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Jueves, 28 de noviembre de 2013
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Campaña contra el Abuso Sexual Infantil y todo tipo de violencia

Hacer visible lo invisible

El maltrato físico, psicológico, económico, como todo tipo de
abuso de poder sobre las personas, no es más que la afirmación
y reproducción de una sociedad construida jerárquicamente.

Por Dorcas Bressán
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El maltrato debe ser condenado a los efectos de restituir algo de ese orden que fue negado.

En 2010 surge la idea de la primera Campaña contra el Abuso sexual infantil y contra todo tipo de maltrato en la localidad de Alvarez. Balbuceos, los de los inicios, que comienzan a transformarse en voces, teníamos que hacer visible lo que se insiste en no ver, en naturalizar esa violencia nuestra cada día. Trabajamos durante un mes de diferentes formas, el objetivo se logró. Ahora las chicas y los chicos comenzaron a hablar, las maestras junto con las directoras, están atentas. Todos estamos más atentos.

Y así transcurrió el tiempo, cada año en una fecha aproximada al 19 de noviembre día Internacional de Prevención contra el Abuso Sexual Infantil, organizamos estas marchas. Y este año elegimos el pasado 22, fecha también próxima al 25 de noviembre que es el día Internacional Contra la Violencia de Género. El resultado es que vamos creciendo, al principio parecía ser un "problema de la escuela y el jardín", el viernes pasado se sumaron más personas tanto mujeres como hombres.

Por qué son necesarias estas marchas? Porque todos los ciudadanos debemos tomar conciencia que el abuso sexual infantil, como el maltrato de cualquier índole, constituyen un delito que debe ser juzgado y condenado a los efectos de restituir algo de ese orden que fue negado, avasallando sus derechos.

El abuso sexual infantil, el maltrato físico, psicológico, económico, como todo tipo de abuso de poder sobre las personas, no es más que la afirmación y reproducción de una sociedad construida jerárquicamente, basada en una profunda desigualdad. Es tarea de todas las instituciones (educativas, de salud, el poder judicial), hacer visible lo invisible, denunciar estos actos que atentan contra la vida de las personas, ya que no es "natural", sino cultural que las relaciones humanas sean asimétricas, las cuales a su vez, marcan un territorio de poder, tanto desde el discurso como desde las prácticas. El abuso en todas sus formas, borra la categoría de semejante, ya que lo destituye de su proceso de subjetivación.

En este sistema patriarcal﷓capitalista los cuerpos de las/os niñas/os y adolescentes se constituyen en objeto de satisfacción del adulto, robándoles su infancia, dejándolos en situación de vulnerabilidad, huellas que su psiquismo guardará defendiéndose entre recuerdos borrosos, sentimientos de humillación, asco, y una profunda culpa en la pregunta que impregna los imaginarios colectivos, qué habrá hecho?, lo provocaste?, "me porto mal" para de este modo dejar a la víctima en lugar de sospechosa y a quien comete semejante delito, en víctima.

"La ley de prohibición del Incesto constituye la base misma de la moral, en ella se juega algo del orden de la renuncia, por amor, a la captura del otro indefenso, del otro sometido, del otro dependiente, de la ruptura del circuito que apropia al más débil en el goce de quien posee el poder y el saber, y tiene, en esta asimetría que constituye la premisa misma de la humanización, la responsabilidad de transformar este poder y saber en condición de vida del otro" (Silvia Bleichmar en Subjetividades en Riesgo).

El discurso del poder genera exclusión, de este modo la categoría de "semejante" va siendo degradada, para que quienes detenten el poder, hagan con las personas meros objetos de su satisfacción, sin importar el precio, ya que si son de otra etnia, sexo, clase social, no merecen ser sujetas de derecho, es decir, le son negados los Derechos Humanos.

Podemos también recordar a Paulo Freyre que dijo: las cosas no son así, están así. Este tiempo de verbo, nos permite pensar líneas de fuga, volver a instaurar la necesidad del pensamiento crítico, del devenir, del cambio permanente, como movimiento instituyente y no instituido.

Nuestras hijas e hijos nos interpelan, estemos atentas y abramos nuestros oídos para poder escucharlos, siendo capaces de de﷓construir la relación asimétrica, un primer paso hacia la No violencia. Dice Eva Giberti: "Es preciso restablecer el pacto entre las generaciones: ya no se trata solamente de los adultos pensando en el futuro de sus hijos, sino de los hijos sobrellevando el futuro que los padres no imaginaron ni desearon para ellos".

* Psicóloga.

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