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Domingo, 12 de julio de 2009
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Renzo Podestá: Historietas rosarinas, cordobesas y norteamericanas.

Dibujante compulsivo

Podestá dibuja infatigablemente, lee mucho, escucha y hace
música, y publica en Estados Unidos. Verborrágico también. Pleno de viñetas dibujadas y por dibujar. Todo un trabajador del grafito.

Por Leandro Arteaga
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Las viñetas lovecraftianas, oscuras, que compone Podestá.

Será canción repetida señalar que dibujantes, ilustradores, historietistas, no tienen demasiadas oportunidades de sobrellevar su arte a nivel local. La historieta goza de lápices brillantes en nuestra ciudad; algunos de ellos entrevistados en este mismo medio: Eduardo Risso, Carlos Barocelli, Max Cachimba, Leandro Fernández, entre otros. En ellos, y en tantos más, coincide una misma situación: Trabajar para afuera, para otros mercados, para otras posibilidades editoriales.

El caso de Renzo Podestá es paradigmático. Desde una práctica independiente -que sabe, empecinadamente, mantener hace desfilar viñetas propias -oscuras, expresionistas, lovecraftianas por distintas revistas, sean cordobesas, rosarinas, o estadounidenses. "Comencé como todos comenzaron en los '90: Derribando paredes, abriendo puertas nuevas, haciendo fanzines auto editados, vendiéndolos a lo largo y a lo ancho de lo que nuestros recursos iban permitiéndonos". señala.

Como corolario a una extensa tarea de cientos y cientos de páginas, el dibujante -y, además, colorista estupendo tiene ahora la posibilidad latente de colaborar con el escritor por antonomasia de los cuadritos: el inglés Alan Moore (Watchmen, From Hell), "pero no puedo decir mucho al respecto". Que no nos diga, que guarde secretos y los siga desentrañando como esas pesadillas visuales que tanto gusta de dibujar.

-¿Cómo ves el mercado de las historietas?

El presente historietístico argentino es negro. Pero esto no es ninguna revelación, siempre lo fue, incluso desde los tiempos dorados, donde todos leían historietas. Y editorialmente hablando siempre hubo cosas buenas y malas" o al menos eso fue de lo que me enteré, ya que pertenezco a otra generación. Lo que me preocupa hoy por hoy es que ya nadie se preocupa de contarte una historia, porque básicamente nadie tiene nada para contar desde el punto de vista historietístico per se. Todos los creadores recaemos incluso yo, por qué no en la autobiografía, como si fuera la salvadora de nuestro estilo, cuando en realidad lo que nos falta son cojones para contar cosas que le remuevan las tripas al otro. Y el cagazo por ser políticamente correcto se ve en mucha gente, reconocida incluso por la mayoría. Si a todo esto le sumamos la variable bastante significativa de que los editores no van a pagarte bien o directamente no van a pagarte, el resultado es que hacemos historietas sin cojones y sin que nos importe como arte para vivir.

-¿Con cuáles editoriales y países te vinculaste?

Bueno, tengo que separar las cosas en dos: por un lado Argentina y por otro lado el resto del mundo. Supongo que lo que me diferencia del dibujante de historietas propiamente dicho es que nunca quise dibujar aquello con lo cual me crié leyendo, sino todo lo contrario: esas historias que leía me servían para contar mi propia historia y eso devino, a la larga, en querer contar otro tipo de cuestiones. Lo loco del asunto es que gracias a eso siempre separo mi vocación de historietista integral, de mi profesión de dibujante freelance. De ahí también la separación entre Argentina y el resto del mundo: para un lado quiero hacer mis propias cosas y para otro comprendo adónde me estoy metiendo y qué riesgos voy teniendo. Por supuesto, hago las cosas lo mejor que puedo en cualquiera de las dos posibilidades, pero lo mejor es que siempre me fueron llamando dentro de mis características más independientes que de las económicamente contractuales, por decirlo de alguna manera" y eso me fue llevando a trabajar en Bolivia, Brasil, Uruguay, Paraguay, Noruega, Estados Unidos, Inglaterra, Francia o España.

-¿En qué estás trabajando ahora?

Con Llantodemudo [NdR: editorial cordobesa, que Podestá compone junto con Diego Cortés, Nicolás Sánchez Brondo y Leonardo Sandler] seguimos editando la antología de comics independientes más grande del país: Ignatius tenía razón. El número 4 salió en abril, el 5 saldrá en agosto. En lo personal, en septiembre saldrá publicado Karmabasurero, segundo libro de "Las crónicas ceroproductivas", trilogía iniciada en 2005 con (Bang)kok: 60 maneras de escapar de una ciudad. A fin de año va a salir mi segundo libro de poesías: El destapador del diablo. El primero fue La tristeza de los colores flúo, publicado en 2004. Para Estados Unidos, actualmente estoy trabajando en una nueva mini serie de la franquicia llamada Zombies! guionada por el español Juan Torres y que publica la editorial IDW Publishing; por otro lado estoy terminando el webcomic Hard Drive, escrito por Grez Dunford, que se publicará a partir de agosto en www.cyberpunkcomics.com. También estoy, junto a Diego Cortés en los guiones, con un proyecto que inicialmente se publicará en formato webcomic dentro del sitio de Top Shelf y que de momento se llama Four Writers. Después, mucho más relajadamente, estoy trabajando con proyectos para Dark Horse, Image y, a un nivel rotundamente editorial, con un viejo loco que algunos se atreven a llamar Alan Moore"

Con todo esto uno diría, por lo menos, suficiente; pero Renzo sigue": "Acerca de las cosas que se publicarán: el 29 de julio se publica HUM, una novela gráfica de 250 páginas en la que estuve trabajando durante tres años, editada por El Diablo Productions y escrita conjuntamente por Scott Marcano y Tom Lenoci. En septiembre finalmente se publicará Howard Lovecraft and the Frozen Kingdom, una miniserie de tres capítulos escrita por Bruce Brown y publicada por Arcana Comics. Y todos los meses salen historias cortas dibujadas por mí y guionadas por otros dentro de la antología de comics llamada Negative Burn, publicada por la editorial Desperado Publishing".

-¿Imaginaste, alguna vez, un futuro personal y laboral por fuera de los lápices y los cuadritos de historietas?

Absolutamente. De hecho, siempre me consideré más escritor que dibujante. Escribo mucho más de lo que dibujo, incluso actualmente. Todo esto nació como una formalidad porque se me hacía fácil. Incluso apuesto a otro tipo de cosas: Hoy por hoy estoy más involucrado con la música con mi banda Dedocorvo, en la cual canto y toco la guitarra que con la historieta.

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