El líder ruso Vladimir Putin aseguró que la contraofensiva ucraniana fracasó. Los mercenarios del Grupo Wagner amenazan a Polonia con una incursión armada desde Bielorrusia.
La ciudad costera está bajo asedio desde la caída del acuerdo de exportación naviera el lunes pasado. Silos en la mira.
Hay escepticismo tanto en Moscú como en Kiev, mientras el Vaticano se cobija en las gestiones humanitarias para no ceder en su propósito. Zuppi dice que “la Iglesia no es ingenua”.
Es la segunda vez en que la obra ingenieril de 19 kilómetros, fundamental para Putin como vía de suministros y traslado de tropas, es alcanzada por los ucranianos.
Ucrania pudo exportar sin que sus barcos fuesen atacados, pero Rusia reclama que no le permitieron vender alimentos y fertilizantes a cabalidad.
En teoría, los soldados de Yevgueni Prigozhin estarían dedicados a la docencia.
Moscú se resiste a renovar el convenio alegando que las sanciones internacionales no le permiten vender sus productos.
El compromiso, al que se suma España, incluye asistencia de seguridad y equipo militar moderno, priorizando la defensa aérea, la artillería y dispositivos de largo alcance.
El medio de comunicación ruso Проект informó que el líder de los mercenarios, Yevgueni Prigozhin, padece cáncer abdominal.