Jugamos al cadavre esquis a partir de frases que encontramos en los diarios del mes pasado que acumuló el Agus en su encierro. Revolviéndolos, encuentro un titular: La era del tinto. Y empezamos.
El amigo del hermano de AgustÃn:
Galtieri era de la era glacial, la era del whisky. Antes, fue la era del brandy.
El hermano de AgustÃn:
El brandy te salva la vida; el brandy calienta el alma, entibia la llanura del mar.
AgustÃn:
El brandy se toma solo; el whisky se toma con bravuconada y traigan al principito.
Irazusta:
De pie en una playa, en la tenue luz del alba, juntando los pedazos de los que estallaron en la noche; cómo asirlos, con qué mano desnuda. Con qué huesos y piel, congelados casi, tocar eso. No, no es una foto. Es el aquà y ahora de mis manos de entonces.
Piscopo:
HabÃan ido a una casa a ver si podÃan conseguir algo para comer, y... bueno, cuando volvieron para no hacer un rodeo muy largo que habÃa que hacer --porque era como una entrada del mar, asà que era como una bahÃa, que habÃa que dar toda la vuelta-- y cuando... volvieron se trajeron un bote de la casa hacia el pueblo, hacia donde estábamos nosotros, hacia la montaña, que era más cortito. Y bueno, cuando subieron... el botecito, con los remos, pisaron una mina antitanque y volaron los cuatro, y uno quedó herido. Asà que al otro dÃa lo fuimos a buscar, porque no lo pudimos ni traer esa noche, porque no se sabÃa si estaba el... todo el campo minado, se suponÃa. Asà que hubo que ir, con uno de Ingenieros, al otro dÃa... ¡Pero nadie sabÃa que eso estaba minado! Yo anduve caminando por esos campos, ¡un montón de veces! Pero era antitanque, o sea que por ahà el peso de uno, no lo detonaba. Pero estos al venir con el bote y qué sé yo ¡volaron a la mierda! Y ahà los vi y eran como... como maniquÃ. Maniquà o ya estaba medio quemada la cabeza, porque a uno de ellos yo le junté los dedos, habÃa perdido las piernas, asà que le puse las piernas... en la manta. Porque lo trajimos con una manta.
Alasia:
Los identificamos nosotros, porque ni identificación tenÃan... los conocÃamos, si eran de la CompañÃa... Se salvó uno solo. No, estos tres que te digo, murieron. Quedaban partes, viste. O sea, brazos, un tronco, asà los juntamos... Los trajimos hasta el lugar donde estábamos nosotros y de ahÃ... los embolsaron y los llevaron a Puerto Argentino.
Montenegro:
Y yo habÃa ido a robar a la casa --eso sà ya es robo-- porque Ãbamos a la casa que tenÃamos enfrente, del famoso Peck, que el hijo estuvo acá [sonrÃe] con nosotros... El padre de él, era el que subÃa con la moto a la montaña a ver las posiciones nuestras... Y... yo fui mientras ellos estaban viviendo ahà y, bueno, no pudimos sacar nada, porque estaban viviendo... y siempre les decÃa: "Si van a esa casa..." "¡SÃ! Cuando se vayan vamos a ir a la casa, que esto que el otro". "Si van, vayan cuando el rÃo esté bajo --adentro de la Isla habÃa muchos--... porque entonces el... el puente de piedra --que solamente se veÃa cuando estaba bajo--... si no, no vayan, porque los bordes están minados, los costados están minados". Y... bueno, llegó la hora. HabÃan jugado con palitos a ver quién iba y quién no iba a la casa. Y... bueno, fue Hornos, Vojkovic, Zelarrayán y Vargas y... el Gordo Ortega [pausa prolongada]. Van a la casa, roban. Y, no sé, yo le calculo que serÃan las... once, doce de la noche... y escuchamos la explosión, y después gritos [pausa prolongada]. Todo, fue todo un grito, grito... a Ortega se le abrió... una esquirla de la mina le abrió la espalda de punta a punta, pero se salvó.
Poncetta:
"Nosotros estábamos en una altura ¿no? después venÃa un valle, venÃa el brazo que... después me enteré que era un rÃo, pero en ese momento era un brazo de mar para nosotros, y enfrente habÃa una casa. Entonces ellos... iban a la casa... a buscar comida, a poder pegarse un baño, a... buscar algo para abrigarse. Y en una de esas idas, traÃan un bote y lo llevaban al bote con cosas adentro. Eh, pisaron una mina antitanques, que se activa con ciento treinta kilos y por el peso que llevaban, ahà volaron Alejandro Vargas, Zelarrayán, Pedro Vojkovic y Hornos. Pedro estaba entero, pero los otros chicos, algunos tenÃan un brazo por allá, las piernas, y habÃa que juntarlos y ponerlos.
Eh, los cuerpos de los tres... y el de Hornos no, estaba como desaparecido, creemos que con la... explosión, cayó en el mar, y no, no lo pudimos encontrar...
(Fragmentos de 4 testimonios del libro Palabras de honor. Relatos de vida de soldados ex combatientes de Malvinas. Tomo I. Guillermo Clarke, Juan Ghisiglieri, Alicia Sarno. Asociación Amigos del Archivo Histórico de la Provincia de Buenos Aires, La Plata, 2007)
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