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Domingo, 29 de diciembre de 2013
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EN BRAZOS DE LA MUJER MADURA

Instinto, mito materno, amor entre madres e hijos y madre hay una sola. En No s贸lo es amor, madre, Jorge Jinkis somete la maternidad a una revisi贸n hist贸rica y total, abriendo un abanico original donde el arte, el psicoan谩lisis y la literatura abonan y amenizan el recorrido.

Por Pablo E. Chac贸n
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Si es que el instinto materno no es m谩s que otra mitolog铆a, entonces detr谩s de toda madre se esconde una mujer. 驴Ser谩 茅sa la causa de que el 煤ltimo libro de Jorge Jinkis se titule No s贸lo es amor, madre, con una suerte de coloquialismo que recuerda al Bob Dylan de 鈥淚t鈥檚 Alright Ma (I鈥檓 Only Bleeding)鈥, aunque el autor lo 鈥渄esmienta鈥 con una 鈥渋ndiscreci贸n irreprimible鈥? El aserto de Simone de Beauvoir 鈥揳lgo exagerado鈥 que abre este art铆culo, sin embargo ha dado letra a generaciones de feministas y, sin exagerar, al concepto de g茅nero, que es tan descriptivo que finalmente no dice nada o dice algo sobre una de las formas de la violencia m谩s extendidas en los 煤ltimos tiempos, pero que s贸lo lateralmente aparece en este libro, libro de un 鈥渓ector agradecido鈥, como dice de s铆 mismo Jinkis.

Dice algo m谩s, por supuesto, algo que quiz谩 sea una clave de acceso: 鈥淐ada observaci贸n recuerda algo y olvida otra cosa (...). Nos confiamos a la fecundidad de una deriva que se ci帽e a esta 煤nica restricci贸n: atender a las relaciones tumultuosas entre hijos, casi siempre varones, y sus madres鈥. En esas relaciones, dice Freud, es donde se encuentran los m谩s puros ejemplos de una invariable ternura exenta de toda consideraci贸n ego铆sta. Advertido de que esta afirmaci贸n tiene corto alcance descriptivo de la realidad de nuestros afectos, agrega: 鈥淓s preferible que en lugar del c铆nico sea el psic贸logo quien diga la verdad. Habr铆a pues una exigencia de mentir en la vida real que perder铆a vigencia en la ficci贸n, si fuera cierto que la ficci贸n es una manera de mentir que deja hablar a la verdad鈥.

驴La verdad tiene estructura de ficci贸n? As铆 parece. Si se tiene en cuenta que la verdad es de cada cual, es cualquier cosa de cada cual, y el saber no s贸lo necesita espacio y tiempo sino esa disyunci贸n para hacerse transmisible, si fuera el caso. A los escritores, pintores, cineastas que convoca el psicoanalista poco les interesa el saber. Pero como a la verdad no es cuesti贸n de adivinarla, lo mejor es dejar la psicolog铆a de lado: el relumbr贸n singular es un fraseo, un estilo, un personaje, una repetici贸n, el empuje a escribir, pintar, filmar. En esa lectura atenta se disuelve la letan铆a entre 鈥渙bra鈥 y 鈥渂iograf铆a鈥, o como lo dice Jinkis: 鈥淟a verdad, la que quiere decirse o se dice sin querer, entre el juego de la fantas铆a y la cr铆tica de la realidad, carece de estabilidad, no tiene la consistencia de una sustancia, y la fugacidad que la anima es decisiva. Por eso, cada vez hay que inventarla鈥.

Subraya a Thomas Bernhard: 鈥淪i no hubiera pasado realmente por todo lo que, reunido, es hoy mi existencia, lo habr铆a inventado鈥. Las citas aparecen en un cap铆tulo titulado 鈥淟adrones de vida鈥. Es lo que suelen ser los hijos para algunas mujeres que tambi茅n son madres. Pero no es exactamente lo contrario lo que sucede cuando un artista decide ajustar cuentas o traficar con la nostalgia. Sucede habitualmente, pero no siempre es as铆. La orfandad dispara esos materiales, pero no s贸lo la orfandad. 鈥淭ambi茅n interviene otro factor desagradable y m谩s dif铆cil de admitir, cuando en ciertas circunstancias ese acontecimiento resulta tratado como un extremo de nuestra vida ante el que debieran rendirse todas las armas. El patetismo de tama帽a desgracia asegura nuestra impunidad鈥, escribe Jinkis.

