Una de las percepciones que flotaban ayer a primera hora de la mañana cuando comenzaban los festejos por el DÃa de la Bandera, al menos hasta que GendarmerÃa reprimiera al concejal Eduardo Toniolli y a una dirigente del Movimiento Evita (ver aparte), era la conformidad de los mandatarios del Frente Progresista con la nueva impronta del acto. Durante las administraciones kirchneristas, cada vez que las autoridades presidenciales dejaban la ciudad, funcionarios locales se quejaban por la partidización de la celebración. Argumentaban que un acto copado por las agrupaciones militantes alejaba a las familias rosarinas que, aseguraban, quedaban relegados y no podÃan disfrutar del desfile, mientras que muchos otros directamente tomaban la decisión de no participar. Todos los años, con mayor o menor fuerza, el reclamo se convirtió en un clásico. El de ayer fue el primero que les toca organizar bajo la presidencia de Mauricio Macri. Hubo esfuerzos por querer diferenciarse y apostar por un microclima de ciudadanÃa sin pertenencias partidarias, pero aceptando que la gente no pueda acercarse hasta el Monumento. En esa sintonÃa, la intendenta Mónica Fein dijo que para ella fue "una alegrÃa ver tantos ex combatientes de Malvinas, al pueblo de la ciudad de Rosario participando. Ojalá podamos todos los dÃas sumar más gente a este hermoso acto".
Los festejos para conmemorar el aniversario de la muerte de Manuel Belgrano arrancaron temprano, con poco público, mucho frÃo y vallas repartidas por todo el perÃmetro del Monumento debido a las exigencias del protocolo presidencial. Además de ministros y secretarios de sus respectivos gabinetes, acompañaban al gobernador Miguel Lifschitz y a la intendenta Fein, el presidente de la Cámara de Diputados provincial, y ex gobernador, Antonio Bonfatti, varios legisladores nacionales como el ex gobernador Hermes Binner, los justicialistas Omar Perotti y Marcos Cleri, la presidenta del Concejo Municipal, Daniela León, junto al vicepresidente primero, Carlos Cardozo, y la vicepresidenta segunda, Caren Tepp, y varios ediles de distintas bloques polÃticas.
También participó el titular de la Corte santafesina, Rafael Gutiérrez. A pesar de los anuncios, no hubo presencia de funcionarios nacionales en el palco dispuesto frente al mástil donde se izó la bandera para dar comienzo a los actos. Después de la interpretación del Himno Nacional que hizo Evelina Sanzo, el juramento a los cadetes del sexto año del Liceo Aeronáutico Militar, las palabras del arzobispo Eduardo MartÃn, llegaron los discursos de la intendenta y el gobernador. Más tarde, la Confederación Combatientes de Malvinas declaró a la provincia "Pueblo Malvinero".
Tanta devoción de las autoridades locales por querer darle a los festejos del DÃa de la Bandera una impronta con menos condimentos polÃticos o coyunturales, sin embargo no pudieron evitar que en el medio del acto una mujer mostró un cartel que decÃa "1000 muertos en 4 años", a pocos metros del rincón donde estaba ubicado el ministro de Seguridad provincial, Maximiliano Pullaro. Era un reclamo por las catástrofes viales.
A pesar de las importantes medidas de seguridad dispuestas en los alrededores del Monumento, donde como se dijo anteriormente, habÃa que sortear varios vallados y exponerse a solicitudes de identidad, y en algunos casos a incómodos cacheos, tampoco pudieron evitar que un grupo de mujeres tuviera inconvenientes para llegar hasta el mástil y desplegar tres banderas frente al palco en el que se ubicaron las autoridades. A pura sonrisa, otro grupo repartÃa banderas argentinas. Pero los acompañaban con folletos que cuestionan los juicios de Lesa Humanidad. "Basta de presos polÃticos", señalaban los volantes firmados por Hijos y Nietos de Presos PolÃticos - Santa Fe. Son familiares de los represores juzgados en tribunales ordinarios con todas las garantÃas constitucionales.
"Memoria y Verdad = Mentira", rezaba una de las banderas, ante la inmutabilidad de polÃticos y funcionarios que aplaudÃan el paso de las distintas federaciones de ex combatientes o se calentaban con un vaso de mate caliente mientras departÃan entre ellos. Las pocas personas que se acercaron para presenciar el acto tomaban con naturalidad la presencia de familiares de detenidos por su participación en los crÃmenes que se cometieron durante la última dictadura militar.
"Por el hecho de ser sometidos a procesos son escrachados públicamente, utilizando vocablos como Represores o Genocidas", se leÃa en la parte posterior del volante. Una de las mujeres que los repartÃa, quien se presentó ante una colega del canal Somos Rosario como Mercedes Ferré, reforzó sus crÃticas a los juicios de Lesa Humanidad: "Están mal, no son legales, son inventados, queremos juicios justos".
Tampoco quiso entrar en detalles cuando fue consultada sobre cómo habÃan logrado evadir tantos controles hasta llegar al lugar del acto. Sólo se limitó a decir: "Lo nuestro es pacÃfico, no queremos confrontación, venimos siempre pacÃficamente", le dijo al cronista quien cubrió varios de los últimos actos por el DÃa de la Bandera y nunca se habÃa topado con la organización: "Acá es la primera vez -se corrigió- porque con los K era imposible".
En el corredor principal continuaban desfilando las numerosas agrupaciones de veteranos de Malvinas, a los que siguieron agrupaciones tradicionalistas y la bandera más larga del mundo, Alta en el Cielo. Ya casi no quedaba gente, la mayorÃa de los funcionarios y cronistas salieron disparados para tratar de ubicarse en el Patio CÃvico del Monumento donde el presidente Macri les tomó juramento a 5.500 chicos.
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