"Mientras dormÃamos entró la TOE (Tropas de Operaciones Especiales). Eran como diez, encapuchados; pegaron un tiro en la puerta y se llevaron a mis hijos arrastrando". La denuncia es de Soledad, una joven madre de dos niños de tres y seis años que hace más de un mes fueron retirados de la casa de barrio TravesÃa. "No nos vamos a cansar de reclamar para que nos devuelvan a los chicos", agregó Claudio, su esposo. Desde la Dirección Provincial de Niñez, Adolescencia y Familia de la provincia señalaron que es la primera vez que usan a una fuerza especÃfica para realizar una medida excepcional y argumentaron tener "fundamentos sólidos" para hacerlo (ver aparte). Los padres relataron que se ganan la vida como carreros; y admitieron que tienen problemas de adicciones, pero aseguraron que sus hijos estaban bien cuidados por ellos y sus abuelas. Además, aclararon que están en tratamiento de rehabilitación. Los vecinos y el comedor comunitario Madres en Lucha, de la militante social MarÃa Molina, apoyaron el reclamo. En la realidad del barrio se mezclan cuestiones de pobreza y temor por los que hacen negocios con la droga y las necesidades diarias.
La familia recibió a Rosario/12 en el comedor Club de Intercambio MarÃa Molina, en pasaje Echesortu al 900. El viernes es dÃa de viandas, y unas 380 familias llegaron, pese a la lluvia, con recipientes plásticos a buscar su ración. Allà se cocina para más de mil personas, tres veces por semana. Los vecinos se agolparon a las 14 bajo un pequeño techo de chapa en la galerÃa del comedor, donde MarÃa, Viviana, Miriam y Demetrio prepararon un guiso, apenas pasando el pasillo de ingreso. Todos coincidieron en cuestionar la acción policial mediante el cual sacaron a los pequeños de la vivienda de su abuela materna, donde vivÃan con sus padres de 26 y 28 años.
Según indicaron, la "medida excepcional" se realizó el sábado 5 de octubre pasado, a las 6.30 de la mañana. "Cuando entraron a la casa, lo agarraron a mi marido y no lo dejaban moverse. A mi nena la llevaron arrastrando y el nene decÃa 'a mà no, a mà no', y lo cargaron como bolsa de papas", continuó su relato Soledad, con sus ojos verdes empapados.
Su suegra, Sandra, siguió hablando por ella: "Sintieron una explosión, que era un balazo que tiraron en el patio de la casa, se despertaron y les tiraron la puerta abajo. Se la partieron en cuatro, les dijeron que se quedaran quietos y le pegaron al papá de los nenes. Lo agarraron a patadas. Eran más de diez policÃas. Y la orden de tribunales decÃa que los tenÃan que llevar tres asistentes sociales". Soledad la interrumpe: "A mis hijos me los arrancaron de las manos, se los llevaron como perros, descalzos. Hasta el dÃa de hoy no sabemos dónde están. Los vimos el martes por primera vez, en la Dirección, y los chicos están mal".
Claudio y Soledad hablan con los brazos entrelazados. "Nos dejaron verlos un ratito. Cuando llevé a la nena al baño, me dijo que querÃa que yo la visite a la noche, porque les apagan la luz y ella se queda mirando el techo y dice que me extraña mucho", dijo la madre.
Las quejas tienen que ver con el modo de llevarse a los niños, y aseguran que la orden judicial no pedÃa que fueran las TOE. "El director nos atendió una sola vez desde que pasó todo esto. La misma psicóloga que nos atiende se nos burla en la cara, y cuando un guardia de seguridad de la Dirección le llamó la atención, ella dijo que no se reÃa de nosotros, sino que se reÃa del nene".
Sandra, madre de Claudio, señaló no obtienen respuestas claras sobre los motivos de la medida excepcional. "Las veces que fuimos a preguntar por qué les sacaron a los chicos, que no estaban maltratados ni mal alimentados, nos decÃan cosas diferentes: primero, que mi hijo vendÃa droga, que era soldado, después decÃan que mi hijo llevaba a los chicos al semáforo y que estaba armado, y terminaron diciendo que estaban mal alimentados, pero acá hay testigos de que comÃan bien", dijo la mujer; y recibió un aplauso de los vecinos.
Claudio insistió: "Estamos a disposición de ellos (por la dirección), que nos manden asistente social, pero que nos devuelvan a los chicos. Dicen que esto es una medida excepcional de urgencia, pero eso se hace como última instancia, y acá nunca vinieron a preguntar nada, ni a ayudar. No vamos a parar hasta que nos den a nuestros hijos, no nos vamos a cansar de reclamar", dijo. Además, el hombre admitió: "Nosotros somos consumidores, pero estamos en tratamiento y rehabilitación, y necesitamos que nos devuelvan a los chicos para continuar con esto".
Soledad no puede dejar de mencionar lo que fueron los pocos minutos que pudo ver a sus hijos después de tantos dÃas. "La nena me preguntó cómo estaba el papá. Me dijo 'yo vi cómo la policÃa le pegaba'", recuerda mientras muestra una foto de los dos. Tienen sus mismos ojos.
MarÃa Molina se presentó como una militante de los derechos humanos. "Están castigando a los pobres. El gobernador no debe saber lo que está pasando en Niñez. Si ellos ven que esta gente vive en una zona complicada, que les den una casa para que vivan bien", reclamó la mujer, acostumbrada a ayudar.
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