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Sábado, 31 de diciembre de 2011
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Alrededores de un amparo

Pensamiento corporativo y los roles hist贸ricos de Ejecutivo,
Legislativo y Judicial ante el problema del patrimonio porte帽o.

Por Sergio Kiernan

Este fue un a帽o realmente curioso para el patrimonio, con un viraje violento al final. Recorrer los temas de 2011 permite recordar que hubo relativamente pocas obras que saludar, que se perdieron batallas como la del lamentable Quartier San Telmo, que abundaron las obras clandestinas sin control. Tambi茅n hubo momentos de felicidad, como cuando se sancion贸 el Area de Protecci贸n Hist贸rica en Floresta, un logro de un barrio alerta como pocos. Y tambi茅n cuando Barracas, otro barrio que sabe organizarse, festej贸 la baja de alturas en treinta manzanas, salvando muchos edificios de una segura destrucci贸n.

Las p茅rdidas se dieron en el Ejecutivo, las ganancias en el Legislativo, ya que el primero sigue neg谩ndose a controlar a su industria favorita, la de la construcci贸n, y el segundo es el 谩mbito donde los vecinos se hicieron o铆r. Por eso se lograron leyes que preservaran lo nuestro y se perdieron edificios por falta de inspectores y de vocaci贸n para que se cumplan esas leyes.

No extra帽a que la gran batalla final de este a帽o se diera por orden del Ejecutivo en el Legislativo, y terminara en la Justicia.

Mauricio Macri decidi贸 librarse del d茅bil y flaco sistema que protege hasta esta noche a las doce el patrimonio edificado de su ciudad.

Seg煤n los mismos macristas, lo hizo energizado por su triunfo electoral y para despejar 鈥渕olestias鈥. El sistema vigente, el de la Ley 2548 primero y 3056 despu茅s, implicaba que los agentes inmobiliarios de Macri no pod铆an autorizar demoliciones por ventanilla, directamente ante el Ejecutivo.

Por primera vez en la historia, el patrimonio ten铆a un status legal diferente al de otros edificios por el solo hecho de ser patrimonio.

El l铆mite fue el primer d铆a de 1941, con todo lo anterior sometido a un tr谩mite especial En estos cuatro a帽os, la pelea del macrismo contra el patrimonio y por la industria inmobiliaria en su expresi贸n m谩s vand谩lica fue de retaguardia. El 贸rgano encargado de revisar los casos de demolici贸n, el Consejo Asesor en Asuntos Patrimoniales, siempre fue una suerte de comedia, brutalmente parcial a la piqueta y rellenado de incondicionales del gobierno 鈥揻uncionarias de carrera鈥 o personas muy afines a la industria.

No extra帽a que menos de un veinte por ciento de los edificios considerados fuera girado a la Legislatura para su consideraci贸n. De hecho, las cr铆ticas a la desprolijidad, arbitrariedad y hasta ilegalidad de las decisiones del CAAP fue uno de los temas del a帽o.

Se ve que el tr谩mite y la posibilidad de uno en cinco de que un edificio fuera protegido molestaban a los amigos del gobierno porte帽o. Macri tiene una sola profesi贸n, la de constructor, y toda la cadena de mando 鈥揷omo se anunci贸 con orgullo all谩 en 2007鈥 es de 鈥済ente de la industria鈥.

Es evidente que las quejas fueron escuchadas y este a帽o el mismo jefe de Gobierno orden贸 tumbar la ley, que ten铆a que ser

renovada cada diciembre. No sali贸 bien: la falta de cuadros del PRO ya es proverbial y le encargaron el tema a ese hombre tan poco sutil en el armado llamado Cristian Ritondo.

Fue un papel贸n innecesario, con los diputados propios yendo a la reuni贸n de la Comisi贸n de Planeamiento y retir谩ndose sin firmar, cosa de matar administrativamente el proyecto de renovaci贸n.

No lo anunciaron, no lo negociaron, no lo armaron. Simplemente lo hicieron. El diputado PRO Patricio Di Stefano, que

presidi贸 hasta hace d铆as la misma Comisi贸n de Patrimonio de la Legislatura, firm贸 el despacho. Los gritos de Ritondo se escucharon de lejos, hasta humillar a Di Stefano haci茅ndole retirar la firma.

Un triste final de gesti贸n para un diputado que logr贸 el APH de la City y la ampliaci贸n del APH 1 San Telmo.

Tanto secreto y tanto grito irritaron a propios y ajenos. Llovieron cr铆ticas y proyectos de renovaci贸n, y Mar铆a Jos茅 Lubertino present贸 con Mart铆n Hourest un proyecto para catalogar simplemente todo lo anterior a 1941.

Con el fallo de la C谩mara de 2007, el Ejecutivo no puede permitir demoliciones de absolutamente nada hasta que el Legislativo

resuelva el tema.

Nada de esto import贸, porque la movida era esencial. Tanto que hasta se pasaron de indiscretos. Por ejemplo, el jueves 22, el presidente de la Comisi贸n de Ejercicio Profesional de esa instituci贸n tan representativa de la industria, el Consejo Profesional de Arquitectura y Urbanismo, abri贸 el encuentro habitual con un tir贸n de orejas. 鈥淒aniel Cha铆n me ret贸

porque no salimos desde la corporaci贸n a apoyar el fin de la Ley de Patrimonio鈥, dijo el presidente de la comisi贸n. Daniel Cha铆n, se sabe, es el ministro de Desarrollo Urbano porte帽o, un arquitecto y constructor en actividad que no ve conflicto de intereses en dirigir su empresa abierta y seguir trabajando como funcionario. El reto del ministro al CPAU no fue bien recibido, y colegas m谩s maduros y equilibrados le explicaron al presidente de la comisi贸n que ellos no hablan por ninguna corporaci贸n y no ten铆an por qu茅 apoyar al gobierno porte帽o.

El viernes pasado, el tema lleg贸 a la Justicia. La jueza Andrea Danas mand贸 parar con un fallo muy inteligente y sutil, que analiza en estas p谩ginas Facundo de Almeida.

Este martes, el caso fue sorteado al juez Hugo Zuleta, que al cierre de esta edici贸n todav铆a no hab铆a decidido, Zuleta es un juez independiente y de pocas pulgas con las ma帽as del gobierno, y es el hombre que le embarg贸 el sueldo a Macri por dar largas en los arreglos del Parque Lezama y le cobr贸 10.000 pesos de multa a un funcionario que no entreg贸 a tiempo un informe requerido.

Con lo que el tema pasa por los tres poderes y, como en 2007, los ciudadanos nos sentimos protegidos por el instituto del amparo frente al poder de un gobierno que defiende una industria y nonuestros intereses.

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