Si caminaban lento o con poco maquillaje, entonces hacerlos más rápidos, digitales, y de a montones. Guerra mundial Z es: montañas de zombies que fluyen por la pantalla como si de un rÃo brutal se tratase. Es eso y no sólo eso.
Por un lado -y de manera acorde a la invasión demente, por los cuatro costados de la pantalla, de una epidemia imparable, de vértigo, en medio de Filadelfia, pero también en todo el mundo-, un montaje acelerado, que inmediatamente lleva a la acción, sin necesidad de presentar demasiado sus personajes, estipulados desde pautas claras, asumidas en el espectador por tantas más pelÃculas similares: el héroe/padre de familia (Brad Pitt), que es una especie de ex-agente de algún "grupo de tareas" de la ONU, dedicado ahora a sus hijas y esposa, pero obligado a rescatar al mundo por entero.
Por el otro, la construcción discursiva que la acción -se repite, sin freno, de impactos rápidos, sin lugar para el respiro- propone. En este sentido, también sumar a Guerra mundial Z a la mirada polÃtica que los zombies han propuesto desde la figura raÃz del cineasta George Romero. Pero, mientras que en Romero hay espÃritu B, mirada desde el margen y zombies corrosivos, a Guerra mundial Z le interesa el ritmo trepidante, los muertos-vivos de a millares, y las balaceras sin escrúpulos por "justificadas".
Tampoco pensar con espanto nada de lo expuesto, que los zombies en tanto encarnaciones variables habilitan a catarsis de todo tipo. Eso sÃ, resumida a su quintaesencia, Guerra mundial Z es la historia del padre que salva a la familia, y en este tipo de "aventura", se sabe, el héroe se sale siempre con la suya (preocupaciones que, para el caso, nunca interesaron más que desde su transgresión al gran Romero).
A la par, el contexto discursivo que moviliza al héroe se tiñe de correcciones y manipulaciones. De esta manera, Jerusalén aparecerá como tierra prometida y de misericordia, de puertas abiertas para todo el que quiera ingresar, mientras una muralla la cierra de manera medieval (niñas cabizbajas, mujeres con turbante, tendrán allà asilo). Por otro lado, un plano puntual -sobre el cierre del film- dialoga, desde su gigantismo de cadáveres arrastrados por una pala mecánica, con aquellas mismas pelÃculas testigo del Holocausto.
De acuerdo con la frase "es una pelÃcula para ver en el cine", Guerra mundial Z serÃa tÃtulo indicado. Siempre y cuando se entienda que el cine es sólo espectacularidad, consejo que el dictamen mercantil ha estipulado de manera fuerte. Asà y todo -y sin acuerdo con semejante falta de juicio-, siempre habrá construcción discursiva. El gran cine de géneros se construyó de esa manera, ahora devenido cáscara grandilocuente, pero nunca sin mirada ideológica: tan conservadora como el más "banal" de los entretenimientos.
Guerra mundial Z. 6 (seis) puntos.
(World War Z)
EE.UU., 2013
Dirección: Marc Forster.
Guión: J. Michael Straczynski, Matthew Carnahan, Drew Goddard, Damon Lindelof, basado en la novela de Max Brooks.
FotografÃa: Ben Seresin.
Reparto: Brad Pitt, Mireille Enos, Daniella Kertesz, James Badge Dale, Fana Mokoena, David Morse.
Duración: 116 minutos.
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