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Domingo, 3 de mayo de 2009
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Literatura con alas

Sensibilidad y magia son las banderas con las que se viene abriendo camino la narrativa de Milena Agus.

Por Nina Jager

El mejor mundo posible
Milena Agus
Edhasa
125 p√°ginas

Una chica de catorce a√Īos cuenta en su diario c√≥mo su familia sigue adelante despu√©s de que el padre ha desaparecido dej√°ndolos en la ruina con una deuda de juego. Tuvieron que mudarse al √ļnico lugar que todav√≠a les pertenec√≠a: una casa en Cerde√Īa, la realizaci√≥n de un espacio ut√≥pico con mar color zafiro y lapisl√°zuli y vegetaci√≥n perfumada. En El mejor mundo posible hay una madre enferma, un abuelo exc√©ntrico y una vecina que se niega a vender su casa para evitar que se convierta a Cerde√Īa en un resort de cemento.

El mundo que Milena Agus construye desde la escritura de una chica preocupada porque todav√≠a no menstr√ļa est√° gobernado por la suerte. La vecina la introduce en el tarot y en algunos ritos m√°gicos. Y ella responde a sus ense√Īanzas inventando historias y escribi√©ndolas en su diario: unas s√°banas aparecen volando en el aire durante la noche y ella cree que es su padre muerto que viene a visitarla. Estas ‚Äúalas de pap√°‚ÄĚ (frase que sirve de t√≠tulo a la novela en el italiano original) juegan del lado de la magia y el azar, presuntas responsables de alg√ļn equilibrio posible. La vecina adopta para s√≠ y le inculca a la ni√Īa un lema para vivir: ‚ÄúSin magia la vida es un espanto‚ÄĚ. Y parece que Milena Agus creyera lo mismo para la literatura. La magia que gobierna la vida y la escritura de la ni√Īa gana protagonismo y se convierte en un elemento que se repite una y otra vez con peque√Īas modificaciones, casi rozando el exceso.

‚ÄúNunca cuento las cosas como suceden verdaderamente, sino como espero que sucedan.‚ÄĚ En la escritura de la protagonista, lo √≠ntimo y lo fantasioso se cruzan con lo p√ļblico y lo realista. Y as√≠, sin intentar siquiera una ficci√≥n dentro de la ficci√≥n, El mejor mundo posible cuenta una historia sobre la que en ning√ļn momento se puede pisar firme. La narradora conf√≠a en que su propia escritura hace posible el mejor mundo. Porque el escritor recupera el sentido perdido que las cosas ten√≠an antes del hombre y las salva de los l√≠mites que el lenguaje les impone. Y justamente porque es posible convertir las s√°banas en las alas de pap√° o el estre√Īimiento en un diario √≠ntimo, la escritura y la magia cambian el mundo de la novela. Finalmente, creer en la tarea de escribir es la √ļnica pauta posible para el amor. ‚ÄúCon ese ni√Īo no pod√≠a seguir porque para √©l un √°rbol era solamente un √°rbol, mientras que yo estaba todo el tiempo pensando en todas las palabras que se deb√≠an usar para devolverle el sentido perdido.‚ÄĚ Como en La mujer en la luna, la novela que dio renombre internacional a Milena Agus y la primera en ser traducida al espa√Īol, en El mejor mundo posible la autora cuenta una historia situada en una intimidad femenina ‚Äďen este caso, a mitad de camino entre lo femenino y lo infantil‚Äď para extenderse primero a un c√≠rculo familiar y finalmente a una pintura de la isla de Cerde√Īa. Pintoresquismo no s√≥lo por las voces sardas o los paisajes v√≠vidos que aparecen sino tambi√©n porque la novela juega constantemente a desdibujar el l√≠mite entre lo √≠ntimo y lo p√ļblico. Muchas historias son contadas desde la perspectiva de un ojo que esp√≠a para despu√©s escribir, pero enseguida se hace evidente alg√ļn elemento de la imaginaci√≥n de quien escribe. Y aquello que muchas veces parece una invitaci√≥n a espiar por la cerradura resulta ser una puerta a la fantas√≠a de una chica de catorce a√Īos.

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