En un reportaje con Carlos Maslatón en 2014, la actual candidata a vice de Javier Milei había arremetido contra el gobierno kirchnerista e impugnado el Nunca Más. Entrevistador y entrevistada habían protestado porque una estación de subte lleva el nombre de Rodolfo Walsh.
"Un héroe de Malvinas", así lo define. Lo que suele obviar decir la actual vice es que su padre se vanagloriaba de haber intervenido en la "lucha contra la subversión" y que encabezó un movimiento para oponerse a jurar por la Constitución Nacional porque le "revolvía las tripas".
En el debate de candidatos a vicepresidente en las elecciones 2023 surgió el interrogante sobre el vínculo entre la compañera de fórmula de Javier Milei y el dictador. Qué le preguntaron y qué respondió.
En el barrio donde vivió con su esposa y sus siete hijos lo recuerdan como "buen vecino", pero advierten que luego mostró que estaba “lleno de demonios”. El hijo con problemas mentales que escondía y cuyo cuidado fue confiado a las monjas francesas Duquet y Domon. La internación del chico en la Colonia Montes de Oca y su fallecimiento, todo bajo estricto secreto. La militancia católica y su negativa a interceder por exvecinos y compañeros de grupos religiosos que estaban desaparecidos.
Al acto en la Legislatura, organizado por la candidata a vice de Javier Milei, asistió el público de siempre, ni uno más. Pero creó la sensación de un resurgimiento de los respaldos a las dictaduras. El salto entre las motivaciones del voto a Milei y su discurso crea zonas de alto riesgo.
Los honores al dictador chileno habían sido otorgados por Isabel Perón, Rafael Videla y Carlos Saúl Menem.
Después de que se denunciaran sus vínculos con genocidas como Jorge Videla o Miguel Etchecolatz, la abogada negacionista encontró un espacio para exponer sus ideas sobre los años 70 en el parlamento de la Ciudad de Buenos Aires.
Repudiaron la decisión del ministro Jorge Taiana de remover a Soloaga por solidarizarse con los presos por crímenes de lesa humanidad. Dudas sobre el rol del Ejército.
Al final se acercó y me estrechó la mano. Una mano delgada, filosa, diminuta. De contornos vulgares, inexpresiva, de piel rugosa, cuarteada.
Ahora, cuando se cumplen 44 años del campeonato mundial que ganó Argentina, encuentro algunas de las cartas que mi padre, el Capitán Soriani, me mandaba a la cárcel de Magdalena donde yo llevaba má