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Martes, 7 de mayo de 2013
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Tuvo numerosas ocasiones de gol pero las desaprovechó

Ñúbel careció de efectividad

Con dos golazos de Benedetto, en el primer tiempo, Arsenal se quedó con un triunfo que desalojó a la Lepra del primer puesto. El marcador nada explica lo que pasó en cancha. Martino y su cuerpo técnico fueron expulsados por el árbitro.

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Ñúbel y Arsenal animaron el mejor partido del torneo

2 Arsenal: Campestrini; Nervo, López, Braghieri, Pérez; Carbonero, Ortiz, Marcone, Aguirre; González, Benedetto. DT: Gustavo Alfaro.

0 Ñúbel: Guzman, Orzán, Vergini, Heinze, Cáceres; Bernardi, Mateo, Figueroa; Tonso, Scocco, Rodríguez. DT: Gerardo Martino.

Goles: PT: 6m y 16m Benedetto (A).

Cambios: ST: 12m Pablo Pérez por Mateo (Ñ), 21m Lugüercio por González (A), 29m Urruti por Figueroa (Ñ), 38m Muñoz por Tonso (Ñ), 42m Céliz por Aguirre (A) 45m Furch por Benedetto (A).

Arbitro: Juan Pablo Pompei

Cancha: Arsenal

La diferencia entre Ñúbel y Arsenal fue grande y estuvo en clara evidencia durante los 90 minutos. La lepra impuso juego, creó situaciones varias y dominó a voluntad. Pero Campestrini sacó todas las que fueron al arco y Benedetto clavó dos golazos con remates extraordinarios que condenaron a la lepra a dejar el primer puesto del Final. Ñúbel volvió a sufrir de efectividad en la definición, como ante Vélez en la Libertadores, y con la derrota quedó un punto abajo de los granates. Todo el cuerpo técnico leproso fue expulsado y Martino al final dejó la cancha con un polémico empujón del árbitro Juan Pablo Pompei.

Ñúbel y Arsenal animaron el mejor partido del torneo, no necesariamente por la progresión del marcador, que de hecho fue siempre adverso para la lepra, sino por el juego desplegado por los equipos. El local se refugió en su campo y mostró poder del fuego en los contragolpes; Ñúbel se acomodó con posesión de pelota, distribución y rotación, desplegando quizá su mejor nivel.

Pero los goles fueron de Arsenal. El marcador nada explica lo que pasó en cancha. O bien fue Benedetto la razón por la cual los de Sarandí sacaron dos goles de ventaja a la finalización del primer tiempo.

El primer golpe del delantero local fue con una brillante mediavuelta en el área para clavar la pelota en el ángulo derecho, dejando sin opción de reacción a Guzmán. A Ñúbel no le faltan convicciones y sostuvo su apuesta por el juego colectivo con grandes desplazamientos de volantes y defensores. Y así el rojinegro creó media docena de opciones de gol. Primero Campestrini se esforzó sobre su derecha para desviar un derechazo cruzado de Maxi Rodríguez y luego fue el travesaño el que le negó el gol a la Fiera.

Arsenal no podía salir de su campo. Pero cuando lo hizo fue letal: perdió Mateo en el medio, se largó a la carrera Benedetto y clavó el segundo con fuerte derechazo que sorprendió a Guzmán.

Campestrini le sacó un remate de gol a Scocco, Bernardi estrelló un derechazo en el travesaño y en la mejor jugada del campeonato --la pelota fue de un lado a otro, llegó a Orzan, tocó atrás, Scocco habilitó con taco sutil para Rodríguez-- otra vez el uno de Sarandí desvió la pelota para evitar el descuento leproso.

Arsenal se encerró en su área pero la movilidad de Ñúbel para jugar con la pelota abría espacios en el fondo rival. Pero en el segundo tiempo la lepra se mostró más apresurado, y en la urgencia el equipo perdió precisión. Por eso el dominio del encuentro no se trasladó en situaciones de gol, como sí sucedió en la primera parte.

Scocco y Rodríguez perdieron peso en el área, un poco porque el equipo era menos paciente y más vertical en el juego, y Arsenal pinchaba el partido ante cada infracción para demorar su reanudación. Y para el final quedó la insólita imagen del árbitro Pompei sacando a Martino del campo de juego con un empujón que hizo enloquecer a todo el fondo leproso.

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