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Lunes, 25 de marzo de 2013
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La excursi贸n a los 3650 metros de La Paz es una experiencia aterradora para cualquier equipo

Nunca el f煤tbol argentino se asusta tanto

Es la gran prueba de las Eliminatorias sudamericanas, y a la Argentina s贸lo le va bien circunstancialmente. El 1-6 de hace cuatro a帽os pesa sobre la conciencia de los jugadores, incluido Lionel Messi, que sufri贸 aquella derrota humillante.

Por Daniel Gui帽az煤
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Aquella derrota del 2009 en La Paz por 6-1 qued贸 grabada como una de las m谩s humillantes para la Selecci贸n.

Desde el primer partido disputado en 1957 por las Eliminatorias para el Mundial de Suecia (gan贸 Bolivia 2-0) y desde que, en los 鈥60, la Copa Libertadores multiplic贸 los contactos a nivel de clubes, ir a jugar a los 3650 metros de altura de la ciudad de La Paz constituye acaso el miedo m谩s grande del f煤tbol argentino. El ox铆geno que falta, el ahogo irrecuperable que sobreviene tras el primer pique, las piernas que pesan como dos columnas de cemento y la cabeza que duele como si estallara por dentro, son los s铆ntomas que se padecen cada vez que el capricho de las programaciones obliga a subir al llamado 鈥渢echo de Am茅rica鈥. Un martirio del que los jugadores quieren escapar cuanto antes y tratar铆an de evitar si les fuera posible.

El efecto devastador de los 3650 metros no es ning煤n fantasma. M谩s bien es una cruel realidad que no debe subestimarse. En las Eliminatorias para Sud谩frica, Diego Maradona supuso como t茅cnico que su voluntad era m谩s poderosa que ella y opt贸 por no tomar precauciones ante el fen贸meno, creyendo que se trataba de un simple problema de predisposici贸n mental. As铆 le fue. El 1-6 recogido aquella tarde del 1潞 de abril de 2009 result贸 una de las derrotas m谩s deshonrosas que haya recogido un seleccionado nacional que, a los 20 minutos del primer tiempo, ya no pod铆a levantar las piernas.

Hay dos maneras de enfrentar a la altura. Y el f煤tbol argentino, sus equipos y la Selecci贸n, eligi贸 hace rato una por cuesti贸n de tiempo: hacer base en el llano (Santa Cruz de la Sierra es la ciudad elegida) y trepar a La Paz el mismo d铆a del partido, llegando sobre la hora al estadio Ol铆mpico. Con esta pr谩ctica, el apunamiento no desaparece pero, al menos, el cuerpo lo procesa mejor. Habr谩 que ver si ahora el anunciado uso de una c谩mara hiperb谩rica para aumentar la oxigenaci贸n cerebral, la respiraci贸n y la recuperaci贸n f铆sica mejora este cuadro desfavorable.

De todos modos, esta f贸rmula no asegura los resultados deportivos. Daniel Passarella la aplic贸 en 1997 en la previa del Mundial de Francia y termin贸 con derrota 1-2 (N茅stor Gorosito de penal) y esc谩ndalo por aquel corte ficticio en el p贸mulo izquierdo de Julio Cruz. Aquella tarde parecieron m谩s embotados los cerebros de afuera que los de adentro.

Cuatro a帽os despu茅s, camino a Corea-Jap贸n 2002, la Selecci贸n de Marcelo Bielsa revirti贸 un 1-3 y lo convirti贸 sobre el final en un 3-3 vibrante, con goles de Juan Pablo Sor铆n y Hern谩n Crespo, que dieron una desmentida rotunda a aquellos que dicen que los 煤ltimos minutos de un partido en la altura son lo m谩s parecido a un calvario futbolero. Finalmente, en 2005, rumbo al Mundial de Alemania con Jos茅 Pekerman en la direcci贸n t茅cnica, Argentina gan贸 2-0 con goles de Luciano Figueroa y Luciano Galletti, 煤ltima victoria celeste y blanca en La Paz.

Quedaron alejados en el tiempo dos intentos de ganarle a la altura mediante un trabajo de adaptaci贸n a largo plazo, imposible de hacer hoy por lo apretado de las programaciones. En febrero de 1969, Humberto Dionisio Maschio, flamante DT de la Selecci贸n, preseleccion贸 20 jugadores y los instal贸 en La Paz para estudiar cu谩les de ellos se adaptaban mejor y pod铆an integrar el equipo que jugar铆a en julio ante Bolivia por las Eliminatorias del Mundial de M茅xico 鈥70. Tras 20 d铆as de investigaci贸n se concluy贸 que Gallo, Perfumo, Rulli y Cocco no estaban en condiciones de jugar all铆, y que s铆 pod铆an hacerlo Minitti y Fischer.

Pero nada de eso se aplic贸 a la hora de la verdad. Maschio renunci贸 antes del comienzo de las Eliminatorias y quien asumi贸 en su lugar, Adolfo Pedernera, decidi贸 desconocer todo lo actuado: los que no pod铆an jugar, jugaron; y los que s铆, se quedaron en Buenos Aires. Pas贸 entonces lo 煤nico que pod铆a pasar: Argentina perdi贸 3-1 y empez贸 a recorrer el camino que lo dej贸 afuera de aquella Copa del Mundo.

En prevenci贸n de que esto no volviera a suceder, en las Eliminatorias de 1973, Enrique Omar S铆vori arm贸 un seleccionado especial s贸lo para enfrentar a Bolivia en La Paz y, bajo la direcci贸n de Miguel Ignomiriello, lo mand贸 a adaptarse a La Quiaca. Esa fue la famosa 鈥淪elecci贸n Fantasma鈥, librada a su suerte, casi ninguneada, que aun as铆 cumpli贸 su meta: despu茅s de una pelea entre los dos entrenadores por la direcci贸n t茅cnica y la formaci贸n del equipo (S铆vori impuso a Carnevali, Bargas, Telch y Ayala, que no hab铆an participado de la preparaci贸n), Argentina gan贸 1-0 con un gol de palomita del sanjuanino Oscar Fornari y dio un paso decisivo para alcanzar el Mundial de Alemania. El mismo que se tratar谩 de dar ma帽ana en la temible altura boliviana hacia Brasil 2014.

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