El gobierno ucraniano pidió eliminar las líneas rojas para redoblar la presión a Moscú. El Kremlin consideró "ilusoria" la propuesta y EE.UU. prometió más ayuda militar a Kiev.
El 27 de septiembre, al final de la reciente cumbre presidencial de las Naciones Unidas, se concretó una de las más recientes iniciativas para promover el cese de fuego entre Ucrania y Rusia.
Mientras Zelenski finalizó su viaje a Estados Unidos sin convencer a la Casa Blanca de que le permita el uso de misiles de largo alcance contra el territorio ruso.
Dijo que quiere "un trato justo para todos" y que resolvería "muy rápidamente" el conflicto con Rusia si gana las elecciones.
Además, volvió a sancionar a la cadena RT por su participación en la recaudación de fondos para el ejército de Vladimir Putin.
Según el ministerio de Defensa ruso, desde que los ucranianos penetraron en Kursk el 6 de agosto han sufrido 12.795 bajas.
El presidente ruso declaró que el avance de Kiev se ha "estabilizado" y que las tropas rusas "recuperan terreno". Su par ucraniano pidió más armas a sus aliados.
El Parlamento aprobó la renuncia de tres ministros y la viceprimera ministra para Integración Europea. Sin embargo, la sesión concluyó sin que se votara la dimisión del canciller Dmitró Kuleba.
La ofensiva ucraniana en la provincia rusa de Kursk el 6 de agosto sorprendió a todo el mundo.