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Sábado, 11 de julio de 2009
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Zafando y pensando

El arquitecto c贸mplice de la demolici贸n de la Casa Benoit logr贸 un amparo para escapar a las sanciones. Y el CPAU hace un sapo tratando de defender intelectualmente su oposici贸n al patrimonio.

Por Sergio Kiernan
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El arquitecto Federico Luis Witko, que blanque贸 con un terso 鈥減arecer t茅cnico鈥 la demolici贸n de la Casa Benoit, acaba de ganar un amparo para tratar de zafar de la merecida sanci贸n que le aplic贸 el gobierno porte帽o. Witko era el arquitecto de la firma Agro Bol铆var SA, que demoli贸 a escondidas, durante el feriado del 1潞 de Mayo del a帽o pasado, la casa hist贸rica de Bol铆var e Independencia. Y Witko era el autor de un estudio con el que se presentaron los de Agro Bol铆var a pedir permiso para demoler por la inminencia de una cat谩strofe. Pero Witko es tambi茅n un arquitecto con varios a帽os en el mercado, que sabe que la casa Benoit estaba protegida por triplicado. Parece que se olvid贸 de avisar.

C贸mo perdimos la casona de los Benoit en medio de San Telmo es un sainete de mal tenor. El 18 de enero de 2008 se presenta un tal Francisco Martignone a pedir permiso para demoler la casa, armado con un estudio t茅cnico de Witko que hablaba de 鈥減eligro inminente鈥. El problema para Martignone, Witko y Agro Bol铆var es que la casona era monumento nacional, porque Benoit fue el arquitecto que dise帽贸 la ciudad de La Plata, que la esquina de Independencia y Bol铆var est谩 en pleno APH 1 y que la Ciudad tambi茅n hab铆a catalogado la propiedad como bien patrimonial.

Los asombrados funcionarios municipales le explicaron esto a Martignone y le agregaron un pero rotundo: ni en sue帽os pod铆an demoler la casa para abrir una playa de estacionamiento. Esto est谩 tan prohibido en un Area de Protecci贸n Hist贸rica que hasta figura en el c贸digo. Martignone es un profesional y present贸 un escrito donde dice que tanta protecci贸n 鈥渆s excesiva a irracional鈥 e impide 鈥渓a libre disponibilidad de su patrimonio鈥.

Planeamiento le contesta que no y hasta se permite la iron铆a de se帽alar que Agro Bol铆var habla de excesos legales pero que en realidad quiere disponer de su edificio como se le cante. Martignone no se rinde y se pone creativo, mandando a la Ciudad una nota en la que le impone un plazo perentorio de tres d铆as para autorizar la demolici贸n, por una cuesti贸n de seguridad p煤blica. Planeamiento, como corresponde, no le prest贸 la menor atenci贸n y cuando el espl茅ndido Martignone se volvi贸 a presentar con otro pedido, el 28 de enero, se lo volvi贸 a negar explic谩ndole que el mismo C贸digo proh铆be demoler bienes catalogados.

Fue entonces que Agro Bol铆var pas贸 a la clandestinidad y pidi贸 con urgencia que apareciera la Guardia de Auxilio y Emergencias. El 31 de enero, la arquitecta G贸mez Diz revis贸 el edificio y dispuso que se demoliera un peque帽o pa帽o del segundo piso y se sacaran elementos de la fachada que pod铆an caerse. Los de Agro Bol铆var escanearon el documento que les dej贸 y se inventaron un cartel de obra usando el n煤mero de tr谩mite de la Guardia. Para el 2 de mayo, ignorando un par de inspecciones municipales, no quedaba nada de la casa.

Como podr谩 entenderse, se arm贸 un esc谩ndalo. Hasta los funcionarios especializados, que tienen la piel gros铆sima, estaban enojados por la espectacular caradurez de Agro Bol铆var. As铆 fue que Planeamiento Urbano emiti贸 la dura Resoluci贸n 27, de tono ejemplar, que sancion贸 a todos los implicados. Los propietarios no podr谩n construir nada en el lugar, como marca el c贸digo, y tendr谩n que pagar una multa. El ingeniero responsable de la obra, Angel Esteban Palacios, perdi贸 la firma en Capital por 15 a帽os. Y la empresa de demoliciones, Marcelo Fabi谩n Heredia, perdi贸 el permiso para operar en la ciudad para siempre.

