En ciudades como Bogotá, Cali y Medellín avanzaron pacíficamente miles de manifestantes exigiendo políticas más solidarias ante la crisis económica que trajo aparejada la pandemia de coronavirus.
En la tercera urbe más poblada del país las ONGs reportan alrededor de 35 muertos durante las movilizaciones, cientos de casos de brutalidad policial y graves disturbios.
El presidente del Observatorio de la Democracia del Parlamento del Mercosur, Oscar Laborde, le envió una carta al presidente de Colombia, Iván Duque, tras la escala de violencia institucional qu
Bogotá, Medellín, Cali, Bucaramanga, Barranquilla, Pereira, Yopal, Cartagena, Neiva, Putumayo, entre otras, fueron escenario de importantes protestas.
En su cuenta de twitter, la ONG Temblores contabilizó, desde el 28 de abril que comenzó el paro nacional en Colombia hasta el 8 de mayo, 1.876 casos de violencia policial, que incluyen 963 detencio
Mientras se informó sobre la muerte de dos jóvenes que pasaron varios días en estado crítico, el gobierno de Duque y los líderes de la movilización intensificaron los contactos para sentarse a una mesa de negociación.
Amnistía Internacional, la CIDH y la ONU expresaron preocupación por la represión a la marcha indígena en Cali, epicentro de las protestas que ponen en jaque al gobierno colombiano desde hace doce días.
La comitiva, en la que participan Serpaj, MTE y Correpi entre otras organizaciones, destacó que el motivo del viaje no será dialogar con el gobierno de Iván Duque, sino "poner el cuerpo igual que cualquier joven colombiano".
Las marchas, protestas artísticas, vigilias con velas, misas son expresiones de una profunda inconformidad con el gobierno de turno, el modelo económico y la respuesta abusiva de parte de la Fuerza Pública