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Domingo, 23 de septiembre de 2007
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Poniatowska

Una 茅pica sobre rieles

Literatura que apela directo al lector, denuncia y lirismo, integran una nueva y potente entrega de Elena Poniatowska, esta vez, arriba de los trenes.

Por Liliana Viola

El tren pasa primero
Elena Poniatowska

Alfaguara
497 p谩ginas.

Un personaje de la vida real elevado a su m谩xima potencia 茅tica, un acontecimiento de la historia mexicana, la convicci贸n de que la literatura "es toma de conciencia, un combate al olvido": aqu铆 est谩n nuevamente los tres materiales que Poniatowska elige combinar para la construcci贸n de ficciones. Sus novelas, recreaci贸n y registro, trabajan casi todas con la intimidad de un episodio crucial, toman partido y reclaman un acto de los lectores, con mayor o menor sutileza exigen participaci贸n.

El foco ha estado puesto en la matanza de estudiantes en 1968 (La noche de Tlatelolco) en el sismo en la ciudad de M茅xico en 1985 (Nada, nadie), la revoluci贸n mexicana, los derechos de los ind铆genas, de las mujeres. Ahora, no por casualidad, llega el momento de rescatar las luchas sindicales de los ferrocarrileros durante comienzos de los '60. La figura de un personaje clave que logr贸 llevar adelante una estrepitosa huelga que paraliz贸 al pa铆s desafiando intereses tanto locales como for谩neos.

Poniatowska escucha primero 鈥搑etoma material de investigaciones period铆sticas que ella misma realiz贸 durante aquellos a帽os鈥 y luego reproduce las discusiones del gremio, variado matiz de personajes, desde el h茅roe incorruptible y por supuesto traicionado, hasta los de sue帽o corto, los vendidos, t茅cnicos que conocen las m谩quinas como a su propio organismo, los profetas del desastre, los infieles. La actitud de la prensa 鈥揳comodaticia鈥, de los empresarios 鈥揳comodaticios鈥 y los poderosos, pusil谩nimes y vencedores.

Otra vez Poniatowska construye a su protagonista sobre el cuerpo y sobre las palabras de otro personaje sacado de la vida real. As铆 como Josefina Boh贸rquez fue Jesusa Palancares en Hasta no verte, Jes煤s m铆o y Guillermo Haro fue Lorenzo de Tena en La piel del cielo, en El tren pasa primero, Trinidad Pineda Chi帽as es la versi贸n aumentada del verdadero Demetrio Vallejo. L铆der sindical, ind铆gena que descubre el amor hacia los trenes desde su infancia, joven educado en la cultura zapoteca y a la vez hombre moderno que lucha por la equidad de los trabajadores hasta el punto de combatir la corrupci贸n de los mismos compa帽eros y pasar diez a帽os de su vida preso.

El registro 茅pico lo impone este idealismo parco del movimiento ferrocarrilero. El po茅tico est谩 signado por andenes, locomotoras viejas, esperas y despedidas, el tren que llega, o su silencio. La narraci贸n, cuando de a ratos se desentiende de la informaci贸n period铆stica y de los pormenores pol铆ticos, penetra con sensibilidad en las conversaciones cotidianas, las creencias de esas vidas cifradas en horarios, impuntualidad, cruce de barreras.

Hay tambi茅n una historia de amor. Una historia de amor a la medida de aquellos hombres del ferrocarril, ocupados siempre en otra cosa. A la medida de aquellas mujeres necesarias, secundarias y siempre a la espera. Poniatowska se fija en una de ellas, lectora de Simone de Beauvoir, joven, algo desprejuiciada a los ojos del resto, valiente y silenciosa, para darle a su protagonista una relaci贸n que combina respeto e incesto.

Sin dudas, hablar sobre ferrocarriles, y en Latinoam茅rica, es hablar de muchas cosas m谩s. De hecho, pocos a帽os antes del per铆odo escogido por Poniatowska, los norteamericanos y brit谩nicos controlaban totalmente las empresas ferroviarias, el ingl茅s era el idioma oficial y s贸lo los extranjeros ocupaban empleos calificados. Arenga o nostalgia, las discusiones que recuerda este libro tiran de la manga a los lectores en el marco del M茅xico actual donde la derecha, alineada claramente con los Estados Unidos y abanderada de un neoliberalismo rampante, vuelve a ganar las elecciones. En s铆ntesis, esta historia, que este a帽o se qued贸 con el Premio R贸mulo Gallegos, es un aut茅ntico Poniatowska, que como siempre parece decir m谩s de lo que dice. Eso pasa en este caso ya desde el t铆tulo: El tren pasa primero es una leyenda que figuraba en los andenes de M茅rida, Yucat谩n, para advertirles a los campesinos que esperaran, no fueran a pensar que eran m谩s r谩pidos que el tren.

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