Witko era formalmente acusado en la Resoluci贸n de haber exagerado los peligros del edificio para ayudar a una demolici贸n clandestina y era tambi茅n sancionado con la humillante p茅rdida de firma por 15 a帽os. El arquitecto comenz贸 a defenderse enseguida diciendo que 茅l no hab铆a ordenado nada ni recomendado nada, simplemente hab铆a hecho un trabajo t茅cnico. Tanta inocencia lo deja medio como un ingenuo, pero eso debe ser mejor que quedar como un c贸mplice de lo indefendible. Es que Witko sabe de estas cosas porque fue uno de los arquitectos que particip贸 en la remodelaci贸n de la mansi贸n Duhau, que fue acosada por los vecinos ante cada intento de quebrar la ley. Witko tuvo en esa obra un curso acelerado de patrimonio, que parece que no aprovech贸.

Y esta semana, el Juzgado en lo Contencioso Administrativo N掳3, secretar铆a 5, le hizo lugar a su amparo para volver a tener la firma. Resulta que, tambi茅n operando en el vac铆o que no reconoce contextos, el tribunal consider贸 que se afectaba su libertad de trabajar hasta que se dictara una sentencia de fondo, sobre si Witko es ingenuo o c贸mplice. La Ciudad va a apelar y Basta de Demoler va a acompa帽ar el pedido de que un juzgado no vac铆e del todo la baja capacidad que tiene el gobierno porte帽o de sancionar a los avivados y sus c贸mplices profesionales.

INTELECTUALES DEL CPAU

Y mientras espera estos fallos, el arquitecto Witko podr铆a leer el 煤ltimo n煤mero de una revista que seguramente recibe, Notas CPAU, publicada por el Consejo Profesional de Arquitectura y Urbanismo, una entidad que tiene serios problemas con el patrimonio edificado. El CPAU es presidido por el arquitecto Carlos Berdichevsy, que el a帽o pasado hizo un papel贸n inolvidable por meterse a lobbista en la Legislatura. Como recordar谩n los lectores de m2, Berdichevsy invit贸 al inefable ministro de Planeamiento Urbano de la Ciudad, Daniel Cha铆n, y qued贸 tan entusiasmado por su llamado a evitar que se sancionara una ley de Patrimonio que se decidi贸 a actuar. Para noviembre, Berdichevsy ya estaba mandando cartas a los legisladores, hablando por tel茅fono y teniendo cuanta reuni贸n pod铆a, muy bien secundado por su secretario Emilio Rivoira. S煤bitamente, Cha铆n se le dio vuelta y apareci贸 firmando un comunicado diciendo que no s贸lo estaba de acuerdo con la ley de patrimonio sino que la quer铆a para toda la Ciudad y por dos a帽os.

Obviamente, Cha铆n lo hac铆a por orden superior 鈥揳lguien hay en el gobierno porte帽o que todav铆a se acuerda de hacer pol铆tica鈥, pero Berdichevsky qued贸 colgado del pincel. Meses despu茅s, la 2548 era ampliada en el espacio y en el tiempo con apoyo abrumador y Berdichevsky quedaba como un aficionado que hab铆a metido a su entidad en un brete perdedor. Se ve que, como Cha铆n, es un hombre altanero, porque ahora acaba de volver a la carga dedic谩ndole casi toda la edici贸n de la revista al tema del patrimonio. Es como un segundo lobby pero intelectual, que intenta ser balanceado poniendo voces en contra y a favor. Pero lo m谩s interesante es lo tenue, hu茅rfano y pobret贸n de las voces a favor de la piqueta. Esta edici贸n de la revista del CPAU es hist贸rica como admisi贸n de la bancarrota intelectual de los arquitectos que no quieren ninguna protecci贸n al patrimonio.

Berdichevsky, como presidente, se reserva el editorial donde dice honestamente que intent贸 crear 鈥渦na corriente de opini贸n contraria a su sanci贸n鈥. La nota siguiente, sin firma, admite que, 鈥渟in embargo, esta corriente de opini贸n generada por el Consejo no gener贸 la repercusi贸n deseada ni encontr贸 eco en los legisladores鈥. La nota dice que, una vez aprobada la ley, el CPAU le envi贸 una carta en queja a Mauricio Macri, que jam谩s les contest贸.

