Tan solo quedó al fin, el viejo maniquÃ
donde probabas tú la seda y el chiffon
que llamó la atención de todo aquel que vio
tu cuerpo de princesa, y ahora velo ahÃ,
tirado en un rincón de aquel viejo desván,
guardando la emoción de cosas que no están
y vuelvo a recordar las horas de tibieza
y creo revivir el loco ir y venir
buscando por doquier el viejo maniquÃ
para poder lograr decorar tu belleza
y yo desde un rincón contemplo tu actuación
tratando conseguir con gran preocupación
algún nuevo color que luego te pondrás
y lucirás coqueta,
las lágrimas empañan la visión
y veo en el rincón del viejo maniquÃ
a aquella que yo quise.
Dime tú por qué me abandonaste,
o acaso no lograste
las cosas que soñabas,
no viste con qué ganas que yo
trabajaba luchando sin descanso
para darte mi abrigo
o acaso, o acaso no entendiste que te amaba,
como te ama un amante, como quiere un amigo,
mas tú creÃste que eras reina,
que yo tu esclavo debÃa darte todo y asÃ
y asà te di mi amor y me anulaste,
y te regalé todo, te di mi sangre,
mis sentidos, mis caricias, y tú todo lo tomaste
y me anulaste más, más cuando te pedà un poco de amor
tú sin mirar hacia atrás te marchaste,
devuélveme el amor, dame la vida,
dame la vida que te di, dame los sueños,
devuelve el corazón aquà a mi pecho
que ya vacÃo y ya deshecho de llorar
se acuerda hoy de ti.
© 2000-2022 www.pagina12.com.ar|República Argentina|Todos los Derechos Reservados
Sitio desarrollado con software libre GNU/Linux.