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Jueves, 18 de julio de 2002
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ROMINA COHN, DESDE BERLIN

Satisfaction

Por Roque Casciero
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El vuelo que viene de Munich está a punto de aterrizar en Berlín y el comandante de a bordo toma el intercomunicador para anunciarlo. Pero, en lugar de las frases convencionales, elige otra: “¡Bienvenidos al Love Parade!”. Una de las pasajeras, argentina ella, no puede salir de su asombro, que comenzó un rato antes del viaje, cuando le pidieron un autógrafo en el aeropuerto. “El pibe ni sabía quién era yo, pero como vio que viajaba con un bolso de discos, estaba seguro de que iba a tocar en el Love Parade, entonces me pidió que le firmara la remera”, dice Romina Cohn desde Berlín. Todavía soportando la resaca del fin de fiesta electrónica, pero dispuesta a un nuevo set en la noche del lunes –porque en Berlín la música sigue–, la DJ se entusiasma al repasar su set en la discoteca WMF, donde los ravers ya convirtieron en hit su EP editado por Gigolo Records. “Nunca me había pasado que la gente gritara cuando ponía un tema mío”, se emociona. “Hice dos sets, uno tecno con influencias disco y funky, y otro en el mediodía del lunes, en el que puse punk, hip hop, electro y tecno mezclados, y la gente lo disfrutó mucho. Había algunos que estaban tirados en el piso, con treinta pastillas en la cabeza, pero no querían irse a dormir. Yo les decía medio en joda que se tomaran un Valium y descansaran, pero me gritaban que no, que querían seguir bailando. Lo más gracioso es que esos pibes de pelo verde fluorescente al día siguiente vuelven a transformarse en abogados de saco y corbata.” Además de sus sets en la pista principal y en el frente (al aire libre) de la discoteca, Cohn tuvo tiempo para “chusmear” desde las alturas, donde tocaba su amigo DJ Hell, la locura del centro del Love Parade en la Alexander Platz. Y sigue, entre somnolienta y conmovida: “En cada gira europea crezco un poco más. Ahora vuelvo a Munich y a Barcelona, y tal vez también vaya a París. Hay algunos proyectos de producción muy interesantes, así que tal vez tenga que instalarme en Europa unos meses el año próximo. Uno que me entusiasma mucho sería para trabajar con Siouxie Sioux, aunque no hay nada definitivo y no quiero hablar en vano. Estoy todo el tiempo con una sonrisita de satisfacción en la cara, no lo puedo creer”.

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