Es extra帽o, por ejemplo, leer la Carta a mi madre, de Georges Simenon. El escritor visita de urgencia a una mujer agonizante y se descubre culpable de desamor y se deshace en promesas que ya son in煤tiles. Publica el libro, con una foto de 茅l, muy peque帽o, en brazos de su madre. Contin煤a su vida, compulsiva, escritura y sexo diario 鈥揳l punto de tener un episodio incestuoso con su hija, que se suicid贸, no se sabe si por esa raz贸n, al poco tiempo鈥. Pero hacer un juicio de sus libros por sus actos es precisamente lo que Freud dice que no debe hacerse. 驴Existe una relaci贸n axiom谩tica entre obra y vida? Que se mienta no quiere decir que esa relaci贸n exista, aunque sea cierto que las huellas del crimen est谩n m谩s frescas si se trata de ficci贸n o de una autobiograf铆a que si se trata de filosof铆a o de m煤sica. El ejemplo empuja a otro ejemplo. 驴Alguien desconoc铆a en Finlandia que Jean Sibelius era un nazi fervoroso y los nazis no amaban a la madre tierra? Dir谩n que no s贸lo los nazis. La cuesti贸n es sobre qu茅 cosmogon铆a se asentaba ese amor. Saltan algunos ejemplos: la narradora de Pendiente, la novela de Marina Dim贸pulos, tiene un hijo que ya siente extra帽o cuando se mueve en su interior. En Tenemos que hablar de Kevin, de Lionel Schriver, la extra帽eza se hace patente una vez nacido Kevin, que a ojos de su madre parece la cucaracha de La metamorfosis. Podr铆a pensarse con alguna raz贸n que se trata de los ideales ca铆dos de la burgues铆a cosmopolita de principios de siglo XXI. En La danza de los vampiros, Sharon Tate, entonces mujer de Polanski, compone un personaje adorable. Dos a帽os despu茅s, fue asesinada por la banda de Charles Manson. Embarazada de ocho meses, nunca supo si odiar铆a o no a su hijo, hijo de un polaco que algunos a帽os antes no se enter贸 de inmediato de que su madre hab铆a sido gaseada en Auschwitz. Jinkis usa otros ejemplos, todos remiten a espacios cerrados, claustrof贸bicos, asfixiantes, como pueden ser los espacios abiertos al infinito una vez que el nonato asoma la cabeza para salir de su escondite. Kafka, por ejemplo: 鈥淒esde hace meses me quejo de estar siempre enfermo, sin padecer de una enfermedad determinada que me obligue a guardar cama. Este deseo proviene sobre todo, seguramente, de la conciencia que tengo de c贸mo puede consolarme mi madre, por ejemplo cuando, saliendo de la sala iluminada, entra en la penumbra del cuarto del enfermo, cuando el d铆a empieza a convertirse mon贸tonamente en noche鈥.

En el n煤mero 59 de Conjetural, Jinkis escribe: 鈥淔reud descubre que el tropiezo o fallido se convierte en el pretexto de un prop贸sito que permanece secreto para nosotros. Pero, desde que el psicoan谩lisis tiene la gravitaci贸n que se sabe en la escena social, se a帽ade una dificultad: 驴no es su vigencia como lugar com煤n lo que habr铆a que analizar?鈥.

No s贸lo es amor, madre. Jorge Jinkis Edhasa 280 p谩ginas

El libro abre con un poema de Jos茅 Lezama Lima, acaso cifrado en el primer verso (鈥淒eseoso es aquel que huye de su madre鈥). Deseoso no responde a g茅neros. La madre est谩 prohibida. El verso adquiere un valor l铆rico que amenaza cerrar el circuito por un regreso al origen.

Dice Jinkis: 鈥淓n lo que concierne a la madre, Lacan articula la prohibici贸n del incesto por una cl谩usula que tiene resonancias de la traducci贸n griega de la Biblia: no reintegrar谩s tu producto. La matriz es la gran dispensadora de vida, y la madre puede hacer de esa ternura una pasi贸n devoradora鈥.

La mujer es lo negro del mundo, dec铆a John Lennon, que cant贸 una canci贸n dedicada su madre, internada en un hospicio. Mijail Sujarov filma Madre e hijo. En menos de una hora muestra c贸mo se apaga una anciana, c贸mo crece el desamparo del hijo. El hombrecito castrado se enfrenta a lo otro del sexo con las armas que tiene. Entre sexos (cualesquiera sean) existe una guerra sin soluci贸n, interrumpida por rachas de alegr铆a o aullidos de nacimiento o muerte. Y los episodios de la historia de un arte neur贸tico que dice no s贸lo es amor, madre.

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