸n de su metodolog铆a, m谩s tarde tambi茅n empadron贸 a los Stones, Ramones, Megadeth, Die Toten Hosen y, por supuesto, al cuarteto espa帽ol. Ajust谩ndose al tren de los regresos que distingue a este a帽o, la banda encabezada por el espirituoso Enrique Bunbury decidi贸 nuevamente subirse a las tablas y encarar una ambiciosa gira iberoamericana cuya escala en Buenos Aires 鈥搒egunda del tour鈥 sirvi贸 para inaugurar el viernes no s贸lo la primavera sino el Festival Pepsi Music 2007. Correspondiendo a la f谩bula, m谩s de 30 mil personas asistieron a este cortejo consagrado en el Club Ciudad de Buenos Aires 鈥揷onvirti茅ndose hasta ahora en la 煤nica fecha agotada de las diez que ofrecer谩 el marat贸n musical鈥 en el que la agrupaci贸n zaragozana, apoyada por una extraordinaria puesta en escena, despert贸 emociones a lo largo de dos horas e invoc贸 los temas m谩s representativos de sus cuatro discos de estudio.

Este suceso inexplicable del grupo espa帽ol, que en 2006 puso a la venta el triple CD y doble DVD The Platinum Collection, encontr贸 su pico de posicionamiento m谩s alto al haber entrado en sinton铆a con una tribu que demostr贸 tener s贸lo en la praxis, mas no en la teor铆a, alg煤n tipo de afinidad musical con el conjunto ma帽o: la del rock barrial. Justamente, remeras de los Redondos, Sumo, La Renga, Pier y, claro est谩, las desempolvadas de H茅roes del Silencio se ve铆an pasar presurosas por la Avenida del Libertador poco antes del inicio. Si bien el tr谩fico de p煤blico hasta dentro del recinto lograba circular con agilidad, el mar de gente que desde tempranas horas se hab铆a apostado en el lugar dificultaba conseguir una ubicaci贸n medianamente buena. Pura densidad. Incluso, minutos antes del show, mientras titilaban unas im谩genes rojas con el logo de la agrupaci贸n que adven铆an que pronto comenzar铆a la funci贸n, ya los bomberos sacaban a chicos y chicas desmayados de entre la multitud. La conmoci贸n no era para menos, trat谩ndose del regreso de la banda que le cambi贸 la cara a la masividad del rock en Espa帽a: circunstancia celebrada aqu铆 b谩sicamente por treinta帽eros que todav铆a recuerdan tanto el concierto de 1993 en el estadio Obras como el 煤ltimo que dieron en Buenos Aires, en 1996 鈥揳帽o de su separaci贸n鈥, en el mismo escenario.

Poco despu茅s del gallardo pedido del p煤blico, a las 21.15 una nebulosa voz de cantante femenina de R&B, con presunci贸n moz谩rabe, emanaba desde las torres de sonido se帽alando que el espect谩culo hab铆a empezado. Luego, el silencio y, acto seguido, se proyectaron en dos de los cuatro paneles de im谩genes ubicados al ras de la tarima las sombras del bajista Joaqu铆n Cardiel y del vocalista Enrique Bunbury, a la vez que ta帽铆an los primeros sones de 鈥淓l estanque鈥. Mientras la canci贸n se desarrollaba, la puesta en escena tomaba forma con la asunci贸n de estos m贸dulos sobre los m煤sicos. Apoyado adem谩s por dos grandes pantallas ubicadas a los costados que registraban otro tipo de estampas, el impresionante recurso gr谩fico, en ocasiones con una est茅tica funcional a las canciones 鈥揻iguras precolombinas, obras de arte o acciones sociales鈥, se convirti贸 en un rasgo fundamental del recital. Tras develar el entarimado, se pudo apreciar al resto del grupo: el baterista Pedro Andreu, el guitarrista Juan Valdivia y el violero invitado Gonzalo Valdivia. Y, a continuaci贸n, dispararon el cl谩sico 鈥淒eshacer el mundo鈥. Antes de presentar 鈥淢ar adentro鈥, Bunbury salud贸 con garbo a la muchedumbre: 鈥淏uenas noches, Buenos Aires. Muchas gracias por haber venido, gente de esta tierra argenta鈥.

Probada a trav茅s de sus constantes visitas al pa铆s para presentar sus trabajos como solista, otro de los ademanes fue la reiterada elocuencia 鈥損or momentos de tono buc贸lico鈥 del cantante de H茅roes del Silencio, su deslizamiento sobre el escenario cual Rey Lagarto y la interacci贸n con la gente. 鈥淰amos a tocar un tema hedonista y espiritual鈥, dijo como previa a 鈥淪irena varada鈥, al mismo tiempo que se pod铆a hacer de una oraci贸n espigada para asomar a unos compa帽eros de banda vestidos enteramente de negro: 鈥淏uen D铆a de la Primavera. Para las mujeres rosas, y rock and roll para los hombres. Hace veintitantos a帽os, cuando 茅ramos unos chamaquitos, viaj谩bamos en una camioneta de sitio en sitio para que nos contrataran. Ahora estamos aqu铆, delante de tanta gente. Pero somos un grupo de pub, un genuino grupo de pub y cerveza鈥. Luego de 鈥淔uente de esperanza鈥, Bunbury solt贸: 鈥淓s bueno para nosotros debutar este espect谩culo que esponsorea una marca de refresco鈥. De esta manera present贸 鈥淎puesta por el rock 鈥榥鈥 roll鈥. Aunque el repertorio hab铆a tomado, en la medida que avanzaba, una importante din谩mica, a partir de canciones como 鈥淗茅roe de leyenda鈥, 鈥淐on nombre de guerra鈥 y 鈥淥raci贸n鈥, paulatinamente se produjo un apagamiento.

Entre las continuas manifestaciones de arenga del p煤blico 鈥撯淥le ole ol茅, ole ole ol谩, s贸lo les pido que se vuelvan a juntar鈥濃 apareci贸 el s煤per 茅xito 鈥淓ntre dos tierras鈥 e incit贸 el delirio. Desde entonces, la banda dispar贸 r谩fagas de buenas canciones y una energ铆a siempre arriba, con 鈥淢aldito duende鈥, 鈥淚beria sumergida鈥, 鈥淎valancha鈥 y 鈥淓l mar no cesa鈥, que despidi贸 a la banda por primera vez. Los m贸dulos que registraban las im谩genes y que hab铆an ascendido en el inicio del recital volvieron a su lugar original. Cuando el p煤blico ped铆a la vuelta de la agrupaci贸n, unos ojos de reptil que se abr铆an al comp谩s de un estruendo le inyectaron m谩s misticismo a la jornada. El bis los trajo dos veces, soltando sutilezas de su cancionero como 鈥淟a chispa adecuada鈥 y 鈥淢aldito duende鈥. Y un Bunbury inspirado exclam贸: 鈥淯na m谩s y no jodemos m谩s鈥, para lucir el tema 鈥淓n brazos de la fiebre鈥. El cuarteto, que no concedi贸 notas a los medios gr谩ficos locales e intent贸 reservar al extremo su privacidad, brind贸 despu茅s una fiesta a la que invitaron a m煤sicos, poetas y actores locales y que cont贸 con la animaci贸n de un cantante de tangos y con un gourmet basado en especialidades culinarias argentinas. Antes los fans se conformaron con los fuegos artificiales, explosiva manera de recibir a la primavera.

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