Fueron ocho horas de relatos del terror. El secuestro, las torturas y el botÃn de guerra. Los esposos Daniel GarcÃa y Alba Sánchez y una compañera que ellos habÃan refugiado en su casa, Andrea Trincheri, la "Tana", como la conocÃan, contaron ayer ante el Tribunal Oral los meses que estuvieron desaparecidos en un centro clandestino de San José del Rincón, desde diciembre de 1977 hasta el otoño de 1978. Lo perdieron todo: los GarcÃa fueron despojados de sus bienes: una casa, una camioneta Ford F100 y hasta el último de sus muebles. Lo único que les quedó fue una tetera del juego de casamiento que Alba llevó al juicio para mostrársela a los jueces. "Nunca he podido comprender tanto salvajismo", dijo la Tana. Los ojos se le iluminaron. Ella denunció su martirio en 1997 ante la SecretarÃa de Derechos Humanos de la Nación. Los GarcÃa ni siquiera sabÃan su nombre y apellido, hasta que su abogado detectó ese testimonio que los mencionaba. La llamaron a declarar en el juicio. Y ayer, volvieron a reencontrarse ante un Tribunal después de 30 años sin verse, desde aquel dÃa que el grupo de tareas los dejó libre y comenzaron a reconstruir sus vidas: Andrea, en La Plata y los GarcÃa, en Santa Fe. "Cuando nos llevaron al chupadero cruzamos el puente Colgante, creo que hoy comenzamos a volver", dijo Daniel. La angustia le frenó las palabras.
Los tres testimonios ocuparon las dos jornadas del juicio a los represores santafesinos. Daniel GarcÃa declaró a la mañana, durante cuatro horas. Su esposa y "La Tana" durante otras cuatro, a la tarde. Los tres fueron secuestrados el 6 de diciembre de 1977 en una estación de servicio de Santo Tomé, en la curva de Mauri. Era un grupo de tareas integrado por militares, policÃas y civiles. A uno de ellos, Daniel lo pudo identificar cuando lo vio detrás de un revólver calibre 38 que le apuntaba a la cabeza, era José Quiroga, un ex montonero que se pasó a la filas de la represión.
Los llevaron a la comisarÃa 4ª. Andrea recordó el ruido que hacÃa el portón del garage por donde los entraron a la seccional. Ella no era de Santa Fe, pero ese chirrido le quedó en la memoria. "Me encapucharon y esposaron con las manos en la espalda y comenzaron a interrogarme en una celda", dijo Trincheri. Ya habÃan comenzado los tormentos.
Después los trasladaron a una quinta en San José del Rincón que los GarcÃa lograron localizar y denunciar, en octubre de 2004. "Me bajan del auto y me dejan en una habitación. Y empiezan las sesiones de torturas y las presiones. A mi derecha habÃa un tal 'PotÃn' y a mi izquierda un tal 'José", dijo Andrea. Y luego llamó por sus alias a otros dos integrantes del grupo de tareas: "el Pollo" y "el TÃo". Daniel y Alba Sánchez les pusieron nombre y apellidos a los apodos: "PotÃn" era el capitán del Destacamento de Inteligencia Militar 122, Julio César DomÃnguez; "José" era Guillermo Quiroga; "el Pollo" el comisario Héctor Colombini imputado en el juicio y "el TÃo" el suboficial del Ejército, Nicolás Correa. Más adelante, agregaron otros: "El gringo", "Oscar", "el Cucaracho" y "el Tuli" que aún no han podido identificar.
Andrea dijo que se desmayó en uno de los interrogatorios. Cuando recuperó la conciencia, "PotÃn" le contó que habÃa tenido un paro cardiorespiratorio. "Entonces, no me tocaron más con la picana porque podÃa tener otro paro", explicó.
En los meses del secuestro, los amenazaban con matarlos. "Hubo simulacros de fusilamiento que ellos hacÃan para intimidar y quebrarnos". Hasta que en el otoño de 1978 les anuncian que los iban a liberar. "Nos hacen sacar la capuchas. Y ahà estaban PotÃn y José, es la única vez que los veo a Daniel y a la Negra", precisó Andrea.
¿En esa quinta, habÃa otros detenidos además del matrimonio GarcÃa y usted? le preguntó el fiscal MartÃn Suárez Faisal.
Estábamos nosotros tres contestó Trincheri.
¿Recuerda algún aspecto del inmueble?
TenÃa un comedor, habÃa un pasillo largo con habitaciones a los costados, un jardÃn y parrilla respondió. Su relato coincide con un croquis de la casa que un rato antes se habÃa exhibido en el juicio con la planta original de la vivienda antes de una reforma.
El fiscal José Ignacio Candioti le pidió precisiones sobre los simulacros de fusilamiento. "Recuerdo las voces. Con la capucha veÃa de la cintura para abajo, pero 'PotÃn' era el que lideraba todo. Y a la noche, cuando ponÃan la musica empezaban las sesiones de torturas afirmó la Tana.
¿Sobre qué la interrogaban? quiso saber el presidente del Tribunal, Roberto López Arango.
-PedÃan nombres y apellidos para seguir secuestrando y torturando gente como estaban haciendo con nosotros. QuerÃan datos para seguir persiguiendo en cualquier parte del paÃs.
Fue allà cuando el defensor de Colombini le preguntó por su defendido. Trincheri respondió sin dudar: "Era uno de los torturadores, trabajaba con 'PotÃn'. Trabajaba con ellos. No puedo comprender qué los llevó a ser tan salvajes", dijo la Tana. El presidente del Tribunal le agradeció su testimonio. Ella se levantó y buscó la salida. Un aplauso de los familiares de las vÃctimas la recibió en la puerta. Y unos minutos después, se reencontró con los hijos de los GarcÃa, Emiliano y Diego, que en 1977, cuando ella se refugió en su casa tenÃan 4 y 5 años y que ayer volvió a abrazar después de tantas ausencias.
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