¿Cuál de los Boca pasó ayer por Mataderos? ¿Uno que se parece al de Basile porque, después de todo, son los mismos jugadores? ¿Uno que está buscando una nueva identidad de la mano del nuevo técnico y en ese camino pierde solidez? ¿Uno que deja la sensación de que puede pasarle por arriba a cualquiera porque muestra la confianza de siempre? ¿Uno que muestra muchas dudas y poca sincronización cuando el rival aprieta? Todos esos Boca mezclados se repartieron tiempos y espacio en los noventa intensos minutos del partido, consiguieron dos goles (uno válido, otro que no convalidó el árbitro) y ganaron el partido sin merecerlo. Chicago, superior en muchos pasajes del segundo tiempo, hizo que la última parte del encuentro se jugara en las cercanÃas de Bobadilla, erigieron al arquero en figura e hicieron méritos suficientes para obtener el empate.
Después de entrenar diferentes variantes durante la semana, La Volpe puso los bigotes en remojo y cambió menos que en el debut. Le dio a Marino libertad para moverse como enganche, lo puso a Cardozo sobre la izquierda que es por donde más rinde y, como única variante táctica respecto de los tiempos de Basile, lo soltó a Calvo bien abierto sobre la derecha, casi como puntero y sólo esporádicamente le encomendó su función especÃfica de marcador lateral. Jugando tan arriba, Calvo pierde sorpresa, pero obliga al volante de su lado a que no suba mucho y a la vez obliga al Cata DÃaz a ampliar su zona de patrullaje en los contraataques del adversario. Es probable que el funcionamiento resulte productivo si se lo aceita con entrenamientos. Por ahora abre espacios para los contrarios.
Marino, en su función especÃfica, anduvo bastante bien y se convirtió en el eje de los mejores momentos de su equipo, en sociedad con Cardozo y Palacio. Precisamente una apilada extraordinaria de Marino frenó el Ãmpetu inicial de Chicago (en el arranque, Pellerano reventó un palo con un tiro de media distancia) y cambió el tono del partido. Por un rato, con Palacio imparable para Mariano Fernández y con Cardozo apareciendo por sorpresa en diagonal al arco, Boca puso en aprietos a Vega y le dio gran tranquilidad a su propio arquero.
Palacio y Cardozo fueron los protagonistas del único gol en una jugada de clásico desborde del delantero, centro medido para el volante y cabezazo abajo, contra un palo. Recién sobre el final de la etapa (Marino, con un tirón, le habÃa dejado su lugar a Franzoia), Chicago, que habÃa insinuado una recuperación, llegó un par de veces con mucha claridad, pero se encontró con las seguras manos de Bobadilla.
El segundo tiempo empezó tibiecito, se fue calentando de a poco y terminó hirviendo de emoción, porque Chicago arrinconó a Boca y estuvo cerca del empate más de una vez y porque Boca, de contraataque también, aportó varias llegadas, entre las que se debe contabilizar un gol de Franzoia que el árbitro y el lÃnea no convalidaron porque no vieron (como sà mostró claramente la televisión) que la pelota habÃa picado detrás de la lÃnea. Bobadilla terminó siendo la pared contra la que chocaron el entusiasmo de Pellerano, el buen toque de Zarif, las gambetas de Carranza y los remates de HiguaÃn, Carranza y Donda. Boca celebró mucho el exagerado premio de la victoria.
Estadio: Nueva Chicago.
Arbitro: Carlos Maglio.
Gol: 12m Cardozo (B)
Cambios: 34m Franzoia (5) por Marino (B): 75m Datolo por Palacio (B); 81m Delgado por Franzoia (B); 83m Nahuel Pan por MartÃnez (NCH); 85m Hanuch por Donda (NCH).
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