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Viernes, 30 de septiembre de 2011
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La bien vestida

Alfonsina Storni (1892-1938)

Por Aurora Venturini
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Naci√≥ en Sala Capriasca, Suiza, y la bautizaron con el nombre de su pap√° (en femenino, por supuesto). En 1896 su familia regres√≥ a la Argentina con la ni√Īa. Su padre, Alfonso Storni, un hombre err√°tico y sin profesi√≥n. Su madre, Paulina, abri√≥ una escuela domiciliaria en Rosario. La autora misma describe esos primeros pasos de este modo: ‚ÄúEstoy en San Juan, tengo 4 a√Īos, me veo colorada, redonda, chatilla y fea. Sentada en el umbral de mi casa, muevo los labios como leyendo un libro que tengo en la mano y esp√≠o con el rabo del ojo el efecto que causa en el transe√ļnte. Unos primos me averg√ľenzan grit√°ndome que tengo el libro al rev√©s. Corro a llorar detr√°s de la puerta‚ÄĚ.

Con el correr de las aguas debajo de los puentes, se mudaron a Rosario y el pap√° instal√≥ un negocio, Caf√© suizo, peque√Īo rest√≥ cercano a la estaci√≥n. La joven hija lavaba los platos y serv√≠a los nuevos; ten√≠a 10 a√Īos. Tiempo despu√©s, comenzar√° a trabajar de costurera en una f√°brica de gorras. Le desagrada tanto ser sirvienta como costurera. Pero siempre hay milagros y tentaciones. Durante una kermesse rosarina llega al lugar una compa√Ī√≠a de artistas, encabezada por el actor Manuel Cordero. Alfonsina le ruega a su mam√° que la deje partir con la compa√Ī√≠a que recorrer√° las provincias. La madre asiente y recorre Santa Fe, C√≥rdoba, Mendoza, Santiago del Estero y Tucum√°n. La adolescente intervino en Espectros, de Ibsen; La loca de la casa, de P√©rez Gald√≥s, y Los muertos, de Florencio S√°nchez. En base a estos acontecimientos escribe: ‚ÄúA los 13 a√Īos estaba en el teatro. Este salto brusco, hijo de una serie de casualidades, tuvo una gran influencia sobre mi actividad sensorial, pues me puso en contacto con las mejores obras del teatro contempor√°neo y cl√°sico, pero casi una ni√Īa y pareciendo ya una mujer, la vida se me hizo insoportable. Aquel ambiente me ahogaba. Torc√≠ rumbos‚ÄĚ.

Su poesía es igual a la que escriben las mujeres de esa época: sencilla y profundamente femenina. Opinamos que poesía con sexo no es poesía.

El a√Īo 1911 viaja a Buenos Aires. Para entonces, ya tiene un hijo, Alejandro Storni, de cuyo padre nunca habla. Llevaba un pobre equipaje para mudarse a una ciudad abierta al mundo, extraordinaria, m√°s para una provinciana que trabajar√° como cajera en la tienda A la Ciudad de M√©xico, en Florida y Sarmiento.

En 1916, publica su primer libro, La inquietud del rosal. Todo el mundo se sorprende de la conducta de esta joven, que publicar√° en Mundo Argentino Versos oto√Īales. Est√° sola, pero busca compa√Ī√≠a, y sale a altas horas de la noche, llamando la atenci√≥n de un pueblo pacato y prejuicioso. Publica otro libro, El dulce da√Īo, que ser√° presentado en el rest√≥ G√©nova, de Paran√° y Corrientes, por Roberto Giusti y Jos√© Ingenieros.

Horacio Rega Molina, que formaba parte de ese grupo, me contó que constituyeron una pareja trágica y desdichada. Que todo cuanto pasó cerca de Horacio Quiroga tuvo final dramático y suicidio. Con Horacio se habían conocido en una reunión de vino, champán y cigarrillos, donde jugaban un juego tonto que consistía en que el hombre sostuviera un reloj pendiente de una cadena, y él tenía que besar una cara del reloj y Alfonsina la otra. Mas en el momento del beso, el galán retiró el reloj y las bocas se juntaron. Ella vivió su romance, decidiendo ir a Misiones con él. Cuentan que Quinquela Martín le rogó que no lo hiciera. Ella cargaría con un complejo de horror, por el resto de su vida.

Habita en la porte√Īa calle Cuba, donde la visitar√° Gabriela Mistral, quien hace la siguiente descripci√≥n: ‚ÄúExtraordinaria la cabeza, pero no por rasgos ingratos, sino por un cabello enteramente plateado, que hace el marco de un rostro de 25 a√Īos. Cabello m√°s hermoso no he visto. Es extra√Īo como lo fuera la luz de la luna, en pleno mediod√≠a: dorado y alguna dulzura rubia, que daban los gajos blancos. El ojo azul, la empinada nariz francesa, la piel rosada...‚ÄĚ. En Mar del Plata, mantiene relaciones √≠ntimas con una amiga a la que llama Fif√≠, quien resuelve cortar el v√≠nculo. Mientras tanto, vive en la casa de los Botana, Los Granados, una quinta donde el due√Īo Natalio ha armado una selva tropical con monos, pavos reales, ardillas. Ella suele entretenerse regando las plantas ex√≥ticas, pero en su mochila pesan muchas muertes. El 23 de octubre, a la 1 de la madrugada, nadando en el mar, una ola le golpe√≥ el pecho. Se desmay√≥. Auxiliada, le diagnosticaron un bulto. La oper√≥ el doctor Arce, pero el tumor ten√≠a ra√≠ces, entonces la escritora resolvi√≥ buscar la muerte a la que tanto tem√≠a. Los diarios publicaron: ‚ÄúHa muerto tr√°gicamente Alfonsina Storni, gran poeta de Am√©rica‚ÄĚ. Cuentan los ba√Īeros que rescataron sus restos que hab√≠an observado algo flotando, a 200 metros de la orilla. Uno de ellos se arroj√≥ al agua y rescat√≥ el cuerpo sin vida de una mujer bien vestida, dijeron.

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