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Viernes, 21 de noviembre de 2008
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25 de noviembre

Noviazgos sangrientos

Desde sutiles golpecitos en la cabeza hasta cachetazos arrepentidos que un mal día derivan en una feroz paliza. La violencia entre parejas adolescentes es uno de los males de estos tiempos. El amargo resultado de una
historia familiar que puede evitarse, si se trata a tiempo.

Por Soledad Ferrari
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Juega a llamarse Miel. Su nombre real tiene un significado precioso pero pide que no sea publicado para preservar su intimidad. Todav√≠a iba al colegio cuando se hab√≠a acostumbrado a sufrir d√≠a y noche los golpes de pu√Īo cerrado de su novio. ‚ÄúTodo era color de rosa... hasta que empezaron las situaciones raras: empujones, se enojaba por cualquier cosa y si me pon√≠a algo que para √©l era provocativo se enfurec√≠a, me dec√≠a que era una puta. Me pegaba, me escup√≠a y me insultaba. Su familia siempre era la mejor y la m√≠a, la peor. Pero pasaban los d√≠as y yo me olvidaba. Empec√© a alejarme de mi gente para estar todo el d√≠a con √©l y sus amigos. Despu√©s qued√© embarazada. Ten√≠a la esperanza de que con el nacimiento del beb√© cambiara, √©sa era mi excusa. Creo que inconscientemente necesitaba ser reconocida, reconocida por alguien, aunque sea por un violento. La relaci√≥n que √©l ten√≠a con nuestro hijo no era muy buena, no le ten√≠a paciencia. Cuando nos separamos lo sigui√≥ viendo s√≥lo por unos meses. Una vez, Juan volvi√≥ de su casa con marcas de dientes en los cachetes. A partir de ese momento decid√≠ que no lo ver√≠a nunca m√°s, a no ser que haga un tratamiento psicol√≥gico y con una trabajadora social de por medio. Ped√≠ ayuda cuando sent√≠ que estaba repitiendo la historia de mis padres. Yo no quer√≠a eso para m√≠... y menos para mi hijo.‚ÄĚ

Miel es una de las tantas chicas que pasó por los grupos de contención de Noviazgos Violentos, subprograma de Asistencia a Víctimas de Violencia Doméstica y Sexual de la Dirección General de la Mujer del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

Con los meses y ayuda terapéutica mediante logró terminar con la violencia en su pareja antes de que su novio terminara con ella.

Son much√≠simas las adolescentes que no pueden reconocer que est√°n siendo maltratadas, hasta que sangran o se miran al espejo y advierten que en la √ļltima pelea su novio les dej√≥ un ojo negro. Se amparan en frases del estilo ‚Äútenemos un amor muy pasional‚ÄĚ o ‚Äúes mi culpa, lo insult√© y se enoj√≥. Por eso me peg√≥‚ÄĚ. Lo cierto es que la baja autoestima y la necesidad de refugiarse en un v√≠nculo pueden ser los motores para mantener este tipo de relaciones.

El libro Poder hablar, de la Direcci√≥n General de la Mujer, describe la violencia como ‚Äúun problema social que afecta a un alto porcentaje de familias de cualquier comunidad, niveles sociales y culturales. Estas relaciones implican un abuso y ejercicio de poder de una persona hacia otra ejerciendo cualquier tipo de maltrato. Los estudios demuestran que la adolescente que se encuentra en este tipo de situaciones no ha sido ajena durante su infancia a alg√ļn tipo de maltrato (f√≠sico, emocional o sexual).

Noviazgos violentos nació en el 2000, luego de que las autoridades detectaran una importante cantidad de llamadas al 0800 MUJER de adolescentes golpeadas y de sus madres que no sabía cómo hacerse escuchar. En el edificio de Carlos Pellegrini al 200, un equipo de profesionales y personal capacitado brinda atención telefónica a jóvenes de entre 14 y 21 que han sufrido o sufren violencia física (cachetazos, pellizcones, tiradas de pelo), emocional (insultos, manipulaciones), sexual (relaciones íntimas forzadas o bajo amenaza) y económica (cuando la víctima es obligada a darle dinero al novio). Una vez que la chica pudo contar cuál es su problema, es derivada a los grupos que funcionan en el Centro Integral de la Mujer Elvira Rawson.

Amores que matan. Quiz√°s si Carolina Al√≥ hubiese recibido ayuda a tiempo, su novio Fabi√°n Tablado no le habr√≠a clavado 113 pu√Īaladas en cada cent√≠metro de su cuerpo. El crimen de esta adolescente oriunda del partido de Tigre ‚Äďal norte de la provincia de Buenos Aires‚Äď conmocion√≥ a la sociedad hace unos a√Īos. Sobre todo a cientos de chicas que comenzaron a vislumbrar en el destino de Carolina su propio destino.

