Cuando nadie esperaba otra entrega más de la serie de films que mejor supo resucitar y actualizar los lugares comunes al género de terror, aquà va, de nuevo y con la actitud habitual, Scream 4. Situada a la par de la trilogÃa predecesora, diez años después y nuevamente bajo la dirección de Wes Craven (Pesadilla, La serpiente y el arco iris), la última entrega de Scream pone en su justo lugar a tantas remakes que dan y dan vueltas por las pantallas grandes.
En este sentido, no es vana la pregunta que, otra vez, aterroriza desde el otro lado del teléfono: ¿cuál es tu pelÃcula de terror favorita? Y las respuestas, parece ser, se circunscriben a tÃtulos recientes y malos, todos nuevas versiones de un cine ya hecho y muchÃsimo mejor (con la mencionada Pesadilla como una de las vÃctimas recientes). Entonces, y de acuerdo con Sidney Prescott (Neve Campbell), la antiheroÃna de Scream: "¡no te metas con la original!".
Sirva ello tanto de referencia al estado actual de un cine penoso y norteamericano, como del slogan con el que el Scream 4 se propone: "nuevo terror, nuevas reglas". Porque ahora es el tiempo de las camaritas digitales, de los videos online y de las torturas en vivo y en directo, asà como lo corroboran las denominadas "snuffmovies". En el medio de ello, y como eco de un tiempo no muy lejano, Sidney vuelve a la localidad de Woodsboro con el fin de presentar su libro y triunfo personal, cuyo tÃtulo asegura "Fuera de la oscuridad".
Pero la sombra, con cara de grito asustado blanco, reaparecerá y, entonces, habrá de verse si la propuesta Scream es capaz de mantener el mismo terror de siempre, con los gustos de un público que prefiere ahora divertirse con otras formas, otras torturas, que se asumen como tales desde la consonancia con los gustos bélicos de la época.
Lo mejor del caso es que Scream se asumirá desde lo habitual; en otras palabras, la pelÃcula dentro de la pelÃcula. Es decir, la enumeración de los códigos y de las convenciones desde los cuales se ha realizado tanto cine para, una vez develados, reiterarlos. De modo tal que Scream 4 es lo mismo de siempre y, porque es lo mismo de siempre, es muy buena.
De todas formas, y aún cuando vivifique su género cinematográfico y ponga en su justo lugar a tantos "juegos del miedo", la cuarta parte no deja de tener un desenlace amargo, donde el rol periodÃstico, afecto al sensacionalismo, se revela como parte de otro juego, más macabro, que escapa a la pelÃcula al enhebrar historias que la exceden.
Es en ese punto donde quedan, en verdad, varios puntos, que son suspensivos y coincidentes con un continuará que ya no serÃa quinta entrega, sino reverberación de un capÃtulo mayor. Scream ha jugado su papel como una serie de films cuya revisión ya genera melancolÃa, algo que también es guiño conciente desde la cita del nombre nuevo de Robert RodrÃguez, heredero bendecido por el mismÃsimo Wes Craven.
Scream 4. 8 (ocho) puntos.
EE.UU., 2011
Dirección: Wes Craven.
Guión: Kevin Williamson.
FotografÃa: Peter Deming.
Música: Marco Beltrami.
Montaje: Peter McNulty.
Intérpretes: Neve Campbell, Courteney Cox, David Arquette, Hayden Panettiere, Alison Brie, Brittany Robertson.
Duración: 111 minutos.
Salas: Monumental, Showcase, Sunstar, Village.
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