Cuando termin贸 el colegio secundario, el italiano Gabriele Cirulli tom贸 una decisi贸n sabia, aunque habitualmente mal vista: no ir a la universidad. Si la profesi贸n es lo que define ante los otros (鈥溌縑os qu茅 hac茅s?鈥, es lo primero que se le pregunta a un desconocido), someter a los j贸venes a la presi贸n de elegir su destino con 18 a帽os es un mecanismo un tanto cruel. 驴Qui茅n sabe lo que quiere hacer a esa edad? Gabriele, como tantos, no ten铆a ni idea. Tampoco ten铆a trabajo, m谩s all谩 de las changas ocasionales que consegu铆a como programador web. Era, a los ojos del senador bonaerense Mario Ishii, que fantasea con restaurar el servicio militar obligatorio en la Argentina, un candidatazo para la colimba. Afortunadamente para este tano autodidacta, la conscripci贸n es un tema cerrado en su pa铆s desde que la suprimieron hace diez a帽os.
Sin demasiadas obligaciones en el horizonte, Gabriele empez贸 en marzo a programar un juego muy simple en la computadora, 煤nicamente con el fin de testear sus habilidades. Lo termin贸 en un fin de semana y enseguida lo puso online. El resultado se llama 2048 y es un hit: ya se jugaron m谩s de 100 millones de partidas. Lo 煤nico que hay que hacer es mover fichas numeradas a trav茅s de un tablero cuadriculado de cuatro por cuatro, tratando de juntar las que tienen la misma numeraci贸n para que se sumen. Ante cada movimiento, una nueva ficha con un dos o un cuatro aparece en la grilla. El juego se gana cuando se consigue la ficha del 2048 y se pierde cuando no queda m谩s lugar en el tablero. Es tremendamente adictivo. Y seg煤n Gabriele, s贸lo el 1 por ciento de los jugadores triunfa.
Gabriele sigue sin estudiar ni trabajar, pero tiene todo bastante claro. La repercusi贸n masiva de su jueguito viral pronto le abrir谩 las puertas del mundo laboral. Las ofertas est谩n ah铆, esperando una respuesta en su casilla de e-mail. No se desespera. Ni siquiera es que haya ganado una fortuna con 2048: apenas junt贸 algunos cientos de d贸lares a trav茅s de donaciones porque, a pesar de que su familia y los amigos le quemen la cabeza con que no deber铆a dejar pasar el tren, 茅l se niega a lucrar con algo que cre贸 casi por accidente. El juego, de hecho, es de c贸digo abierto. Cualquier programador puede ver c贸mo est谩 construido y modificarlo a su antojo. El mismo Gabriele suele compartir en Twitter nuevas versiones. 鈥淵o no soy desarrollador de juegos鈥, le dijo al portal de negocios CNBC el mes pasado. 驴Qu茅 es, entonces? Ya se ver谩. Mientras tanto, estar铆a bien que no lo obligaran a ser soldado. Para algunos es dif铆cil de entender, para otros es tan obvio como que dos m谩s dos es cuatro.
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