Hoy la l√≠nea 0800 MUJER (68537) ‚Äďque atiende las 24 horas‚Äď no para de recibir llamados de auxilio de ni√Īas, adolescentes y mujeres golpeadas. En lo que va del 2008, la l√≠nea Te Ayudo ha registrado 73 llamadas de chicas menores de 21 a√Īos clamando por ayuda. Los equipos de contenci√≥n atendieron a 142 chicas, contra 169 del 2007. El 65,5% de las mujeres que llaman al 0800 no han completado sus estudios y el 81,2 % tiene entre 15 y 22 a√Īos.

Los grupos ‚Äďque son coordinados por psic√≥logos especializados en el tema‚Äď est√°n divididos en adolescentes madres, adolescentes no madres y padres y madres de adolescentes con v√≠nculos violentos, donde se busca establecer una relaci√≥n positiva con el adulto responsable. Los concurrentes tambi√©n reciben asesoramiento jur√≠dico y, seg√ļn la gravedad del caso, se realiza una evaluaci√≥n de riesgo para dar las medidas de protecci√≥n adecuadas. ‚ÄúEn el caso de que haya riesgo, ingresa al refugio para mujeres v√≠ctimas de violencia. Por el momento no tenemos adolescentes‚ÄĚ, se√Īala Marcela Boschi, directora de la Direcci√≥n de la Mujer de la Ciudad de Buenos Aires. Cuando la paciente lo solicita, los psic√≥logos tienen una entrevista con su novio al que se le propone una derivaci√≥n al programa de Hombres Violentos.

Si la violencia y cierto machismo no estuvieran tan arraigados en la calle y tambi√©n en los medios de comunicaci√≥n, la problem√°tica tal vez ser√≠a menos grave. Una reciente campa√Īa del Ministerio de Salud alienta a los varones de 16 a 39 a√Īos a ser ‚Äúmachos‚ÄĚ y animarse a dar la vacuna contra la rub√©ola. No resulta sorpresivo e inexplicable que un joven de 17 o 18 a√Īos busque m√©todos ‚Äďerr√≥neos por cierto‚Äď para sentirse m√°s macho.

‚ÄúMuchas veces cuesta visibilizar la violencia en la pareja de novios. Hemos recibido chicas que se acercan al tratamiento por otros motivos y en el transcurso del mismo surge la situaci√≥n de maltrato. La atenci√≥n que nosotros brindamos es individual, familiar y grupal. La violencia es un modo de vincularse, una conducta aprendida y la victimizaci√≥n de la joven es una consecuencia de esta modalidad vincular. La violencia es c√≠clica, es decir que atraviesa diversos estadios, que no por ser conocidos no debamos mencionar: acumulaci√≥n de tensi√≥n, estallido violento y luna de miel. Este circuito durante el noviazgo tambi√©n se da, pero justamente por su condici√≥n de no convivencia cada estadio es m√°s espaciado, as√≠ la acumulaci√≥n de tensi√≥n suele durar bastante tiempo, luego el estallido aparece como algo circunstancial y la luna de miel oculta durante, tambi√©n, bastante tiempo la reiniciaci√≥n del ciclo. Generalmente en estas parejas de novios, cuando comienza la convivencia se va acortando r√°pidamente la distancia entre una fase y otra y la violencia se va tornando cada vez m√°s grave‚ÄĚ, explica la psic√≥loga Mar√≠a Beatriz Muller, presidenta de Salud Activa y organizadora de las Terceras Jornadas ‚ÄúLas complejas m√°scaras del abusador‚ÄĚ, que se llevaron a cabo el 7 y 8 de noviembre en el Complejo La Plaza y en el Teatro Astral.

Mejor prevenir En su rol de educadora, la escuela debe intervenir cuando detecta situaciones de maltrato. Por esta raz√≥n, hace tan s√≥lo unos meses el subprograma Noviazgos Violentos sali√≥ a la calle para meterse en colegios e instituciones barriales brindando charlas de sensibilizaci√≥n. Hace unos meses, una escuela de Villa Devoto se comunic√≥ con la Direcci√≥n de la Mujer porque notaban que los alumnos estaban un tanto ‚Äúviolentos‚ÄĚ. Boschi decidi√≥ hacer una prueba piloto del subprograma para bajar el nivel de agresi√≥n entre los adolescentes, e incluso entre una parejita de novios.

‚ÄúLa escuela es un espacio propicio para el di√°logo con los chicos para mostrarles que hay otras formas de vincularse, otras maneras de amar, que est√°n muy lejos de la violencia; por eso es importante crear espacios donde trabajar estos temas a trav√©s de talleres, actividades, lecturas que vayan abordando estos temas y logren crear en los chicos una percepci√≥n m√°s clara de estas situaciones‚ÄĚ, agrega Muller.

Las especialistas son optimistas y concuerdan al afirmar que mientras m√°s joven sea el var√≥n violento, m√°s posibilidades tiene de revertir su situaci√≥n; s√≥lo tiene que sentir que esto que hace ‚Äúle molesta, que quiere proceder de otra manera, y mediante un abordaje terap√©utico, tanto individual como familiar y grupal, lo puede lograr‚ÄĚ.

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