Luego vienen las breves notas firmadas y la cosa se pone m谩s reveladora. Emilio Rivoira dice que 鈥渓o nuestro es construir el patrimonio del futuro鈥 y se queja, en abierta contradicci贸n, con que al ponerse el l铆mite en 1941 no se protege buena parte del racionalismo argentino. Rivoira vuelve a repetir que lo atractivo de esta ciudad es 鈥渟u diversidad y las sucesivas capas de arquitectura鈥, tontera de mala fe que esconde que al demoler se eliminan completamente varias capas de esa misma arquitectura. Peor a煤n le va a Margarita Charriere, alguna vez funcionaria municipal dedicada a los conventillos de La Boca, que ser谩 recordada en la historia argentina como la primera persona en titular 鈥撀縤ntitular?鈥 una nota 鈥淪uperar las falsas antinomias鈥 desde que los militares dejaron el poder. A esta arquitecta le debe gustar leer revistas importadas, sobre todo espa帽olas, porque escribe sobre 鈥渃hasis urbano鈥, 鈥渆l construido鈥 o 鈥渋magen objetivo鈥. Pero en concreto vuelve a otro argumento de mala fe, el de oponerse a las catalogaciones proponiendo un futuro, ut贸pico y nunca realizado plan general 鈥減ara un proyecto colectivo鈥.

Mucho m谩s concreta es la intervenci贸n de Cristina Fern谩ndez, persona con experiencia en restauraci贸n y recuperaci贸n de edificios, que va a lo concreto alertando que las leyes suelen ser declarativas si no se acompa帽an de proyectos concretos y de movimientos sociales. Por ah铆 va tambi茅n el subsecretario de Planeamiento, H茅ctor Lostri, que escribe sobre los valores econ贸micos de los edificios patrimoniales y admite que hay que ser m谩s ejecutivos en la gesti贸n de estos bienes.

La palma del suplemento se la lleva, sin embargo, el 煤nico intelectual presente, el fil贸sofo Tom谩s Abraham. Su art铆culo arranca hablando de los fantasmas de la memoria que ejercen su venganza si son ignorados. Abraham hasta dice algo tab煤 entre arquitectos, que la arquitectura 鈥渇uturista de los setenta es fea鈥 y hasta se mete con una de las grandes vacas sagradas, Oscar Niemeyer. Pero de golpe le pasan, m谩s o menos a mitad de camino, dos cosas: se pone zonzo y se pone resentido. Lo primero es cuando Abraham percibe que conservar una casa no conserva un estilo de vida, obviedad absoluta para alguien tan viajado como 茅l, que habr谩 visto todo tipo de viviendas europeas, cargadas de siglos, donde se vive sin necesidad de usar jub贸n o tener esclavos. Lo segundo es estupendo, porque escribe 鈥搚 el CPAU destaca, deleitado鈥 que 鈥渆l problema es que del patrimonio se ocupa gente rancia, rancia de la mente, o rancia de alcurnia, en suma, rancia鈥. 隆Epa! Es una frase que tienta interpretar, sobre todo teniendo en cuenta que Abraham es un hombre rico, hijo de ricos y padre de ricos, con lo que sus problemas de 鈥渁lcurnia鈥 ser谩n m谩s complejos que la simple envidia. De paso, el fil贸sofo demuestra su amplia ignorancia del tema, donde los 鈥渞ancios鈥 se encuentran a menudo discutiendo con gente de apellidos patricios que quieren demoler los petit hoteles de sus ancestros para hacer plata r谩pida.

Uno de los 鈥渞ancios鈥 seguramente sorprendido por el calificativo es Santiago Pusso, coordinador de Basta de Demoler, el grupo que tanto hizo para frenar la destrucci贸n de edificios. Y no se sabe si el abogado Ra煤l Navas est谩 sorprendido, pero ciertamente resulta sorprendente con su art铆culo que mezcla letras de Queen, Bob Marley y Aznavour con apuntes jur铆dicos sobre el nuevo marco.

A todo esto: 驴por qu茅 si el CPAU es tan intelectual y honesto en este tema, nunca de los jamases m谩s remotos tuvo algo que decirles a sus matriculados que hacen demoliciones ilegales? Por ejemplo, al arquitecto Witko. Responder a esta pregunta implica entender c贸mo piensan realmente Berdichevsky & Co. la ciudad: como un conjunto de terrenos ocupados por cosas a demoler para que ellos nos construyan 鈥渆l patrimonio del futuro鈥.

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