Una foto es una mirada que permanece. Un periodista fotográfico es un creador de documentos visuales que mantienen (si se conservan) inapelablemente viva la memoria en imágenes de su época. No es un testigo mudo. Es un sujeto activo. Es un autor que forma subjetividad.
Antes de llegar al laboratorio o al programa de edición y a las páginas de un diario, cada foto fue primero la huella de la mirada de un profesional que supo dónde poner la cámara y apuntar el objetivo.
Asà son las más de 300 fotografÃas por reporteros gráficos de todo el paÃs que reúne la Muestra Anual de Fotoperiodismo Argentino, y que como todos los años (desde su nacimiento como bastión casi secreto de la libertad de expresión en 1981) es organizada por la Asociación de Reporteros Gráficos (Argra). Esta convoca cada año a fotógrafos de todo el paÃs a que envÃen su obra sobre los hechos nacionales más relevantes del año anterior en actualidad, deportes, retrato, vida cotidiana, polÃtica, naturaleza, medio ambiente, arte y espectáculos.
La vigésimo sexta edición, llegada a Rosario el jueves pasado, despliega su recorrido en el enorme galpón del Centro de Expresiones Contemporáneas (CEC, Paseo de las Artes y el rÃo) hasta el 29 de este mes, de jueves a domingos de 17 a 21, con entrada libre y gratuita.
Catástrofes naturales, crÃmenes violentos y sus vÃctimas directas o indirectas; la represión policial contra manifestantes de protestas populares, los juicios por crÃmenes de lesa humanidad; las proezas deportivas, artÃsticas, cientÃficas arman el collage de un año irrepetible, donde los fotógrafos acompañan, testimonian o denuncian.
Al igual que en ediciones anteriores, la Muestra Anual es para muchos de sus expositores el espacio donde mostrar sus fotos inéditas, dejadas de lado para la publicación no por su calidad sino por la extensión del proyecto o por no coincidir con la agenda mediática. AsÃ, lo que se ve en esta muestra suele ser mejor que lo publicado.
Tal es el caso de los reportajes o ensayos fotográficos, las "series". Eva Cabrera retrató entre 2013 y 2014 a familiares cercanos y amigos de Miguel Bru, el joven que fue torturado y asesinado en 1993 en la comisarÃa 9 de La Plata por policÃas de la Bonaerense, y cuyo cuerpo sigue desaparecido. En un espacio en blanco, bajo la imagen, cada retratado o retratada escribió de puño y letra lo que significan para él o ella estos 20 años de un crimen que no cesa. "Me arrebataron la posibilidad de haber compartido la vida con Miguel", pone un amigo.
En este formato, sujetos invisibilizados socialmente son dados a ver con un respeto que no inhibe la elocuencia, ya sean los habitantes de la Isla Maciel cuyo verano revela Carolina Pierri, los que conviven con basurales a cielo abierto junto al Riachuelo en el documento ambientalista de Alejandro Kirchuk, las sobrevivientes de violencia de género cuya dignidad retrata Guillermo RodrÃguez Adami o el adulto con sÃndrome de Down a quien Héctor Rio siguió en su vida cotidiana.
Una elocuente silla vacÃa se ve en segundo plano en el retrato que hace Diego Paruelo de Vanesa Orieta, hermana de Luciano Arruga. MatÃas Adhemar rodea de una niebla de incertidumbre la imagen de los mellizos Reggiardo Tolosa; el "Quemado" RodrÃguez parece un muñeco impasible para Andrés Macera, y Raúl Eugenio Zaffaroni es un fantasma de humo según Pablo Piovano. A la sombra proyectada del actual candidato presidencial del PRO, Mauricio Macri, le crece una mentirosa nariz de Pinocho: sutil chiste satÃrico que Rubén Digilio supo ver.
La foto dentro de la foto expresa a los sujetos: Marcos Doña sorprende al ex juez Luis Miret fotografiando al fiscal que lo acusa de colaborar con la última dictadura; Andrea Prodan parece recobrar su niñez junto a su hermano Luca bajo la mirada de Soledad Quiroga, el millonario mecenas Alan Faena simula flotar en una instalación de Elie Sudback tomada cenitalmente por Fernando De la Orden y el poeta Fernando Noy se refracta en agua ante la cámara de Enrique Abbate Pinaud. Claudia Conteris capta el tiempo del encierro de un interno a contraluz bajo años de fotos pegadas en el cielorraso de una celda del Complejo Penitenciario Federal II de Marcos Paz (Buenos Aires). Un diario yace entre caricias y flores sobre el ataúd de Gustavo Cerati (foto por Pablo Cuarterolo) y otro de titular infamante tiembla en las manos de Lorena Torres, madre de David Moreira (foto por Silvina Salinas).
A veces la imagen roba un texto artesanal: el aliento de un fan de Cerati (MartÃn Zabala), el esténcil "Ciudad de Dios" sobre la silueta del gendarme captado por Digilio en barrio La Granada, o la pintada centralista que le sirve de epÃgrafe a un raid de GendarmerÃa registrado por Marcelo Manera: "Nadie está a salvo de esta locura".
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